AIRE Y AGUA AL EXTREMO
09.6.08 - Leído 29 veces. Enviar esta notaRedacción Planeta Azul
¿Te vas de viaje con la sed de emociones fuertes de los viajeros contemporáneos? Un mirador paradisíaco y un paseo en lancha por los manglares, donde se disfruta de la flora y fauna, ya no son suficientes. Aunque un momento de paz al aire libre siempre se agradece, las descargas de adrenalina en actividades acuáticas y aéreas son tentaciones imposibles de resistir y aquí te propones una opción
MÉXICO, D.F.; 6 septiembre 2008.- En un recorrido por el tradicional puerto de Acapulco, la actitud extrema era lo último que portábamos. Mientras los clavadistas de la quebrada se arrojaban desde las alturas, nosotras, en tierra firme, aplaudíamos la valentía y nos tranquilizaba la idea de que nunca estaríamos en la misma situación.
Partimos hacia el parque acuático Cici, con la única finalidad de recorrerlo y seguir recordando los clásicos del puerto.
En un rincón del parque se alzaba soberbia una torre de fierro, de donde colgaban tres mortales ahogándose en sus propios gritos.
“Es el sky coaster”, dijo la guía, “35 metros de altura desde donde se alcanza una velocidad de 120 kilómetros por hora. ¡Una experiencia similar a la de los clavadistas!”.
La soberbia se apoderó de mí cuando decidí dejarme seducir por la atracción.
Alberto Díaz, de 13 años, me acompañaba en la fila. Mientras nos preparaban con arneses y un costal para dejarnos totalmente acostados en el aire, el niño comenzó a soltar palabrotas, y su mano, empapada, estrujaba la mía. Estaba nerviosa. Había minimizado la experiencia.
A 35 metros de altura, unos segundos antes de la caída, logré abrir los ojos: el paisaje era conmovedor. Atardecía, el mar se unía con el cielo y los visitantes de la playa se veían diminutos.
La contemplación se rompió violentamente con esa caída a 120 kilómetros por hora, el estómago se me subió a la garganta y el aire se coló por cada uno de mis poros. No cerré los ojos. Vi el suelo a menos de dos metros y aún así me sentí segura. El vaivén continuó como en un columpio gigantesco un par de minutos más. Las piernas me temblaron la siguiente media hora, pero la sensación valió la pena.
GIROS Y MÁS GIROS
Con el sabor de las emociones intensas merodeando, llegamos a la laguna tropical de Puerto Marqués. El entorno selvático que rodeaba la laguna ofrecía un escaparate diferente en el Puerto de Acapulco. De un lado, los espesos manglares cierran el paso y son hogar de diversas especies de aves y, del otro, las aguas de la laguna se unen con el mar de la playa Revolcadero.
Ahí nos encontramos con el Shotover Jet, una lancha de alta velocidad que se desliza ligeramente sobre aguas poco profundas.
En ella se hace un recorrido por los estrechos canales de manglares en la zona. Abundante vegetación y gran variedad de fauna que comprende garzas blancas, grises, oriones azules, tortugas, cocodrilos y diferentes especies de peces, le roban protagonismo a la adrenalina de la actividad.
Y justo cuando nos distrajimos por la belleza natural del lugar, misma que fuera escenario de las películas de Tarzán, el piloto hizo una seña con sus brazos en el aire. Aún sin entender de qué se trataba, alcanzamos una velocidad de 80 kilómetros por hora, para coronar la experiencia con un giro de 360 grados. El agua salpicó por todos lados, el aire se sintió con fuerza y el paisaje dio vueltas.
Más vale tomarse con fuerza de los tubos de la lancha en el momento del giro, pues ésta se inclina hasta que deja entrar oleadas de agua y el corazón se somete al embrujo de la rotación. A medida que nos fuimos acostumbrando a la velocidad, creció nuestra adicción por las emociones intensas, y aunque el paisaje aún nos seducía, deseamos en silencio que los giros se repitieran, una y otra vez.
Una combinación de velocidad, habilidad y emocionantes maniobras, se conjugan en comunión con la naturaleza, en un recorrido de 30 minutos a bordo de una embarcación para 12 pasajeros. La atracción es apta para niños desde 3 años, pues los chalecos salvavidas libran de todo peligro.
Lo que parecía una inocente travesía por los parajes ya bien conocidos de Acapulco, se convirtió en una experiencia colmada de emociones.
Son este tipo de atracciones las que mantienen a este destino reinventándose continuamente. No importa cuántas veces se vaya al Puerto, siempre sorprende con un giro ¡de 360 grados!
SHOTOVER EN MÉXICO
En Acapulco lo encontrarás en la laguna de Puerto Marqués de 9:00 a 16:00 horas (cerca de playa Revolcadero).
Tiene un costo de 450 pesos para adultos y 250 para menores de edad.
En Cancún está ubicado en el corazón de la Party Zone, y recorre las lagunas de Bojórquez y Nichupté.
La idea nació en Nueva Zelandia, y la actividad se ofrece en Queenstown.
NÚMEROS DE ALTURA
Hay 51 Sky Coasters en diferentes parques de EU. Y en el mundo:
3 funcionan en el Reino Unido.
2 están en Japón.
2 se localizan en Brasil.
1 se encuentra en México.
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