OBAMA EN VERDE
03.3.08 - Leído 50 veces. Enviar esta notaOpinión de José Luis Lezama
Nadie lo pudo haber previsto, a nadie se le ocurrió. Por ello los equipos de campaña de la senadora Hillary Clinton no han encontrado el antídoto para detenerlo. Los estrategas de la precandidata demócrata no han sido capaces de levantar su campaña, cambiar su imagen acartonada y rígida, evitar su asociación con el pasado y convertir su actitud defensiva y reactiva en los debates en una propositiva y portadora de un mensaje de aliento y renovación. Sin duda la candidatura de Obama no sólo fue subestimada bajo el argumento de que caería víctima de los errores de su inexperiencia, sino también por la vieja percepción de que el electorado estadounidense no está aún preparado para elegir a un presidente negro. Pero eso no lo explica todo. Obama resultó un catalizador de esas creencias y está brindando a los estadounidenses la oportunidad de verse y descubrirse con una nueva y positiva sensibilidad ante la probable llegada de un presidente afroamericano.
Obama es un caso inédito, producto de una nueva percepción ciudadana que tiene que ver con el momento de una nación, con su sensibilidad, con la maduración de esas circunstancias que hacen posible el nacimiento de un líder; síntomas precisos para entender si una sociedad está o no preparada para aceptar el cambio. Ello no significa que Obama esté planteando una gran transformación o que sus discursos amenacen el statu quo. Tiene que ver más bien con cosas y símbolos que alimentan el imaginario colectivo, que recogen de una manera distinta un deseo grupal profundo de renovación y un cierto hartazgo y decepción con los estilos y prácticas políticas de toda una generación. Obama alienta, sobre todo, el renacimiento de una esperanza; lo que está cambiando el voto y la intención del voto es la encarnación de esta esperanza en un personaje que no existía o no tenía posibilidades de existir y que hoy día parece viable. Obama es alguien que se monta en la necesidad de la gente de creer y de esperar un mejor futuro, sobre todo cuando el llamado sueño americano se tambalea y las políticas gubernamentales están llevando a la ruina a grandes grupos de la población, de lo cual son ejemplos la crisis hipotecaria, la amenaza de recesión, la disminución del consumo, el alza de productos clave como la gasolina, los costos en vidas y en la economía de las guerras en Afganistán e Iraq. Ningún sueño puede resistir semejantes pesadillas.
En materia ambiental no propone grandes cambios, aun cuando plantee medidas de alivio en cada uno de los problemas que afectan al medio ambiente. Su expediente legislativo está lleno de iniciativas; muchas son muy sensatas para la causa ambiental, otras que parecían radicales fueron ablandadas y sometidas por los grupos de poder. La mayor parte de sus ofertas y propuestas responden a las necesidades de la contienda electoral. En este contexto propone diversas medidas para que Estados Unidos establezca verdaderos compromisos con el cambio climático, como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 80 por ciento para el año 2050, producir hasta 25 por ciento de la energía eléctrica con fuentes renovables y reducir 35 por ciento el consumo de petróleo para el 2030. Sobresalen también sus iniciativas para introducir altos estándares en los automóviles para que rindan más de 15 kilómetros por litro para el 2020; sus ideas para retirar del mercado todos los focos incandescentes para el 2014 y sus propuestas para eliminar del ambiente el mercurio y el plomo responsables de daños a la salud de miles de personas. Obama propone igualmente medidas controvertidas como el aumento de la producción de biocombustibles por medio de productos agrícolas como el maíz, lo cual tiene una oposición creciente, a excepción de los estados productores. Sus estrategias en torno a la energía nuclear muestran ambigüedad y en el caso de los transgénicos, exige que sean etiquetados. Recientemente, al igual que la señora Clinton y para agradar al disgustado electorado de Ohio, ofreció renegociar el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá (TLCAN), exigiéndoles a estos países mejores estándares laborales y ambientales.
Barack Obama es un auténtico estadounidense, cristiano, beneficiario y símbolo del sueño americano, exitoso ciudadano y buen representante del establishment. Nada en este hombre podría tomarse como antioccidental, antiamericano o anti statu quo. Todo lo que se afirma en sentido contrario es sólo producto de una guerra sucia en la que coinciden sus rivales demócratas y republicanos: lo perciben como una amenaza para sus pretensiones presidenciales.
En sus discursos y en su página de internet sobresale su participación en la promulgación o enmienda de muchas leyes, todas ellas propicias a las causas justas. En materia ambiental, aparte de algunas iniciativas de ley de apoyo a la lucha ambiental y del hecho de que maneja un automóvil de los llamados ecológicos, un Ford Escape híbrido, no ha hecho sino planteamientos convencionales, no muy alejados de los de la senadora Clinton. La diferencia y explicación de su ascenso político hay que buscarlos más bien en Obama el hombre y el símbolo de una antigua esperanza, encarnada en alguien aparentemente nuevo y distinto, practicante del oficio de la política en los albores de un nuevo milenio, en un país que se ostenta como el más poderoso del planeta.
Página de internet: www.jlezama.cjb.net
(Reforma)
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