LA HUELLA DE CARBONO COMO UNA OPORTUNIDAD
07.4.09 Enviar esta notaPara nadie es un misterio que la temperatura de la tierra está aumentando, y que dicho aumento dice relación, con el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera
MÉXICO, D.F. 4 julio 2009.- Desde la revolución industrial -fecha en la cual se masifica la combustión de combustibles fósiles como fuente de energía- se ha producido un aumento en la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.
Medidas en partes por millón (ppm), al año 1750 contabilizaban 379 y hoy ya son 430, con un aumento de 2 ppm por año. Se estima que para que la temperatura de la tierra no aumente en más de 2 grados centígrados, y genere consecuencias irreversibles, las ppm de CO2 no deben aumentar en un rango de 450-550, como promedio.
Hoy en día países e industrias tienen obligaciones de reducción de las emisiones de GEI bajo diferentes esquemas (Protocolo de Kyoto, Emission Trading Schemme, etc), a lo cual deben agregarse gestiones voluntarias de reducción de GEI. El proceso voluntario de reducción de emisiones de GEI comienza con la medición de la denominada “huella de carbono” a través de la cual, una compañía o persona, mide ciertas variables, relacionadas con sus emisiones de GEI, a fin de poder cuantificar la cantidad de emisiones de GEI que una actividad, durante un período de tiempo genera.
En el caso, por ejemplo, de una empresa de servicios en localizada en Santiago de Chile, en donde las emisiones estarán dadas, entre otras, por el consumo de energía (la matriz energética que abastece a esta ciudad está compuesta por, aproximadamente, un 50% generación térmica), el medio de transporte utilizado por sus trabajadores (metro, automóvil, taxi, bus, etc) los viajes de sus ejecutivos (bus, avión, automóvil, etc), etc.
Una vez cuantificadas las emisiones de CO2, se pueden adoptar medidas destinadas a reducirlas, a través de medidas, por ejemplo, de eficiencia energética, hasta llegar a aquellas emisiones llamadas “inevitables” y necesarias para el funcionamiento de la compañía. Frente a la presencia de las emisiones inevitables, nos encontramos ante el desafío de compensar es decir, reducir, a través de la inversión en alguna actividad que genere reducciones de emisiones de GEI.
Una de las alternativas es la compra de certificados de emisiones del mercado voluntarios, conocidas por sus siglas en inglés VERs, o la realización de actividades de compensación.
Entre las motivaciones expresadas por los clientes para neutralizar las emisiones de GEI se encuentran; responsabilidad social empresarial, posesionamiento de marca, marketing, acceso a nuevos mercados, anticipación a posibles regulaciones, etc. Ello obedece, entre otras cosas, a las exigencias de algunos mercados internacionales (principalmente Europa y Japón) en conocer la “huella de carbono” generada en los productos que se exportan a dichos mercados.
Una encuesta realizada en Inglaterra en Julio del año 2007, por la consultora L.E.K titulada ‘La huella de carbono y la evolución de las relaciones entre marca y consumidores’, destinada a explorar las actitudes de los consumidores en relación a la huella de carbono y de cómo estos creen que pueden contribuir a la reducción de las emisiones, arrojó como resultado que un 44% de los encuestados cambiaría su primera preferencia hacia un producto que tuviese una menor huella de carbono, en el entendido que la información provista fuese confiable, un tema no menor en los mercados emergentes.
En el mismo sentido en Europa algunas cadenas de supermercados anunciaron la creación de etiquetas que informan al consumidor sobre la huella de carbono de los productos que comercializan. Tal es el caso de Tesco, la cadena de supermercados más grande de Inglaterra, y del Grupo Casino, en Francia.
Los mercados internacionales, conscientes del fenómeno del cambio climático, ya comienzan a demandar certificaciones que logren identificar la huella climática generada por los mismos. América Latina se encuentra en una situación de desventaja, comparado los productores Europeos, debido a las emisiones asociadas al transporte de nuestros productos hacia el viejo continente.
La medición de la huella de carbono, y compensación de emisiones de GEI, se presenta hoy en día como una gran oportunidad diferenciadora entre productos de una misma clase, sin embargo, no cabe duda de que dentro de unos años será una exigencia de los mercados internacionales.
(Agencias)
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