¿Y LA ENERGÍA NUCLEAR ? (II)
06.10.08 - Leído 44 veces. Enviar esta notaOpinión de Gabriel Quadri de la Torre
México no podrá hacer frente a la demanda de energía eléctrica para mediados de este siglo con combustibles fósiles. Su escasez y agotamiento en nuestro territorio, precios elevados, y restricciones venideras a las emisiones de gases de efecto invernadero así lo hacen prever. Las energías renovables y políticas firmes de eficiencia energética harán una contribución sustancial a satisfacer la demanda. Pero, será insuficiente para multiplicar diez veces de aquí al año 2050 la capacidad instalada de generación de electricidad en México, como se proyecta. Deberemos tomarnos en serio a la energía nuclear, que ahora renace. En el Reino Unido hay el compromiso de al menos reemplazar los reactores existentes. Francia se encuentra en proceso de construir la primera de una serie de 40 plantas nucleares de nueva generación (reactores Areva de agua a presión). Finlandia tiene otro en desarrollo con tecnología francesa. En Estados Unidos hay siete nuevas solicitudes de construcción; y en China hay seis en proceso. Japón planea que para el 2030 el 40% de su electricidad sea de origen nuclear; mientras que el gobierno de Rusia pretende duplicar su capacidad instalada nuclear para el 2020.
Además del cambio climático y consideraciones de suficiencia energética a largo plazo, hay tres razones poderosas que explican el resurgimiento de la energía nuclear. La primera es económica. Gracias a diseños avanzados, por ejemplo, los reactores en planeación en el Reino Unido tendrán un costo de capital estimado en 2.5 millones de USD por megawatt (Mw). Esta cifra si bien más que duplica a la de las plantas convencionales, el costo de operación de una central nuclear es muy bajo comparativamente, dado que no consume combustibles fósiles y su producción de electricidad es altamente predecible y confiable. El costo total por kilowatt hora generado se calcula en 6 centavos de dólar, algo ya competitivo con las plantas termoeléctricas actuales.
La segunda, es la disponibilidad de uranio, cuyas reservas conocidas han crecido 17% en los últimos dos años, y ya podrían cubrir durante siete décadas el consumo actual. Independientemente de nuevas reservas que depare el conocimiento geológico y una vigorosa exploración, a largo plazo se proyecta que llegue a ser rentable el reciclaje del combustible nuclear gastado, y que entren en operación nuevas tecnologías de neutrones rápidos capaces de extraer 60 veces más energía de un kilo de uranio
La tercera y última es la seguridad. Nunca, en 13 mil años - reactor ha habido un accidente fatal en centrales nucleares occidentales. Three Mile Island fue inmediatamente contenido, y no hubo víctimas. La catástrofe de Chernobyl es irrelevante para la industria nuclear occidental; ese tipo de tecnología nunca ha sido aceptable fuera de la entonces Unión Soviética. Mucho se ha aprendido en más de medio siglo y puede decirse que los diseños actuales y por venir serán intrínsecamente seguros. Sobre la disposición geológica final de los desechos radioactivos y el desmantelamiento de las plantas al terminar su vida útil, el costo puede cubrirse simplemente internalizándolo en los precios de la electricidad (que se estiman en un 5% adicional). La proliferación de armamento nuclear, es una preocupación sensata, pero el problema no está relacionado con reactores civiles; nunca se ha desviado uranio civil para fines militares. De hecho, irónicamente, sucede lo contrario: ¡más de la mitad del uranio usado en los Estados Unidos para la generación de electricidad proviene de armas atómicas rusas desmanteladas después de la guerra fría! ¿Qué esperamos?
(El Economista)
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