Opinión de Eduardo Viadas*
El pasado jueves 22 de mayo tuvo un significado muy especial para mí y espero que para usted también amigo lector.
Y es que se celebró en todo el orbe el Día Internacional de la Diversidad Biológica.
Comprendo que, por sí sola, así enunciada, parecería una más de las tantas y tantas fechas en el calendario que se buscan para tener algo qué decir y colocar temas específicos en la ya de por sí abultada agenda de la sociedad pero cuando confieso que en lo personal, este, es un tema “especialmente relevante” es porque de verdad lo creo sin menosprecio a la urgencia y gravedad de otros.
Y, según yo, lo es por lo que implica, por lo que representa, por sus consecuencias y porque por muy complejo que esto parezca, la diversidad biológica -esa misma que por lo general solo viene a nuestra mente con la mera existencia de plantitas y animalitos-, está vinculada y presente en todos, literalmente, todos los aspectos de nuestra vida.