LOS LAURELES Y LA CONCEPCIÓN SE CONVIERTEN EN DESIERTOS
05.21.08 - Leído 29 veces. Enviar esta notaLas dos represas más importantes de la ciudad presentan un peligroso descenso en el nivel del agua y no se sabe de algún plan del gobierno para enfrentar la crisis. Alarma en la capital por falta de agua
TEGUCIGALPA, Honduras; 21 mayo 2008.- Como un cáncer, la tierra árida toma el lugar del agua en las represas La Concepción y Los Laureles. La capital se queda sin el preciado líquido y la lluvia no llega. El nivel de estos dos embalses, que cubren un 68 por ciento de la distribución en la capital, es alarmante.
La represa Los Laureles apenas tiene 2.5 millones de metros cúbicos del líquido, es decir, un 19.48 por ciento de su capacidad. Los afluentes que abastecen esta presa ahora son hondonadas casi sin vida. Apenas un hilo de agua parece retar el desierto que los rodea y con dificultad llegan al embalse, como sosteniendo a un moribundo.
DESAPARECE EL AGUA
Mientras, en La Concepción la cosa es igual de preocupante. De los 33 millones de metros cúbicos que tiene capacidad de almacenar, solo hay 18.4 millones, que representan un 52.81 por ciento. De esta forma se explican los racionamientos de agua en el Distrito Central.
Entre el 15 y 20 de mayo está previsto que inicie la temporada lluviosa, de acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional, con lo que la situación de las represas se podría aliviar.
“Creo que el martes (mañana) puede llover, no sé las cantidades, pero después vendrán lluvias más frecuentes en el centro, occidente y sur del país”, dijo Walter Aguilar, de Meteorología.
En algunas colonias, el agua escasea por varios día y en otras con mayor suerte llega a cuentagotas. Un 86 por ciento de la capital es abastecida por aguas superficiales (ríos o quebradas), mientras que un 3 por ciento por fuentes subterráneas. En los lugares donde no hay cómo hacer llegar el agua por tubería, el líquido se traslada en cisternas, que cubren un 9 por cierto del abastecimiento. No se sabe de ningún plan de contingencias por parte del Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) para enfrentar el problema.
EL HERALDO intentó hablar con el gerente del SANAA, Jorge Méndez, pero este nunca contestó su teléfono celular. Lo mismo sucedió con sus relacionadores públicos, que no respondieron sus móviles. Los problemas para satisfacer la demanda son crecientes, pero las políticas gubernamentales no son suficientes para crear un plan especial que solucione la crisis. Según la División Metropolitana del SANAA, en Tegucigalpa hay 120 mil abonados.
(El Heraldo)


