AVANZA FÁRMACO MEXICANO CONTRA EL CÁNCER
03.8.08 - Leído 54 veces. Enviar esta notaHecho con casiopeínas, el primer medicamento de base metálica en México, es desarrollado en la UNAM
MÉXICO, D,F; 8 marzo 2008.- Lena Ruiz Azuara, profesora de la Facultad de Química de la UNAM, ha creado los primeros fármacos de base metálica desarrollados en México que en pruebas in vitro e in vivo han demostrado tener buena actividad anticancerígena en líneas tumorales de cáncer cervicouterino, colon, mama, sarcomas, leucemias y pulmón.
El hallazgo es importante porque de estas sustancias se podrían derivar más medicamentos para combatir neoplasias, cuya incidencia sigue siendo alta. Al año, se presentan nueve millones de nuevos casos en el mundo, y de cada cuatro personas, una puede padecer cáncer, destacó Ruiz Azuara en un comunicado de la UNAM.
Estos compuestos, que ella ha llamado casiopeínas, tienen una base de cobre porque poseen un átomo de este metal y moléculas de tipo orgánico; por ello, dijo, se llaman de coordinación.
Las casiopeínas son activas y su toxicidad es aguda en el momento en el que se aplican. Quince días después de su empleo en animales, éstos recuperaron los niveles normales en químicas sanguíneas o biometrías, puntualizó.
El cobre es un elemento que se adapta naturalmente en los organismos, y las dosis empleadas son bajas. Asimismo, tienen baja toxicidad y no causan mutaciones. De hecho, agentes quimioterapéuticos las ocasionan e incluso pueden generar tipos de cáncer nuevos; sin embargo, el grado de mutagénesis de éstos es bajo, destacó.
Otra característica, afirmó, es que los compuestos desarrollados por los universitarios son más agresivos con células tumorales que con sanas. Además, el cobre es mucho más económico que el platino, lo que reducirá el costo final del medicamento. No obstante, aclaró, que aún falta que el fármaco pase las fases uno, dos y tres en humanos, que llevan de tres a cinco años.
La especialista recordó que el desarrollo de estos fármacos se planteó utilizando un metal que fuera afín al organismo, es decir, del grupo de los llamados esenciales como hierro, zinc, magnesio o manganeso, entre otros.
La innovación de este compuesto fue utilizar el cobre en lugar del platino, un elemento ajeno al cuerpo empleado en la actualidad en los medicamentos contra el cáncer, y que si bien es activo, también es tóxico y con efectos permanentes, añadió.
Lo novedoso radicó en introducir un metal esencial; se inició el trabajo con cobre porque, en términos de la estructura química, las moléculas eran las más parecidas a las del platino, recalcó.
Ruiz Azuara diseñó los fármacos, luego se generaron las rutas de síntesis y cuando se les tuvo en frascos purificados y conociendo perfectamente la composición y la estructura, se abocaron a buscar quién los probara, lo que se hizo en la Facultad de Química con la colaboración del Instituto Nacional de Cancerología.
(Reforma)
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