SE RECUPERA SANTUARIO CORAL EN EU
06.11.08 - Leído 15 veces. Enviar esta notaLos corales, destruidos y barridos por la fuerza de los ciclones, vuelven a crecer y los peces regresan lentamente
MÉXICO, D,F; 11 junio 2008.- La inmensa variedad de corales y peces del Parque Nacional Dry Tortugas, en Florida, uno de los mayores santuarios marinos de Estados Unidos, se recupera poco a poco luego de que el lugar fuera arrasado por seis huracanes entre 2004 y 2005, señalan científicos estadounidenses.
Los corales, destruidos y barridos por la fuerza de los ciclones, vuelven a crecer y los peces regresan lentamente a medida que se recupera el preciado hábitat, según refleja un censo submarino que realizan expertos gubernamentales y privados, el primero en el lugar desde el pasaje de los huracanes.
La reserva de Dry Tortugas –a unos 100 km al oeste del mítico Key West y algo más de 150 km al norte de La Habana, Cuba– comprende un grupo de siete pequeñas islas y dos áreas marinas protegidas de gran extensión, al norte y al sur.
La región, de enorme valor estratégico por su ubicación geográfica en el extremo sur de Estados Unidos entre el Golfo de México, el Atlántico y el mar Caribe, fue atravesada por seis huracanes mayores de gran poder destructivo (entre ellos, Frances e Iván, en 2004, y Katrina y Rita, en 2005).
“Fue un hecho único, de un impacto impresionante, el peor caso de tormentas en el área”, dijo a la AFP James Bohnsack, director de recursos protegidos y biodiversidad en la agencia estadounidense que controla los recursos oceánicos y atmosféricos (NOAA, por sus siglas en inglés).
“La escala de devastación en los corales es como en las ciudades. El impacto de los huracanes deja una tremenda destrucción, pero la naturaleza se adapta mejor a los huracanes que las construcciones humanas y estamos viendo ya la reconstrucción de los arrecifes de coral y muchos peces”, dijo el experto.
Unos 50 buzos e investigadores están trabajando en Dry Tortugas para concluir en los próximos días el Censo Visual de Arrecifes (Reef Visual Census) que dará un panorama completo sobre el estado de esta reserva natural.
“La información que obtenemos nos guía para tomar nuevas decisiones en cuanto a la protección de la biodiversidad, la restauración de la integridad ecológica y el manejo de la pesca, que son críticos en este lugar”, mencionó Jerry Ault, experto de la Escuela Rosenstiel de ciencias marinas de la Universidad de Miami.
Los datos son alentadores, señalan los especialistas.
Pese a la destrucción de los corales, que sirven de alimento y refugio, la cantidad de peces no ha disminuido, sino que se mantuvo en el nivel que tenía en 2006 luego de los catastróficos huracanes. “Es un buen indicio. Ahora es necesario que crezcan en tamaño y comiencen a reproducirse”, señaló Natalia Zurcher, bióloga marina y especialista en dinámica de poblaciones de peces.
Son más de 300 las especies que conviven en la zona, algunos peces llegan desde el Atlántico, otros del Golfo de México y otros del Caribe y conforman una comunidad que por esa diversidad es casi única, subrayan los especialistas.
Las islas son ralas, muy secas –como su nombre lo indica– y entre tortugas y aves se levanta imponente el viejo Fuerte Jefferson que comenzó a construir el Ejército estadounidense en 1846 para proteger a las estratégicas Dry Tortugas de los ataques de piratas, pero nunca fue terminado.
Sus muros gastados dan claras muestras de haber recibido también una interminable sucesión de hucaranes sin ningún efecto benéfico como llamativamente sí ocurre con algunos corales.
“Los huracanes, por su fuerte arrastre, mezclan las aguas y las enfrían, algo que les gusta a muchos corales que sufren la alta temperatura del mar y los efectos del calentamiento climático”, comentó Cris Langdon, experto en corales de la Universidad de Miami.
La temporada de ciclones se inició el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre en la cuenca atlántica.
Los pronósticos oficiales indican que podrían formarse hasta 9 huracanes en 2008, cuya trayectoria es difícil predecir, pero los científicos que trabajan en Dry Tortugas confían en la suerte de este santuario marino para que aquella ráfaga que azotó la región hace más de tres años no vuelva.
(AFP)
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