POR UN MUNDO MEJOR
06.4.08 - Leído 53 veces. Enviar esta notaDesde la Cumbre de la FAO
ROMA, Italia; 4 junio 2008.- El financiamiento para el desarrollo, especie de quimera o meta incumplida por los poderosos, exhibe su verdadero rostro ante las aplastantes realidades que vive el mundo del siglo XXI.
Y la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria Mundial y los retos del Cambio Climático y la Bioenergía, que comienza este martes en la sede de la FAO, no podría, de ninguna manera, abstraerse a esa aberrante realidad.
En una cita como esta vienen a la memoria los planteamientos del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, celebrada en la ciudad de Monterrey, México, el 21 de marzo del año 2002.
Fidel sintetizaba la realidad de entonces con los siguientes datos: “La pobreza en el Tercer Mundo alcanza ya la cifra de 1 200 millones de personas. El abismo crece, no se reduce.
La diferencia de ingresos entre los países más ricos y los más pobres, que era de 37 veces en 1960 es hoy de 74 veces. Se ha llegado a extremos tales, que las tres personas más ricas del mundo poseen activos equivalentes al PIB combinado de los 48 países más pobres.
En el 2001 el número de personas con hambre física alcanzó la cifra de 826 millones; los adultos analfabetos, 854 millones; niños que no asisten a la escuela 325 millones; personas que carecen de medicamentos esenciales de bajo costo, 2 000 millones; los que no disponen de saneamiento básico, 2 400 millones. No menos de 11 millones de niños menores de cinco años mueren anualmente por causas evitables, y 500 000 quedan definitivamente ciegos por falta de Vitamina A”.
La situación de hoy, seis años después de Monterrey, solo se diferencia por ser más dramática, con cifras negativas multiplicadas en todos los indicadores citados por el líder cubano.
El hecho de que un 14% de la población mundial pase hambre, y que en el caso de África esa cifra supere el 42% de los habitantes, así lo atestigua.
A esta lamentable realidad desde el 2002 hasta la fecha se han sumado los elevados precios del petróleo, cotizado ya a más de 135 dólares el barril; el empleo masivo de alimentos como el maíz y el azúcar para la elaboración de biocombustibles; y las guerras y los altos gastos militares, como aglutinadores de toda la desgracia humana de la actualidad.
Volverá la FAO en la cita de estos tres días a reconocer que muy pocos países —o casi ninguno—, ha cumplido con la prometida Ayuda para el Desarrollo, a cuyo análisis dedicaron bastante tiempo los Jefes de Estado y Gobierno convocados por esta misma institución en la Cumbre de 1996.
Ahora, al tema de los alimentos, centro de debates en aquella cita, se le añaden dos componentes: el cambio climático y la bioenergía, ambos tomados de la mano como para augurar un futuro apocalíptico, de no existir la conciencia y la responsabilidad necesarias para salvar al mundo y hacerlo mejor, que es posible.
(Agencias)
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