DESCUBREN EL PLANETA EXTRASOLAR MÁS CHICO
04.11.08 - Leído 81 veces. Enviar esta notaGira en torno a la estrella enana GJ 436, a 30 años-luz Tiene unas cinco masas terrestres y predijeron su existencia por las perturbaciones que causa en otro planeta más próximo a su sol
MÉXICO, DF; 11 abril 2008.- Prácticamente en el traspatio del Sistema Solar, en un rincón de la constelación Leo, astrónomos españoles e ingleses descubrieron el que seguramente será el planeta extrasolar más pequeño detectado a la fecha.
El objeto está ubicado a 30 años-luz, tiene cinco veces la masa terrestre y a pesar de ser el más parecido a nuestro planeta, no se antoja como hospitalario, pues las temperaturas en su superficie podrían rebasar los 400 grados Celsius.
Ignasi Ribas y Andreu Font, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, junto con Jean-Philippe Baulieu, astrofísico visitante en el University College de Londres (UCL), reportaron en Astrophysical Journal Letters el descubrimiento de GJ 436c, planeta de tipo rocoso que al parecer tiene un radio equivalente a 1.5 veces el terrestre.
Una característica peculiar del nuevo cuerpo tiene que ver con sus movimientos orbitales. El exoplaneta gira alrededor de sí mismo en 4.2 días terrestres, y alrededor de su estrella en 5.2 días. Lo que esto significa es que si alguien estuviera en un punto de su superficie, un “día” completo duraría el equivalente a 22 días nuestros.
El descubrimiento del nuevo exoplaneta se dio de manera más bien curiosa, a partir del análisis de perturbaciones en la órbita de otro planeta del mismo sistema.
La historia empezó en 2004, cuando astrónomos que analizaban la estrella enana GJ 436 (2.5 veces la masa del Sol), descubrieron a su alrededor un planeta de 22 masas terrestres con un “año” de 2.6 días. El reporte indicó una anomalía: la órbita del planeta era ligeramente elíptica, algo que los observadores no pudieron explicar.
A mediados de 2007, un equipo suizo observó que el enorme planeta GJ 436b presentaba tránsitos: el brillo estelar se veía atenuado por pasar el disco planetario frente a su estrella vista desde la Tierra.
Cálculos computacionales predijeron que en una órbita más alejada, alrededor de la misma estrella, había un pequeño exoplaneta que causaba la excentricidad. El análisis reveló que los dos planetas tienen una relación de resonancia: por cada dos órbitas que da el planeta del interior, el planeta más pequeño del exterior da una.
“Después de la confirmación final, el nuevo exoplaneta será el más pequeño encontrado a la fecha”, apuntó Ribas. “Es el primero identificado a partir de las perturbaciones ejercidas sobre otro planeta del sistema”.
El nuevo estudio, agregó el científico, “abre una nueva ruta que debe conducir al descubrimiento de planetas aún más pequeños en el futuro próximo, con la meta de eventualmente encontrar mundos más y más parecidos a la Tierra”.
En sus exploraciones del cielo, los astrónomos han detectado a la fecha 287 posibles planetas alrededor de toda clase de estrellas, pero la inmensa mayoría son lo que se denomina gigantes jovianos: planetas parecidos a Júpiter y constituidos principalmente por gases congelados.
Los planetas con masas equivalentes a entre una y diez veces la de la Tierra suelen ser llamados súper-Tierras. El doctor Beaulieu recordó que el nuevo astro es el cuarto planeta de este tipo que se ha descubierto: hace un par de años su propio equipo detectó a OGLE-2005-BLG-390Lb, una súper-Tierra congelada a 21 mil 500 años-luz, y antes de habían detectado por oscilación Döppler las súper-Tierras calientes Gliese 581b y Gliese 876d.
Giovanna Tinetti, que también trabaja en el UCL, calculó las propiedades que tendría el exoplaneta recién descubierto y dijo que su temperatura podría ubicarse en el rango de 127 a 427 grados Celsius, aunque tal vez en los polos sea algo menos hostil: 77 grados. Las temperaturas reales dependerán de cómo esté compuesta la atmósfera de GJ 436c, si la tiene.
Científicos de las universidades Nacional Autónoma de México y de Texas en Austin hallaron el llamado “eslabón perdido” de los agujeros negros en el cúmulo de estrellas Omega Centauri, visible a simple vista. Lo anterior permitirá comprender su evolución hasta formar hoyos negros supermasivos, más grandes que los encontrados en el núcleo de muchas galaxias.
Los astrónomos Eva Noyola, egresada de la UNAM, hoy integrante del Instituto de Astrofísica Max-Planck, y Karl Gebhardt, de la institución texana, dedujeron que ese cúmulo estelar podría albergar a un elusivo hoyo negro de masa intermedia.
Si se trata de un agujero negro, indicó Noyola, es más grande que uno estelar negro, pero no tanto como los de variedad supermasiva.
El hecho de encontrar un agujero negro en el núcleo de Omega Centauri, podría tener implicaciones para el historial del cúmulo en sí, dijo la investigadora. Hoyos negros de masa intermedia como éste, explicó, podrían ser semillas de los supermasivos. También, se estaría a punto de descubrir el mecanismo para la formación de los primeros.
De acuerdo con Noyola y Gebhardt esta clase de agujeros negros podría ser “el bebé” de otros. “Estos pueden ser raros y existir sólo en las antiguas galaxias enanas que fueron despojadas de sus estrellas externas”, comentó Gebhardt.
Claves
Andreu Font (izq.) e Ignasi Ribas presentaron en la sede madrileña del CSIC su pronóstico del nuevo planeta tipo súper-Tierra alrededor de una estrella enana en la constelación de Leo.
• A partir de los cálculos se determinó que el nuevo objeto tendría alrededor de cinco masas terrestres, y por ende sería de tipo rocoso, con un radio equivalente a 1.5 veces el de la Tierra.
• El nuevo planeta y su antecesor más grande tendrían órbitas cuya inclinación difiere en alrededor de 15 grados, por lo que sus movimientos deben ser complejos.
(Milenio)
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