ENFRENTAN DEMANDA POR SEMBRAR ÁRBOLES
04.16.08 - Leído 44 veces. Enviar esta notaEn California, si usted tiene algún pino, roble o cualquier tronco con hojas que tape un panel solar, puede ser obligado a pagar multas
SUNNYVALE, California; 16 abril 2008.- Llámesela una ecoparábola: una pareja que conduce un Prius se enorgullece de sus ocho pinos, el primero de los cuales plantaron hace una década. Sus vecinos que conducen un coche eléctrico se enorgullecen de sus paneles solares en el techo, instalados cinco años después de que se plantaron los primeros árboles.
Por lo general, se considera que los árboles —pinos, robles o frutales en flor— son ciudadanos robustos de la península arrasada por el sol, al sur de San Francisco, y no como elementos criminales.
Sin embargo, según la ley estatal de 1978 que protege la inversión de los propietarios en paneles solares para los techos, es posible que se considere que los que impiden que la luz solar llegue a los paneles sean una molestia y se multe a sus dueños hasta con mil dólares diarios.
La Ley de sombra solar era una curiosidad oscura hasta finales del año pasado, cuando una disputa por ocho pinos (también conocidos como árbol núm. 1, árbol núm. 2, árbol núm. 3, etcétera) terminó en el tribunal penal del condado de Santa Bárbara.
Se encontró culpable a la pareja que plantó los árboles, Carolynn Bissett y Richard Treanor, de violar la ley con base en la demanda presentada por su vecino Mark Vargas, y se le ordenó asegurarse de que no más de 10 por ciento de los paneles quedara bloqueado.
Unas cuantas semanas después de que The San Jose Mercury News publicara una nota sobre la situación, el primer acto terminó en que la pareja podó entre 10 y 15 pies de ramas superiores del árbol núm. 6. El acto atrajo más cámaras que un episodio de Extreme Home Makeover.
“En todo el país, alguien ha tenido una situación de jaloneos con un vecino”, dijo Joe Simitian, un senador estatal demócrata del cercano Palo Alto. “Todo el mundo que lea este artículo se puede imaginar de un lado o del otro de la barda del patio trasero”.
Para evitar problemas futuros, Simitian presentó una iniciativa de ley para asegurar que los árboles plantados antes de la instalación de paneles solares tengan el derecho a crecer en paz. Si tiene éxito, el estado que legalizó el uso medicinal de la mariguana pronto podría hacer lo mismo con la sombra.
La disputa solares-pinos es inusual en gran medida porque quien presentó la demanda es el propietario de un panel solar. Es típico que sean éstos los que estén a la defensiva.
Por ejemplo, a pesar de una ley de 1980 en Arizona por la cual se protege los propietarios que instalan paneles fotovoltaicos, Henry Speak, un retirado que vive en Avondale, Arizona, tuvo que luchar en una serie de tribunales estatales hace unos años para conservar su sistema solar de techo sin agregar mallas costosas, mismas que, al igual que los pinos, habrían reducido la eficiencia de los paneles.
En ambos lados de la barda trasera en Sunnyvale, hay evidencia de virtud ambientalista: un Prius (Bissett y Treanor), un coche eléctrico (los Vargas), un jardín frontal con plantas que requieren muy poca agua con delimitaciones de plástico reciclado (Bissett y Treanor), 128 paneles solares que generan casi toda la electricidad para una casa (los Vargas), y ocho pinos en varias etapas de crecimiento que absorben bióxido de carbono y son amistosos con los pájaros (Bissett y Treanor).
Sin embargo, dejando de lado el acento ecológico del pleito, hay otros elementos en la historia que tienen resonancia universal.
Carolynn Bissett de 48 años, administradora de contratos en el ayuntamiento de Palo Alto, se mudó recién casada a la casa donde vivió en su infancia, en los años 90.
La casa solía colindar en la parte trasera con un huerto de cerezos, pero encontraron que ya no estaba y en su lugar había casas grandes de dos pisos, una de las cuales se ubicaba a 17 pies de su predio.
Mark Vargas de 38 años se mudó a esa casa en 1993, e inició una familia que ahora incluye tres hijos. Colocó una tina de agua caliente en el pequeño jardín trasero y plantó un poco de maíz que creció bajó los rayos del sol.
Había poca comunicación entre los vecinos, hasta que Bissett metió tres pinos en 1996.
En los siguientes cinco años, plantó cinco más. Conforme crecieron, a la estrecha franja del jardín trasero de Vargas le llegaba menos sol, y abandonó el maíz.
En 2001, Vargas instaló un sistema de paneles solares en su techo y sobre un armazón encima de la tina. Entonces informó a sus vecinos —bruscamente, dicen ellos— sobre la ley de tapar el sol y les dijo que debían derribar todos los pinos.
Él dice que pidió cortésmente que removieran los árboles, y ofreció pagar por la remoción y la sustitución de los arbustos.
Se hicieron esfuerzos por invocar ordenanzas locales. ¿Obtuvo Vargas un permiso para su sistema solar? ¿Las raíces de los pinos interfieren con el derecho municipal de paso del desagüe pluvial? La barda trasera corre a lo largo del límite entre los municipios de Sunnyvale y Santa Clara, lo que duplica la cantidad de dependencias involucradas.
Vargas no obtuvo respuesta sino hasta que en 2005, el subfiscal de distrito John Fioretta inició el primer procedimiento judicial de conformidad con la Ley de sombra al sol de California.
Concluyó en diciembre, cuando el juez Kurt Kumli de la Suprema Corte del Condado de Santa Clara declaró culpables a Bissett y Treanor.
El juez encontró que los árboles números 4, 5 y 6, que daban poca sombra cuando se instalaron los paneles, ahora, en conjunto, bloquean más de 10 por ciento de los paneles encima de la tina de agua caliente.
Los árboles números 1, 2 y 3 daban sombra al área cuando se instalaron los paneles así es quedaron exentos, y los árboles 7 y 8 no violan la ley, falló el juez.
Treanor y Bissett dijeron que tras gastar 37 mil dólares en costos legales, no les queda dinero para una apelación.
El mes pasado, para cumplimentar la orden —aun cuando Kumli dijo que se le dificultaba calificar los árboles de una “molestia”—, la pareja llamó a los podadores.
El juez pospuso la decisión sobre si podar el árbol número 6 era suficiente hasta después del 21 de diciembre, el solsticio de invierno de este año, cuando el sol está en su punto más bajo en el cielo sureño y los árboles dan el máximo de sombra a los paneles.
Treanor y Bissett todavía no creen del todo lo que sucedió.
“Sentí como si me hubiesen golpeado en el pecho”, dijo Bissett sobre su reacción al abrir el sobre donde estaba la acusación penal.
Vargas dijo que se pudo haber evitado todo eso.
“Mi objetivo sólo era encontrar un árbol más apropiado para colocarlo entre nuestras propiedades”, dijo. “Tener una barrera de 60 pies no es razonable.”
(The New York Times)


