RECICLAJE INFORMAL, EL NEGOCIO DE LA MISERIA
05.20.08 - Leído 18 veces. Enviar esta notaEl Municipio de Panamá debería contar con un programa de reciclaje organizado, de acuerdo con un estudio realizado en 2003. La venta de productos reciclados en Panamá mueve un mercado de 40 millones de dólares anuales. La Agencia de Cooperación de Japón (JICA, por sus siglas en inglés) fue clara
PANAMÁ; 20 mayo 2008.- Cuando en 2003 le entregó al Municipio de Panamá los resultados del estudio Plan de manejo de los desechos sólidos para la municipalidad de Panamá, la agencia estableció que el mejor camino hacia el éxito del relleno sanitario de Cerro Patacón era el reciclaje.
Con este objetivo, la Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domiciliario (Dimaud) debía, entre otros aspectos, “promover la preservación del ambiente por medio del reciclaje y la recuperación de los desechos”.
De este trabajo de promoción deberían tenerse ya algunos frutos. Por ejemplo, un ciudadano que tuviera entre sus hábitos un sistema de “clasificación” de la basura doméstica que permitiera separar los productos reciclables (papel, plástico, metal, vidrio), de los residuos de cocina, textiles, hierbas, madera, tierra y piedras.
Pero, como dice Francisco Rivas, de la empresa de consultoría ambiental Gatún S.A., de poco podrían servir las campañas de sensibilización si el Municipio no tiene establecido un programa de reciclaje.
Según el experto, este programa debería contar, en principio, con una política de separación de los desechos desde el lugar en el que se producen; un sistema de recolección organizado para recoger esos productos separados; y un área en Cerro Patacón para el almacenamiento y procesamiento de esos materiales separados.
“Si no existe todo esto, pondríamos a la gente a trabajar por gusto y eso molestaría”, recalca Rivas.
Realidad de Cerro Patacón
Al relleno sanitario de Cerro Patacón entran, cada día, mil 500 toneladas de basura, revuelta, que los camiones compactadores depositan sobre un área determinada. Allí mismo, cientos de pepenadores luchan por lograr cualquier objeto que sirva para la venta. Son 425 personas que hoy pululan entre el basural las que se encargan, informal y peligrosamente, de separar los desechos que la ciudad produce.
De acuerdo con los datos disponibles, Panamá exporta 40 millones de dólares en productos reciclados, entre ellos, metales, plásticos, papel periódico y vidrio.
A falta de un programa municipal, son los pepenadores el eslabón más débil de esta cadena millonaria de exportación.
Como dice el jefe de Servicios Técnicos del Municipio y encargado del relleno, Alonso Filós, “aquí tenemos indigentes, drogadictos, alcohólicos, delincuentes y prostitutas”, pero todos ellos están allí, enterrándose hasta las rodillas en la basura, porque mensualmente se hacen un ingreso de hasta 600 dólares vendiendo, a intermediarios, el material reciclable.
Silencio alcaldicio
¿Qué pasó con las recomendaciones de JICA? Aunque fue el propio alcalde, Juan Carlos Navarro, quien encargó el estudio al principio de su primera gestión (en 2000), no fue posible su versión porque, si bien se le llamó al teléfono móvil y se dejó mensaje, el funcionario no devolvió la llamada.
Pero Abraham Goti, director de la Dimaud, aseguró que el trabajo recomendado por JICA “se está haciendo” a través de programas de educación ambiental en las escuelas.
Jorge Sáenz, director del Dimaud durante el gobierno de Mireya Moscoso, recuerda que en su gestión se hizo hincapié en la capacitación a los estudiantes.
Goti también señaló que la campaña de publicidad para promover el reciclaje se ha cumplido. “Si la botas, se nota”, es una prueba de ello, recalcó.
Rivas, sin embargo, comentó que esta campaña fue pensada, más bien, para evitar que el ciudadano lanzara desperdicios a la calle, objetivo que tampoco se ha cumplido.
Así las cosas, está claro que las metas establecidas por JICA están atrasadas, y que mientras todo siga igual, serán los pepenadores quienes resuelvan de alguna forma el problema.
Como puntualizó Rivas, la falta de un sistema ordenado promueve esta forma de sustento social y económicamente inconveniente.
Un poco de historia del ‘cerro’
El relleno sanitario de Cerro Patacón fue creado en 1984 con el objetivo de que sirviera de depósito para la basura generada en los distritos de Panamá y San Miguelito.
Hasta septiembre de 1999, el servicio de recolección de los desechos lo brindaba el Gobierno central, pero en 1999 pasó a manos del Municipio, mediante la Ley 41 de ese mismo año.
Hoy, de las mil 500 toneladas de desechos que se recogen, unas 400 provienen de San Miguelito, donde el servicio de recolección es efectuado por una empresa privada, Revisalud.
Para la directora de la Fundación Acción Social por Panamá (FAS), Marisol Landau, el problema de los desechos generados en el país no es “únicamente un asunto de cobertura del servicio de recolección”, sino que, tal como se establece en los estudios, responde a la falta de “un sistema de gestión integral de desechos sólidos”.
El Municipio capitalino tiene actualmente 60 camiones recolectores funcionando en 13 rutas. El número de clientes residenciales, por su parte, son ya 170 mil. En junio de 2007 eran 150 mil 185.
(Agencias)
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