EXTINCIÓN EN EL MAR, EMBARGO Y VERGÛENZA
03.17.08 - Leído 99 veces. Enviar esta notaOpinión de Gabriel Quadri de la Torre
México está a punto de cubrirse con un denso manto de vergüenza; seremos responsables de la primera extinción – en la historia humana – de un cetáceo (mamífero marino) en América. Se trata de la vaquita marina.
La vaquita marina es una pequeña marsopa (parecida a un delfín) endémica que habita en extremo norte del Mar de Cortés. Sus poblaciones han sido diezmadas por la pesca en redes agalleras, en las cuales muere asfixiada – es un mamífero marino – como captura “incidental”. Su hábitat es una reserva de la biosfera (Alto Golfo de California), y a pesar de ello ha sido imposible establecer las regulaciones necesarias para evitar su extinción, por razones de incuria e incompetencia institucional.
Son alrededor de 1,200 pescadores localizados en Puerto Peñasco, San Felipe y Santa Clara, en Sonora y Baja California, que ejercen la pesca con permisos otorgados por las autoridades, o de manera ilegal, y apoyados por subsidios cuantiosos al diesel marino. Las poblaciones de vaquita marina han llegado a límites críticos (menos de 150 individuos), por lo que la supervivencia de la especie estará comprometida tal vez en uno o dos años, dado que mueren varios ejemplares anualmente, y sus tasas de reproducción son muy bajas. La depresión genética hará que probablemente en 2009 pueda declararse como técnicamente extinta esta especie. Sería un estigma ominoso para nuestro gobierno.
La CONAPESCA (Comisión Nacional de Pesca) ha hecho caso omiso de las advertencias desesperadas de científicos y ecologistas. Está paralizada por conflictos de interés y clientelismo político. La experiencia (desde SEMARNAP en los años noventas) ha demostrado cómo la superposición de facultades de fomento y regulación conduce a la captura regulatoria, y a la abdicación del poder público a favor de intereses sectarios.
La única esperanza hasta ahora, para vergüenza nuestra, es que el Natural Resource Defence Council (NRDC) de los Estados Unidos, tenga éxito en promover un embargo pesquero contra México. De esta forma, al igual que con el embargo atunero, se obligaría al gobierno mexicano a actuar de manera racional y civilizada, aplicando políticas públicas que aseguraran, en este caso, la supervivencia de la vaquita marina. Perderíamos 800 millones de dólares de exportación, y la empresa paraestatal mexicana Ocean Garden especializada en la comercialización de camarón en Estados Unidos sería objeto de una miríada de demandas judiciales y de boicots de consumidores. Aunque a patrioteros trasnochados les parezca perverso, es preciso apoyar el embargo contra Mèxico; a menos que el gobierno actúe.
La Presidencia de la República debe tomar la iniciativa de manera urgente para evitar la extinción de la vaquita marina. Lo irónico es su relativa facilidad. Puede llevarse a cabo exitosamente a través de la creación de un fondo aproximado de 600 millones de pesos, que serían destinados a la compra de 1,200 permisos de pesca en el Alto Golfo de California, a la chatarrización o conversión de embarcaciones, y a la destrucción de artes de pesca. También, la presidencia debe obligar a CONAPESCA a cancelar los permisos que planea otorgar en la zona, y crear una fuerza de tarea específica en materia de vigilancia marina a cargo de la Secretaría de Marina – Armada de México para impedir la pesca ilegal. Es preciso ofrecer oportunidades de empleo a los actuales pescadores, aprovechando el auge y el considerable potencial turístico de la región. Es esto, o nuestro gobierno federal pasará a la historia por haber solapado la extinción de un mamífero marino emblemático.
(El Economista)
Enlaces Relacionados

