CÉLULAS DE CORDÓN, ESPERANZA DE VIDA
10.17.08 - Leído 17 veces. Enviar esta notaBanco de Cordón Umbilical mexicano almacena sangre de recién nacido, útil para futuros trasplantes
MONTERREY, Nvo. León; 17 octubre 2008.- En el interior de grandes cilindros herméticos, a 196 grados centígrados bajo cero, miles y miles de células aguardan vivas pero inanimadas la posibilidad de ser útiles. Son células madre almacenadas en los repositorios del Banco de Cordón Umbilical (BCU), institución mexicana que en palabras de su directora médica, Diana Pier, es la más confiable y segura de América Latina.
Las células que con tanto celo guarda el BCU son auténticos tesoros biológicos: células madre pluripotentes extraídas cuidadosamente de la sangre del cordón umbilical después de que nace un bebé. Históricamente, el cordón umbilical se tiraba como un desecho, pero cada vez más países adoptan la práctica de resguardarlo como prevención para el futuro.
El poder de estas células madre en trasplantes se reconoció hace 20 años. La doctora Pier explicó que “en 1988 había un paciente con anemia de Fanconi, para la que no hallaron donador. Pero la mamá tuvo una hermana, y se usó la sangre de su cordón umbilical para trasplantar al hermano. El niño tiene ahora como 23 años y está perfecto”.
¿Qué ocurrió aquí? El paciente tenía una enfermedad sanguínea, una anemia, caracterizada por un desbalance en la producción de los componentes de la sangre. Se le injertaron células madre sanas de la nueva hermanita, y estas células restituyeron la función normal.
En el pasado estas enfermedades se atacaban injertando médula ósea, una fuente común de células madre adultas, pero era algo poco común porque 70 por ciento de las personas que requerían trasplante no encontraban un donador compatible: si se les hubiera hecho el trasplante, su sistema defensivo lo habría rechazado.
La doctora Pier dijo que definitivamente las células madre de cordón umbilical son una alternativa muy deseable respecto a la médula ósea. Por eso desde hace poco más de 15 años se crearon bancos especializados en almacenar criogénicamente la sangre tomada del cordón umbilical.
“Esta sangre sólo está disponible en el momento del parto”, explicó la directiva del BCU. “En el momento del parto se corta el cordón, y esta sangre que viene de la placenta es rica en células madre”.
Inicialmente se pensaba que estas células madre provenientes del cordón umbilical eran capaces de convertirse en células sanguíneas, y por tanto se las concebía para trasplantes en enfermedades de la sangre. Pero desde el año 2000 se sabe que son pluripotentes: son capaces de convertirse casi en cualquiera de los cientos de tipos de células que tiene el cuerpo humano.
Si al principio estas células podían usarse para tratar anemias, poco a poco se han ido descubriendo nuevos usos. A septiembre del año pasado se habían documentado aplicaciones en más de 70 padecimientos, desde leucemias y linfomas hasta inmunodeficiencias y enfermedades genéticas. También se las ha empezado a usar en regeneración de tejidos.
“Estamos entrando al siglo de la medicina regenerativa”, dijo confiada la doctora Pier, y explicó que cada vez habrá mejores posibilidades de usar estas células poderosas para tratar más enemigos de la salud.
Reconociendo que hay otras fuentes posibles de células madre (como la médula ósea), la experta dijo que las de cordón umbilical son preferibles, por varias razones: sólo requieren compatibilidad parcial en el receptor, provienen de una fuente considerada de desecho, por ser células nuevas tienen menos probabilidades de tener enfermedades adscritas, tienen más propensión a formar colonias y las probabilidades de que se presente el injerto contra huésped son menores.
Pier explicó el procedimiento: el BCU proporciona a los padres un repositorio especial y adiestra a su ginecólogo para que en el parto se recolecte la sangre del cordón umbilical. “Nosotros recibimos la sangre, la procesamos, sólo recuperamos las células madre y las vamos enfriando hasta llegar a 196 grados bajo cero”.
El procesamiento implica asegurarse de que las células sean lo más puras posibles, y ello implica filtrar la sangre contra VIH, hepatitis B y C, sífilis, Chagas y brucela.
¿Y el precio? Sorprendentemente, no es tan caro como pudiera suponerse y es más barato que precios de referencia en Europa y Estados Unidos. El BCU cobra 825 dólares más IVA por la recolección y procesamiento inicial de las células, incluyendo el primer año de almacenamiento, y 100 dólares netos por cada año sucesivo guardando las células.
Pier dijo que el BCU tiene en marcha la campaña “Guardando una esperanza de vida”, a la que bautizaron así por considerar que eso es lo que almacenan: más que células, esperanza de que con un procedimiento sencillo, no invasivo, no doloroso ni caro, se está dando a la familia un seguro biológico.
(Milenio)
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