VISITA AL MUNDO DE LOS ÁCAROS
04.12.08 - Leído 83 veces. Enviar esta notaEstos arácnidos originan alergias y varias enfermedades, pero también sirven para medir la contaminación en lagos, mares y bosques
MÉXICO, D,F; 12 abril 2008.- LOS ÁCAROS (del griego akari, ‘polilla’ [Aristóteles]) son unos seres extraordinarios que causan alergias y diversas enfermedades a los animales (incluidos los humanos) y las plantas; sin embargo, se ha descubierto que también tienen su lado benéfico, pues actúan como bioindicadores ambientales que permiten detectar problemas de contaminación en lagos, mares y bosques, y como bioindicadores biogeográficos de movimientos poblacionales de aves y otros animales (por ejemplo, murciélagos).
“Además, degradan la materia orgánica, con lo cual ayudan a mantener el equilibrio ecológico de sus hábitats, contribuyen a que el suelo de los desiertos y bosques conserve la salud y posibilitan diversas biorrelaciones dentro de las cavernas”, dice el doctor Juan Morales Malacara, experto en el tema y coordinador del Laboratorio de Acarología Anita Hoffmann, de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM.
Como buenos artrópodos, los ácaros poseen una gran capacidad para adaptarse a las condiciones más extremas. La mayor parte de ellos son microscópicos (miden entre 100 y 500 micrones o micras; un micrón es la milésima parte de un milímetro); únicamente las garrapatas alcanzan más de un centímetro de longitud.
Utilizan el viento como un mecanismo de dispersión, pero también se suben al cuerpo de animales corredores (varios antrópodos, reptiles y mamíferos) o voladores (aves, murciélagos e insectos), para ser transportados a otros lugares que favorezcan su desarrollo.
“Hasta ahora —informa el investigador universitario— se conocen 60 mil especies de ácaros, aproximadamente, entre los que destacan los de vida libre, los parásitos de animales y plantas, los comensales, los terrestres, los de agua dulce y los marinos. Todos están relacionados, de alguna manera, con los organismos terrestres y algunos acuáticos. Cada uno tiene una función diferente y específica en los ecosistemas, estableciendo un eslabón crítico, lo cual ayuda a conservar un equilibrio en el medio ambiente interno y externo de las biocenosis (conjunto de organismos de especies diversas) que habitan. Algunas dependencias gubernamentales o privadas nos han pedido determinar el grado de contaminación o desequilibrio en ambientes de suelos o cuerpos de agua, a partir de la cantidad poblacional de especies de ácaros que se hallan en las zonas de estudio.”
PARÁSITOS
Los ácaros parásitos son los más especializados, no sólo por sus modificaciones morfológicas, sino también por los cambios que han sufrido en sus ciclos de vida, fisiología y comportamiento.
“Son los ectoparásitos más frecuentes, numerosos y variados; algunos de ellos, como los ácaros de la sarna, llegan a invadir cavidades internas y a vivir por un tiempo bajo la piel. Sus huéspedes preferidos son los mamíferos”, señala Juan Morales Malacara.
Desde el punto de vista médico, parasitológico y veterinario, las garrapatas constituyen el grupo más importante de ácaros A los humanos pueden transmitirles algunos virus o bacterias (rickettsias) que producen un tifo muy grave conocido como rickettsiasis, fiebre de las Montañas Rocosas o fiebre manchada americana, el cual ocasiona fiebres altas, delirios y la aparición de manchas en la piel (se presenta en el norte de México y a lo largo de la costa del Pacífico, desde Estados Unidos hasta Centroamérica); o también causarles con sus toxinas salivales algún tipo de parálisis.
Al ganado bovino le transmiten enfermedades como la piroplasmosis o babesiosis, y la anaplasmosis, las cuales representan un serio problema económico en México y otros países.
CONTRA LAS ARRUGAS
La sarna humana es causada por la especie Sarcoptes scabiei. Este ácaro va haciendo “túneles” debajo de la piel, pero como su saliva contiene una sustancia anestésica, la persona infectada no se da cuenta de que sufre sarna hasta que ésta ya está perfectamente establecida, después de uno o dos meses. Entonces aparecen en el cuerpo erupciones que dan mucha comezón, por lo que la persona se rasca y surgen infecciones secundarias.
“Otro ácaro parásito de los humanos —comenta el especialista— es el Demodex folliculorum, el cual vive en los poros de la cara, principalmente en las comisuras de la nariz, y se alimenta del material secretado por las glándulas sebáceas y los folículos pilosos. Su dispersión se da por contacto, por ejemplo, con un beso en la mejilla. Pero a pesar de que se comporta como un parásito (vive a expensas de nosotros), no nos causa molestias; al contrario: al estimular la actividad de las glándulas sebáceas, retarda la formación de las arrugas en la cara. Aunque favorece la constitución grasosa de la piel, no tiene nada que ver con el acné; más aún, prefiere la piel sana. Sólo en ciertos casos —por ejemplo, cuando una persona tiene diabetes— puede ocasionar la caída de las pestañas en asociación con una infección bacteriana.”
ANÁLISIS GRATUITOS
Los ácaros del polvo doméstico (Astigmata) son inofensivos para los humanos, pero sus residuos fecales poseen un gran poder alergénico, (sobre todo porque están cubiertos por una sustancia llamada guanina), por lo que desatan cuadros graves de asma; se alimentan de células muertas de humanos y animales; y se pueden encontrar en colchones, almohadas, tapices, mantas, edredones, sillones, libreros…, así como ocasionalmente en el pelo de animales.
“El estudio, desde un punto de vista biológico, de la fauna acarológica del polvo de casa tiene siglos…”, dice Morales Malacara.
El Laboratorio de Acarología de la FC ofrece al público, de manera gratuita, análisis de muestras de polvo cuando se hayan detectado casos de alergia.
“Primero —explica el investigador— se recibe la muestra de polvo y se le da a la persona una fecha para que venga a recoger los resultados del análisis. Luego se realiza éste y se determina si la alergia es causada o no por algún ácaro.”
(El Universal)
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