SANEAN CAUDALES DE VALLE DE BRAVO
05.5.08 - Leído 23 veces. Enviar esta notaSe trata de una de las cuatro presas que surten al Cutzamala
MÉXICO, D,F; 5 mayo 2008.- Utilizada como vertedero de aguas negras, la presa Valle de Bravo, una de las siete abastecedoras del Sistema Cutzamala, comenzó a mejorar la calidad de los caudales suministrados a la potabilizadora Berros.
Vecinos y especialistas, financiados por empresarios con casas de descanso y ranchos, crearon el Fondo Pro Cuenca Valle de Bravo, con intención de reducir las descargas del drenaje y detener la pérdida de los bosques aledaños, considerados las fábricas de agua.
La construcción de dos plantas de tratamiento de aguas residuales, operadas todavía por la Comisión Nacional del Agua, a pesar de ser entregadas a los municipios de Valle de Bravo y Amanalco; el desarrollo de un plan de ordenamiento ecológico y el trabajo comunitario para instalar ecotécnicas han mitigado el daño ambiental.
“Todavía hace falta mucho por hacer, pero el trabajo que han realizado en Valle de Bravo ha disminuido la contaminación del agua de la presa”, comentó Alma de la Cruz Juárez, encargada del proceso de potabilización en Berros, la planta donde se depura el agua enviada después a la metrópoli través de un acueducto de 144 kilómetros.
Al cabo de cuatro años de tarea, en 17 de las 200 comunidades, la mayor parte asentamientos en las montañas con menos de 10 habitantes, promotores del Fondo Pro Cuenca han convencido a los pobladores para remplazarles las letrinas que depositan los desechos orgánicos en el subsuelo.
“El suelo aquí es tan generoso que a pocos metros de profundidad está el agua, tan generoso que entre los árboles del bosque brotan 838 manantiales que abastecen los ríos, que luego van a la presa”, apuntó Horacio Bonfil, el director del fondo.
Con un grupo de promotores, Bonfil se ha encargado de explicar a los usuarios de las letrinas que los desechos contaminan directamente los yacimientos de agua.
Más que hablarles de los perjuicios, les han reemplazado los improvisados anafres que dentro de pequeñas habitaciones queman cantidades de leña, tomada de árboles, en un lento, cotidiano y extendido proceso de deforestación.
Con paciencia, los promotores les han enseñado a construir estufas rústicas que utilizan muy poca leña, lo que disminuye la necesidad de tirar árboles, con un sistema de chimenea, que conducen el humo hacia el exterior, en vez de la tradicional humareda respirada dentro de las viviendas.
En las montañas de Malinalco, los habitantes de las comunidades cuentan con letrinas que arrojan los desechos al subsuelo, con el inconveniente de que el acuífero está muy cercano al nivel del suelo, por lo que los activistas de Fondo Pro Cuenca les han enseñado a sustituirlas por baños secos.
Ven riesgos en la presa
La deforestación en las montañas alrededor de Valle de Bravo, así como la contaminación de la presa utilizada como sitio de descarga de las aguas negras de las poblaciones, pone en riesgo la vialidad de la zona y el abastecimiento al Sistema Cutzamala, advirtió la investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM Valeria Souza.
“El crecimiento poblacional por encima de la media nacional, con desarrollo de campos de golf, asentamientos irregulares, la explotación irracional de los bosques, con la tala clandestina, uso de leña de las comunidades y apertura de brechas para turismo de aventura, amenazan Valle de Bravo”, subrayó.
Al perder árboles el bosque, expuso, se inicia un proceso de erosión, que además de que reduce la captura de lluvia, arroja sedimentos que azolvan y disminuyen el tamaño de la presa, parte de cuyo caudal es tomado para dotar el Cutzamala.
(Reforma)
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