MONARCAS: VIAJE MILAGROSO A UN DESTINO AMENAZADO
03.25.08 - Leído 67 veces. Enviar esta nota¿Qué pasará con los insectos si la tala acaba con los bosques?
MÉXICO, DF; 25 marzo 2008.- Experto de la UNAM prevé que la reserva enfrentará en breve problemas de erosión; Las maravillas negro y naranja siguen con dos enemigos: plagas y talamontes.
Cada año, con regularidad de reloj, millones de mariposas monarcas (Danae plaxippus) llegan a principios de noviembre a los oyameles de Michoacán y del Estado de México después de haber recorrido 4 mil 500 kilómetros desde Canadá. Ahí pasan el invierno para luego realizar las danzas de apareamiento y, llegada la primavera, emprender el camino de regreso.
Pero a pesar de disponer de una reserva de la biosfera de más de 16 mil hectáreas, las mariposas no tienen seguro su destino actual. De continuar como hoy la deforestación y la tala inmoderada en los santuarios mexicanos de la monarca, para 2015 ya no habría bosques conservados en la región, y dos tercios de la superficie de hibernación estarían degradados, según estimaciones expertas.
En escasos cuatro años se ha visto afectado casi un nueve por ciento de la superficie importante, porque se ha reducido la densidad de árboles por hectárea. Cada año la merma es de tres por ciento, alertó el doctor José López García, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.
El experto, que ha trabajado en la zona desde hace años con apoyo del Fondo Monarca y del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), dijo que la situación de la reserva es tan delicada que urge tomar medidas para frenar por completo el corte clandestino de madera.
No es algo fácil de hacer: la reserva cuenta con cinco santuarios (Cerro Altamirano, Sierra Chincua, Sierra El Campanario, Chivatí-Huacal y Cerro Pelón), pero en gran parte de la superficie no hay vigilancia.
Antes se planteaban vedas totales a la tala, una medida que puede parecer drástica, “pero sería la única forma de frenar el fenómeno, porque de lo contrario continuará, pues la gente no cambia su forma de vida”, dijo López García.
“Se tiene la creencia de que las mariposas que llegan en realidad son las almas de los muertos que vienen a visitarnos”, comentó José Carmen Martínez Colín, comisaria-do ejidal de Cerro Prieto, donde se localiza el Santuario Chincua, de 330 hectáreas.
Los ejidatarios que operan los santuarios están preocupados. Para ellos, la permanencia en México de los insectos representa un importante ingreso económico que tiene dos enemigos básicos: la tala clandestina de árboles y las plagas que matan a los oyameles.
Contra la tala ilegal, los ejidatarios crearon equipos de vigilancia pero cuando detectan grupos de talamontes tienen que pedir el auxilio de las autoridades. “Tienen armas así que si nos ponemos agresivos corremos riesgo”, explicó Martínez Colín.
“Cada tanto pedimos apoyo al ejército y a veces vienen en grupos de 300 soldados; la tala ilegal es un problema que sube y baja”, añadió uno de los cuidadores del santuario Rosario, ubicado en Michoacán, conocido por sus altos índices de emigración.
En cuanto a las plagas, investigadores de la Universidad de Chapingo, en el Estado de México, han alertado sobre el incremento de las poblaciones de descortezadores (escarabajo) y del muérdago parásito en los refugios de las monarcas, que matan por dentro los oyameles.
Martínez Colín, el comisariado ejidal, dice que las plagas son más peligrosas que los “talamontes de dos patas”, porque afectan incluso la zona núcleo del área protegida, y la región dañada crece a razón de 30 por ciento anual.
Con todo, insistió López García, de la UNAM, el peligro real no es para las mariposas, que llevan más de 70 millones de años sobre la faz de la Tierra: son insectos altamente adaptables que, si se ven privados del bosque, simplemente se irán con su espectáculo a otra parte hasta que se queden sin un lugar adónde ir.
El reto principal para el país no son los posibles daños a la monarca, sino la disminución en la recarga de los mantos acuíferos. “Si por medio de ellos se puede proteger el bosque, conservémoslo. De hecho, en México hay pocas áreas conservadas: todas están seriamente alteradas”, recalcó.
Adelantó que la degradación de los bosques y la deforestación provocarán que en el corto plazo empiecen a darse en la zona procesos erosivos. Con un mayor arrastre de sedimentos, los manantiales comenzarán a disminuir y empezará a observarse la pérdida de las especies que la habitan, adelantó.
La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, ubicada entre los estados de México y Michoacán, representa la separación de dos cuencas, la del Lerma y la del Balsas, y es una importante zona montañosa de recarga de acuíferos.
El material volcánico de la región le permite retener hasta 400 por ciento del peso en agua, pero sin la cubierta vegetal ello se perderá y todas las poblaciones aledañas, incluida la Ciudad de México, se verán afectadas.
En cuanto a la monarca, el biólogo reconoció que, de acuerdo con fotografías aéreas de la zona en los últimos años, se perdió una colonia de mariposas por la tala clandestina y la deforestación.
Si se quedan sin bosques, buscarán nuevos sitios para hibernar: ya llegan a Valle de Bravo y Zempoala en el Estado de México, a Chiapas y Guatemala y hasta a Cuba. Harán lo necesario para sobrevivir. ¿Y los hombres?
* Con información de AFP
- Claves
El misterio y la muestra
• “En ocasiones es posible ver nubes de mariposas llegando a los bosques mexicanos”, dijo Ricardo Adaya, técnico operativo de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca en Rosario, en Ocampo, Michoacán.
• Sigue siendo un misterio la fildelidad de los insectos a los oyameles. Se especula, dijo Adaya, que dejan grasas en los árboles o en el suelo.
• La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas pondrá en París, del 30 de abril al 31 de mayo, una muestra que busca “promover la cultura para la preservación”, según la organizadora, Eunice Calderón. La muestra irá luego a España, Bélgica y Estados Unidos.
• Parte de lo que quiere hacer México es promover la candidatura de la Reserva para que la Unesco la incorpore como Patrimonio Mundial de la Humanidad, dijo Calderón.
(Milenio)


