TIENE MOSCA TERMOSTATO MOLECULAR
06.12.08 - Leído 21 veces. Enviar esta notaEl hallazgo es importante porque más del 60 por ciento de las enfermedades humanas tienen una contraparte identificable en estos insectos
MÉXICO, D,F; 12 junio 2008.- Las moscas, a diferencia de los humanos, no pueden manipular la temperatura exterior, por lo que necesitan otros mecanismos de adaptación.
Un artículo publicado esta semana en la revista Nature revela que la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) posee un sensor interno de temperatura (termosensor) que la ayuda a evitar temperaturas indeseables o peligrosas para su supervivencia.
El mecanismo de la mosca de la fruta —una de las especies animales más utilizadas como modelo de múltiples estudios científicos— actúa en conjunción con las neuronas y un canal iónico que funciona como un sensor molecular de calor.
El investigador Paul Garrity y sus colegas de la estadounidense Universidad Brandeis en Waltham, Massachusetts, descubrieron que popularmente llamada mosca de la fruta posee en su cerebro cuatro neuronas grandes sensibles al calor.
Éstas se activan únicamente cuando existe una temperatura mayor a la preferida de la mosca, y lo hacen a través de un canal de iones dTrpA1, el cual es un sensor molecular de calor que está ubicado en la membrana de esas células.
Esta ruta interna para percibir el calor ayuda a la mosca de la fruta a evitar temperaturas ligeramente elevadas, le permite eliminar el frío en sus antenas y le facilita escoger la gama de temperatura más adecuada para su supervivencia.
Por ello, el termosensor molecular de Drosophila melanogaster es calificado por los autores como “una zona de confort”.
La mosca de la fruta es un insecto de dos alas que recibe ese nombre porque se alimenta de manzanas, uvas, plátanos y otras frutas en proceso de fermentación.
Se usa con frecuencia en experimentación genética porque posee sólo cuatro pares de cromosomas, tiene un breve ciclo de vida (de entre 15 a 21 días) y porque más del 60 por ciento de las enfermedades humanas tienen una contrapartida identificable en el genoma de estos insectos, además de que el 50 por ciento de las secuencias de proteínas de la mosca tiene análogos en los mamíferos.
(Reforma)
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