CONTAMINACION= PARKINSON Y ALZHEIMER
04.23.08 - Leído 29 veces. Enviar esta nota“En busca de crear una cultura de salud”
ESTADOS UNIDOS; 23 abril 2008.- En 2002, una investigación realizada por científicos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill encontró que los perros que crecen en la altamente contaminada ciudad de México presentaban daño neurológico y lesiones cerebrales.
Desde hace bastante tiempo los científicos han sospechado que el hollín generado por el diesel y otras formas de contaminación por partículas finas pueden terminar en el cerebro.
Las partículas son tan diminutas que son capaces de entrar en el torrente sanguíneo a través de los pulmones y posteriormente atravesar las paredes de los vasos sanguíneos que cruzan por el tejido cerebral.
Ahora, Investigadores de la Universidad de California están realizando un estudio sometiendo a roedores al contaminado aire del sur de aquel estado. Los roedores han mostrado cambios en sus cerebros similares a los encontrados en gente con Alzheimer y Parkinson.
El toxicólogo Michael Kleinman afirmo que se necesitarán más investigaciones para determinar si las finas partículas de la contaminación del aire pueden provocar los padecimientos, para después poder disponer de pruebas contundentes y promover una cultura de salud.
El estudio fue el seguimiento de una investigación que encontró que los ratones expuestos al mismo tipo de contaminación eran más propensos a padecimientos cardiacos y en realidad no se esperaba encontrar efectos importantes dentro del cerebro, pero los 16 ratones que respiraron aire contaminado no solo desarrollaron obstrucciones en las arterias y su función cardiaca se redujo más rápidamente que la de ratones que respiraron aire purificado, además de presentaron inflamación cerebral, indicio de que las neuronas estaban dañadas. Tal inflamación está asociada con los males de Alzheimer y de Parkinson.
El trabajo de Kleinman en Riverside se centró en la conexión de las partículas finas con padecimientos cardiacos, la ruta podría ser el nervio olfativo en la nariz, que está conectado al cerebro.
El descubrimiento reforzó un estudio realizado por la Universidad de Nueva York en 2006 en el que se vinculó a la contaminación por partículas finas con padecimientos cardiacos graves en ratones que también eran sometidos a dietas altas en grasas.
Estas investigaciones podrían demostrar que el estándar actual de materia particulada en el ambiente quizá no protege adecuadamente la salud pública en el Condado de Los Ángeles, California.
(Agencias)
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