CRITICAN TIRADERO EN CUERNAVACA
05.10.08 - Leído 14 veces. Enviar esta notaDenuncian científicos que las 20 hectáreas destinadas al proyecto son de recarga pluvial
CUERNAVACA, Mor; 10 mayo 2008.- Donde unos ven una solución definitiva al problema del manejo de los residuos y desechos sólidos que padece este municipio, otros ven afectaciones ambientales graves y contaminación de los recursos hidráulicos.
Científicos, ejidatarios, colonos, ambientalistas, empresarios, sacerdotes, entre otros, han manifestado su inconformidad con la construcción de un relleno sanitario en Loma de Mejía, ejido de San Antón, en la capital morelense, proyecto que, según Jesús Giles Sánchez, alcalde de Cuernavaca, es la solución económicamente más viable a la que se tiene acceso.
Raúl García Barrios, investigador titular del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, junto con otros 20 científicos, advierte que la construcción del relleno sanitario violaría la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003.
“El relleno sanitario se pretende establecer en una área de recarga de parte del acuífero Cuernavaca.
“Veinte hectáreas del proyecto se localizan dentro de una depresión topográfica (…) que drena las aguas pluviales hacia la barranca La Colorada”, advirtió el investigador en las observaciones a la Manifestación de Impacto Ambiental realizada por la Universidad del Estado.
El tiradero, según documentos entregados por el Ayuntamiento de Cuernavaca a REFORMA, se construiría entre las barrancas La Colorada y La Tilapeña, esta última poseedora de un caudal de agua y dos especies amenazadas: la carpita de Morelos y el cangrejito barranqueño.
La norma oficial establece que los rellenos sanitarios no podrán ubicarse en planicies aluviales, fluviales, recarga de acuíferos ni arqueológicas, aspectos que reporta el investigador, no se cumplen.
Además, el predio es atravesado por una barranquilla que desemboca en La Colorada y que, en la tercera etapa del proyecto, sería cubierta por las celdas contenedoras de basura.
Al respecto, Giles Sánchez aseguró que mediante obras de ingeniería y medidas de mitigación propuestas por la Comisión Estatal del Agua y Medio Ambiente (CEAMA), dependencia que aprobó la primera etapa del proyecto, se sortearían las posibles afectaciones ambientales.
“El dictamen de la CEAMA tomó en cuenta las observaciones hechas por el CRIM, más, por supuesto, la información que arrojó el estudio de Impacto Ambiental”, dijo.
Explicó que se establecerán medidas de mitigación de impacto.
“La verdad es que en términos de la construcción del relleno sanitario siempre va a haber riesgos”, reconoció el edil capitalino, “pero estos pueden ser controlados o atendidos con ciencia y con tecnología, que es lo que está la empresa comprometida a hacer”.
Juan Carlos Valencia Vargas, director general del Organismo de Cuenca Balsas de la Conagua, dijo a REFORMA que Loma de Mejía sí es una zona permeable y que se corre el riesgo de que los lixiviados lleguen a los mantos acuíferos pero que esto se puede evitar si es construido adecuadamente.
El funcionario federal reconoció que el proyecto original del relleno sanitario incluía la desaparición de una de las barrancas.
(Reforma)
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