TRAS LA RUTA AZUL DE LAS BALLENAS JOROBADAS
03.13.08 - Leído 69 veces. Enviar esta notaA partir de este monitoreo, serán revelados detalles sobre su comportamiento. La observación continua de las rutas que escogen las ballenas jorobadas permitirá la creación de estrategias para su preservación. Cada año las ballenas jorobadas visitan la Hispaniola para, en sus costas, dar a luz el fruto de sus gigantescos vientres y continuar su peregrinar por el planeta
SANTO DOMINGO, Rep. Dominicana; 13 marzo 2008.- Sus colas golpean alegremente la superficie del mar. Los chorros de agua y aire que se ven en medio de las masas acuáticas también son testimonio particular de su presencia. Cada año, las ballenas jorobadas visitan la Hispaniola para dar a luz el fruto de sus gigantescos vientres y continuar su peregrinar por el planeta azul.
Mas, ¿hacia dónde viajan ellas? ¿Cuáles otras singularidades entrañan sus mundos de profundos y enigmáticos cantos; de sus costumbres y de sus nadares mansos?
El proyecto
La Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar) toma en sus manos un proyecto novedoso para la zona norte del océano Atlántico (desde Groenlandia hasta la costa norte de República Dominicana), en cuanto al estudio de los cetáceos marinos se refiere: el marcaje satelital de ballenas.
Oswaldo Vásquez, presidente de la entidad, expone las razones por las que este proceso, llevado a cabo el pasado 26 de enero, constituye un hito en la historia de la conservación ballenera de Quisqueya.
En primer lugar, con la observación continua de las rutas que escogen las ballenas jorobadas que cada año viajan desde el Norte hacia las aguas cálidas del Banco de la Plata (Samaná), permitirá la creación de estrategias que servirán para ampliar y reforzar la labor de preservación que se da desde la creación, en el año 1974, del santuario antes mencionado.
ASPECTOS
Sobre la exploración
Vásquez explica que si se conocen las distintas áreas de la reserva nacional en las que los cetáceos desarrollan sus vidas, será posible hallar rutas alternativas para la navegación en esas zonas, de manera que tanto la actividad turística de cruceros como los buques mercantes, podrán convivir armoniosamente con las ballenas, que se encontrarán fuera de mayores amenazas a su existencia.
Asimismo, podrán ser establecidos otros focos de observación y conservación de las jorobadas, tanto de índole netamente científica como para el esparcimiento sano de las familias criollas y extranjeras.
Incluso, a partir de este monitoreo satelital, serán revelados detalles a profundidad sobre su desenvolvimiento, su comportamiento social, su alimentación y demás detalles de importante contenido para el acervo de las ciencias y, por otro lado, atractivo en cuanto al ecoturismo se refiere.
Entidades trabajan en pro de la conservación de las ballenas
El proyecto de marcaje satelital es una realidad gracias a la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), entidad estadounidense que se encarga de dar seguimiento vía satélite a los fenómenos relacionados con clima y los océanos, sus corrientes y recursos propios.
Gracias a esta tecnología, muchos resultados llegan a Fundemar y a Atemar, instituciones dominicanas que velan por el patrimonio marítimo de la República Dominicana, a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y a las organizaciones vinculadas a los santuarios balleneros de la costa noroeste de la nación.
Junto al científico Philliphe Klapan, director del Programa Nacional de Cetáceos de la NOAA, bajo la coordinación de Omar Ramírez, Secretario de Estado de Medio Ambiente, el apoyo técnico de la empresa Aquatic Adventure, que presta servicios turísticos en el área protegida durante cada temporada de ballenas y un equipo de voluntarios, previamente entrenados para la misión, Oswaldo Vásquez se dirigió hacia el Banco de la Plata, lugar donde fue realidad el proceso de marcaje.
Trasmisores satelitales
Cuenta Oswaldo Vásquez que, una vez allí, el personal procedió a preparar los dispositivos y a colocarlos cuidadosamente sobre la parte superior de las ballenas. Esos aparatos son transmisores satelitales que, adaptados con forma de dardo, se insertan en la grasa de los mamíferos marinos.
De esta manera, cuando la ballena emerge a fin de llenar sus pulmones de oxígeno, la tecnología antes descrita enciende e inmediatamente procede a transmitir a los satélites de monitoreo. Cuando la ballena se sumerge, los dispositivos se apagan por razones de ahorro de energía. ARGOS es el nombre del sistema de satélite que se implementa en este proyecto, cuyo uso en este tipo de estudio se da desde hace una década.
LA SELECCIÓN
Cinco son los especímenes elegidos en esta labor de marcaje, siendo la mayoría hembras. ¿Por qué del sexo femenino? Pues las hembras son las que determinan el alimento que consumirán los ballenatos, por tanto, son las que eligen los lugares donde se habrán de abastecer de pescados y plancton; también, son las que escogen al macho con el que habrá de dar continuidad a la especie, y de ahí que si se siguen a las hembras, ya se tendrá la ubicación del resto de la población. Para determinar el sexo, se practica una prueba genética de piel.
El cúmulo de información que se tiene hasta ahora, de acuerdo a Vásquez, revela que la ruta de las ballenas es más amplia de lo que se tenía pensado. Las jorobadas pasan por el Norte de Haití y cruzan por el área de Islas Turcas y Caicos. Los mapas de estas rutas están compilados a modo de informes en la página web de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente.
A partir de esta investigación se implementará, próximamente, un proyecto de mayor alcance, en el que se preveerá la inserción de dardos en 30 ballenas, a fin de ampliar y confirmar las pesquisas recientes y reforzar las medidas actuales de conservación, entre otros objetivos descritos en párrafos anteriores.
(Agencias)
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