SORPRENDEN RIESGOS DE NUEVOS BIOENERGÉTICOS
06.5.08 - Leído 44 veces. Enviar esta notaSembrar especies para combustible puede ser contraproducente
ROMA, Italia; 5 junio 2008.- En el último año, al tiempo que el desvío de cosechas alimenticias, como el maíz y la palma, para elaborar biocombustibles ha ayudado a elevar los precios de los alimentos, inversionistas y políticos han empezado a promover otros más nuevos, llamados biocombustibles de segunda generación, como la próxima oleada de energía ecológica. Estos, hechos de cultivos no alimenticios como juncos y maleza, ofrecerían combustible sin el riesgo de quitar alimentos de la mesa, dijeron.
Sin embargo, ahora los biólogos y botánicos advierten que estos biocombustibles también pueden producir serias consecuencias imprevistas.
La mayoría de estos nuevos cultivos son lo que los científicos etiquetan como especies invasivas, que tienen un potencial extraordinariamente alto para escapar de las plantaciones de biocombustibles, invadir granjas adyacentes y terrenos naturales, y crear estragos económicos y ecológicos en el proceso, dicen ahora.
En una reunión de la ONU, en Bonn, Alemania, el 20 de mayo, los científicos del Programa Mundial de Especies Invasivas, de Nature Conservancy y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, así como de otros grupos, presentaron un documento con una advertencia sobre las especies invasivas.
“Algunas de las especies más comúnmente recomendadas para la producción de biocombustibles también son importantes especies invasivas ajenas”, dice el documento.
Controlar el esparcimiento de esas plantas podría resultar difícil, dijeron los expertos, lo que produciría “más pérdidas financieras que ganancias”.
Para sacar sus conclusiones, los científicos compararon la lista de biocombustibles de segunda generación más populares con la lista de especies invasivas y encontraron un alarmante grado de coincidencia. Dijeron que se había hecho una escasa evaluación del riesgo antes de plantar.
“Siempre hay prisa con los biocombustibles”, comentó Geoffrey Howard, experto en especies invasivas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
“Las plantaciones son iniciadas por inversionistas, con frecuencia de Estados Unidos o Europa, por lo que están ansiosos de generar biocombustibles en no más de un par de años y también, como se lo puede imaginar, no quieren una evaluación negativa”, dijo Howard.
La industria de los biocombustibles dijo que el riesgo de que esos cultivos se transformen en problemas de maleza es exagerado.
“Existen muy pocas plantas que son ‘hierbas’, y punto”, dijo Willy De Greef, secretario general entrante de EuropaBio, grupo de la industria.
“Tienes que observar la biología de la planta y el entorno donde la estás introduciendo y preguntar, ¿hay puntos preocupantes aquí?”.
Desde una perspectiva de negocios, lo bueno sobre los cultivos para los biocombustibles de segunda generación es que son fáciles de cultivar y necesitan poca atención. Sin embargo, eso es también lo que crea su potencial invasivo.
(The New York Times)
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