HALLAN UN FÓSIL DE PEZ CON CORDÓN UMBILICAL
05.29.08 - Leído 26 veces. Enviar esta notaLa criatura descubierta en Australia data de hace 380 millones de años. Se demuestra que la reproducción vivípara se produjo al mismo tiempo que la ovípara
PARIS, Francia; 29 mayo 2008.- La mamá más anciana de la Tierra, un pez con una antigüedad estimada de 380 millones de años, fue hallado en Australia, todavía con su embrión sujeto por el cordón umbilical, reveló la revista Nature.
El fósil, llamado Materpiscis attenborough, no es sólo el primer embrión fósil hallado con su cordón umbilical, sino también la criatura más antigua en dar a luz.
Este tipo de nacimiento, en el que el pez alumbra a un pequeño que ya ha sido formado (vivíparo) y no a un huevo, se asemeja a las prácticas actuales de reproducción de algunas especies como los tiburones y las rayas.
“El hallazgo es uno de los más extraordinarios jamás realizados de un fósil y modifica la comprensión sobre la evolución de los vertebrados”, indica John Long, del Museo australiano Victoria.
Long y sus colegas Kate Trinajstic, Gavin Young y Tim Senden se quedaron estupefactos al constatar este proceso de reproducción en un pez tan antiguo, que hizo retroceder 200 millones de años la primera prueba de reproducción vivípara.
“Esto demuestra que la reproducción vivípara se produjo al mismo tiempo que la puesta de huevos, y que estos mecanismos evolucionaron a la par, en vez de sucesivamente”, explica Trinajstic.
El fósil de 25 centímetros pertenece a los llamados placodermos, que habitaron los mares en el periodo devoniano y deben su nombre a su coraza de placas dérmicas.
Hace entre 350 y 420 millones de años, fueron los grandes depredadores, de allí que se les conozca como los “dinosaurios del mar”.
El embrión y cordón que se encuentran en buen estado de conservación, podrían haber pasado desapercibidos, escondidos en su caparazón de hueso y piedra, cuando una última “duda” asaltó a los investigadores.
“John y yo estábamos a punto de clasificar el pez, cuando decidimos hacer un último baño de ácido para ver si podíamos despejar mejor su hombro”, recuerda Trinajstic, de la Universidad de Crawley.
“Cuando lo retiramos del baño, el embrión estaba allí, tan bien preservado que no podía tratarse de otra cosa”, relató.
(AFP)
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