FALTA INVERSIÓN EN SECTOR AGRÍCOLA
07.3.08 - Leído 20 veces. Enviar esta notaLa producción de biocombustibles, la especulación de la bolsa y la demanda de países emergentes, entre causas de la crisis alimentaria
MÉXICO, D,F; 3 julio 2008.- La ausencia de inversión pública y privada en el sector agropecuario en México y en otros países latinoamericanos es una de las principales causas de la crisis alimentaria en el orbe, afirmó el director de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, Roberto Escalante Semerena.
El funcionario afirmó que la estructura oligopólica de la industria en la materia es un problema latente, vinculado al comportamiento de los precios del mercado. Lo anterior, durante su participación en el primer panel Cambio Climático, Energía y Crisis Alimentaria, en el marco del Seminario Perspectivas de la crisis alimentaria en México y en el mundo.
De acuerdo con el especialista, otras de las causas que han dado origen al actual conflicto alimentario es la producción de biocombustibles, la especulación de la bolsa, los precios de los insumos y la demanda de países emergentes como India y China, agregó en un comunicado emitido por la UNAM.
Al referirse al alza de precios en México, señaló que el arroz, por ejemplo, en marzo de este año se ubicó en 407 dólares por tonelada, que significó un aumento del 81 por ciento con respecto al mismo mes del año pasado.
En presencia del Coordinador del Centro de Estudios de Desarrollo Económico en México de la FE, Rolando Cordera Campos, comentó que el trigo aumentó en un 130 por ciento y el maíz registró un alza del 35 por ciento en el mismo periodo. Se trata de incrementos que se traducen en una oleada inflacionaria preocupante, apuntó.
De acuerdo con Escalante Semerena, al cierre del año anterior, el índice anualizado de precios fue de 3.76 por ciento, para el primer trimestre de 2008 alcanzó el 3.88 por ciento, y en abril se registró una inflación anualizada de 4.55 por ciento.
Consideró que existe una desvalorización importante del sector agropecuario, “que siempre resulta ser el menos considerado en términos de bienestar e ingreso justo”.
“La depreciación de esta actividad, así como de la alimentación, menosprecia las múltiples y complejas contribuciones económicas, sociales, culturales, de estabilidad política y paz social en todos los países, particularmente en los subdesarrollados”, agregó.
(Reforma)
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