PREVÉN MAYOR IMPULSO A IMPUESTOS ECOLÓGICOS EN MÉXICO
03.31.08 - Leído 81 veces. Enviar esta notaLos impuestos “verdes” o ecológicos en México están en una fase inicial, su impacto recaudatorio es mínimo, aún no hay claridad sobre el destino de los recursos obtenidos y tienen más un efecto de prevención en la salud que de carácter fiscal, de acuerdo con legisladores y expertos de la OCDE
MÉXICO, D,F; 31 marzo 2008.- Destacaron además que se requiere avanzar no sólo en reformas fiscales para los llamados “impuestos verdes”, sino también en las políticas y los programas públicos en la materia.
De hecho en la Cámara de Diputados está en la “congeladora legislativa” la iniciativa para la “Ley de los instrumentos económicos de carácter fiscal ambientales”, la cual contiene un paquete de impuestos en materia ecológica y en contra de la contaminación.
La reforma presentada hace casi un año prevé gravar, con una tasa de 15 por ciento, la enajenación o venta de fertilizantes y plaguicidas, así como con 10 por ciento a importadores, fabricantes y distribuidores de pilas y baterías.
Esos productos, según la iniciativa presentada por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), son de los más contaminantes de suelos, subsuelos y aguas del país. Además los productores no tienen ningún compromiso con su confinamiento o reciclaje.
“En los últimos 40 años se han tirado al medio ambiente unas 635 mil toneladas de pilas que han contaminado los mantos acuíferos, el subsuelo y dañado la salud de la población, por eso se plantea con la ley que ese 10 por ciento de impuesto se destine a un programa de confinamiento de esos residuos”.
El diputado federal Francisco Elizondo Garrido, del PVEM, expuso que también se plantea como impuesto ecológico gravar la utilización de envases y bolsas de plástico y de otros materiales como el PET que no se oxidan, ni se descomponen y son altamente contaminantes.
“La propuesta también prevé un impuesto de 10 por ciento a los productos o alimentos derivados de los organismos genéticamente modificados, así como a las empresas que contaminen, tengan fugas de combustibles o emitan sustancias como el bióxido de azufre”, dijo.
La diputada federal Ana María Ramírez Cerda, también del PVEM, comentó que se prevé presentar una iniciativa para regular la importación de llantas usadas a México, y obligar a los fabricantes e importadores a desarrollar un programa de confinamiento.
Un informe del Instituto Nacional de Ecología señaló que en México cada año son desechadas 25 millones de llantas. Nueve de cada 10 terminan abandonadas en tiraderos, a cielo abierto o en depósitos clandestinos, causando severos daños al medio ambiente.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) denunció que por la excesiva importación de llantas usadas de Estados Unidos hay 80 millones de neumáticos en desuso en tiraderos y basureros de Tijuana y Ciudad Juárez, con un problema muy grave por la generación de fauna nociva.
Por esa razón se prevé que en breve la Secretaría de Medio Ambiente impulsará una iniciativa para que los importadores de llantas usadas paguen un impuesto similar al que se cobra en Estados Unidos, de tres dólares por la destrucción de cada llanta.
Para la bancada del PRI en la Cámara de Diputados los “impuestos verdes” han tenido un efecto más mediático a favor de, por ejemplo, desalentar el consumo del cigarro que en materia tributaria, y no hay transparencia en el destino de los recursos.
“En el caso del reciente impuesto a la gasolina, de dos centavos al mes, se establece en la Reforma Fiscal que una parte sería para un programa de protección ambiental, pero a pesar de que ya tiene tres meses de instrumentación se desconoce el destino de esos recursos”.
José Aispuro Torres, diputado federal del PRI e integrante de la Comisión de Hacienda, indicó que a pesar de que los recursos sean “etiquetados” para los programas ambientales o la prevención de la salud “en la realidad nunca se aplican para esos fines”.
Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) asentó que se deben impulsar los “impuestos verdes” en los tres órdenes de gobierno para prevenir y contrarrestar la contaminación y sus efectos, para preservar la salud y garantizar un entorno natural que permita la supervivencia del hombre.
El documento apuntó que si bien los impuestos a las gasolinas absorben la mayor parte de ese tipo de tributaciones la tendencia indica que los impuestos que más han crecido en los últimos años son los derivados de los desechos tóxicos y las emisiones industriales.
De acuerdo con el texto “La política económica y los impuestos ambientales”, los países miembros de la OCDE están muy avanzados en materia de impuestos ambientales, lo cual se deja ver claramente en Turquía que recauda por ese rubro más de cinco por ciento de su PIB.
En el caso de México, debido a las contribuciones existentes y a las relacionadas con las gasolinas, se puede decir que se recauda hasta 1.7 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) en esa materia.
Si la comparación internacional se realiza en función de los ingresos per cápita por impuestos “verdes” o ambientales, México se ubica al final de la tabla.
Mientras Dinamarca ingresa de forma anual dos mil dólares por habitante por impuestos ambientales, Luxemburgo capta mil 800 dólares por persona y Noruega poco menos de mil 500 dólares por ciudadano; el gobierno mexicano recibe menos de 100 dólares por habitante.
Empero “hay avances importantes en México, como el caso de los impuestos al tabaco, pero se requiere mayor compromiso del Ejecutivo federal, de los estados, municipios y de los empresarios para no sólo instrumentar nuevos tributos, sino destinar programas y recursos a la preservación del medio ambiente”, agregó Francisco Elizondo.
Los llamados “impuestos verdes no persiguen fines meramente fiscales, sino pretenden mejorar la calidad de vida y proteger la salud, conservar y restaurar el medio ambiente, modificar los patrones de producción y de consumo”, argumentó.
El legislador ecologista añadió que los “impuestos verdes” pueden hacer cada vez más caro el hecho de contaminar, arrojar o generar residuos, o utilizar productos tóxicos.
(Notimex)
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