LA POBREZA QUEMA LOS BOSQUES
02.19.08 - Leído 310 veces. Enviar esta notaEn México, como en el resto del mundo, los más pobres dependen aún del uso de carbón y leña para cocinar, hervir agua y generar calor en sus hogares; esto significa en que más de 30 millones de mexicanos utilizan cotidianamente ese tipo de materiales
MÉXICO, D,F; 19 febrero 2008.- En nuestro país, coincidentemente, las diez entidades con mayor consumo de leña son al mismo tiempo las que tienen los índices más elevados de población en pobreza alimentaria y las que registran más muertes en menores de cinco años por enfermedades respiratorias agudas.
En todo el mundo, los habitantes de las regiones más pobres tienen que recurrir a la combustión de madera, leña y carbón para preparar sus alimentos, calentar agua y contar con una fuente de calor durante las temporadas de frío.
México no escapa a esta realidad y hoy se enfrenta a que cerca de un tercio de su población continúa usando leña y carbón de manera cotidiana para esos fines.
En el informe Ecosistemas y Bienestar Humano, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se menciona que más de la mitad de la población mundial, lo que equivale a tres mil 290 millones de habitantes, utiliza combustibles sólidos para cocinar y calentarse.
Al usar estos combustibles en el interior de los hogares aumenta el riesgo de morir por enfermedades e infecciones respiratorias, especialmente entre los menores de cinco años.
En México, de acuerdo con un estudio elaborado por el Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada, A.C. (GIRA), en uno de cada tres hogares en México se emplea leña para cocinar.
Si se considera que en el país hay 24 millones 803 mil 625 hogares, según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), ocho millones 267 mil 875 hogares recurren a ese tipo de combustible, que utilizan aproximadamente 34 millones 725 mil 75 mexicanos con los riesgos asociados ya mencionados.
Infecciones respiratorias
En el estudio elaborado por el GIRA, se indica que el consumo promedio de leña per cápita es de 2.1 kilogramos por día o 4.6 toneladas por familia al año.
Este consumo de madera, leña o carbón genera diariamente una contaminación intramuros de 700g por metro cúbico.
Si esto se traduce en efectos contra la salud, se puede inferir que un alto número de las muertes en el país de niños menores de cinco años por infecciones respiratorias agudas pueden estar relacionadas con la quema de leña o combustibles sólidos en el interior de los hogares.
En entidades con bajas temperaturas el índice de mortandad por enfermedades respiratorias agudas, por cada 100 mil habitantes, en ese rango de edad es, por ejemplo: 73.27 en el Estado de México (mil seis muertes al año), 71.94 en Puebla (416), 30.17 en Chihuahua (96 muertes anuales) y 55.26 en Tlaxcala (63).
En entidades con mayor población en condiciones de pobreza, donde en mayor medida se requiere cocinar con esos materiales, las tasa de mortalidad por enfermedades respiratorias por cada 100 mil habitantes es de 31.14 en Oaxaca (111 anuales) y 29.50 en Chiapas (144).
Mayor tala
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señala que hay una tendencia global que muestra cómo en las zonas con mayor pobreza hay simultáneamente tasas críticas de deforestación.
En México, de acuerdo con los Mapas de la Pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), las diez entidades con mayor porcentaje de población en pobreza alimentaria coinciden en su mayoría con las que registran los porcentajes más altos de personas que consumen combustibles sólidos en sus hogares.
En el documento Indicadores de Seguimiento México 2005, publicado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente/INEGI/PNUD, las entidades del sur-sureste, más estados como Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí y Michoacán, son los que en que en mayor grado se quema leña en los hogares, con los casos más graves en Chiapas y Guerrero, en los cuales entre 50 y el 60% de la población usa este combustible.
Estos datos son también coincidentes con el mapa de extracción de leña estimada por entidad, pues de acuerdo con el Informe de la Situación del Medio Ambiente en México 2005, en Chiapas, Guerrero y Veracruz, se obtienen entre cuatro y cinco millones y 326 mil metros cúbicos de ese material al año.
Deforestación y contaminación
La tala inmoderada, no supervisada y en muchos casos ilegal de árboles, en las regiones boscosas, produce el surgimiento de zonas críticas de deforestación en el país.
Según el Informe de la Gestión Ambiental en México, de la Semarnat, algunas de esas zonas se encuentran también en las entidades con mayor porcentaje de pobreza, como Chiapas, Oaxaca y Veracruz, donde están las mayores reservas de la biosfera y en donde en mayor grado se presentan altas tasas de deforestación.
Algunos de los fenómenos asociados a la deforestación son la reducción de las capacidades naturales para la captación de dióxido de carbono, erosión de los suelos, contaminación de ríos y alteración de los ecosistemas.
Para México este problema no es menor, si se considera las emisiones anuales de dióxido de carbono continúan aumentando. Tan sólo entre 2000 y 2003 las emisiones pasaron de 360.9 a 374.2 millones de toneladas anuales.
Además, es uno de los países con mayor emisión de gases tóxicos a escala mundial, ocupando el lugar 12 de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sólo detrás de Estados Unidos, China, Japón e India (información obtenida del Anexo Estadístico del Primer Informe de Gobierno Federal).
Desastres naturales
Debe señalarse que las zonas de mayor deforestación han sido también las más afectadas por desastres naturales en años recientes.
Los huracanes y las lluvias torrenciales en mayor medida han afectado a regiones de Chiapas, Tabasco, Veracruz, Yucatán y Quintana Roo, así como Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí y Guerrero.
A esto se suman las enormes cantidades de superficies perdidas por incendios forestales. La Comisión Nacional Forestal precisa que cada año se registran en México alrededor de ocho mil incendios forestales, los cuales afectan una superficie total de 256 mil hectáreas.
De acuerdo con el texto Incendios Forestales y el fenómeno del niño en México, del Centro de Estudios de la Atmósfera y del Instituto de Geografía de la UNAM, los incendios forestales que más afectaron el “estado arbóreo” entre 1970 y 2004 han ocurrido en Guerrero, Chihuahua, Chiapas, Oaxaca, Durango, Michoacán y Campeche.
Las políticas públicas.
Una de las principales recomendaciones de la FAO es asociar a las políticas de cuidado y protección de las superficies forestales con el combate a la pobreza y la reducción del hambre.
México es, no obstante, uno de los países que menos invierte en la protección de sus bosques. El presupuesto asignado en nuestro país para la política forestal es apenas similar al de una nación como Chile, que tiene una superficie forestal diez veces menor a la nuestra.
Comparado con España, la cual tiene casi seis veces menos superficie forestal a la nuestra, México invierte anualmente menos de 60% de lo que invierte aquel país.
Es así que en el país hay un reto doble: modificar y vincular las políticas agropecuarias a la política forestal, y por otro lado vincular a la política forestal como un ámbito estratégico en la superación de la desigualdad y la pobreza.
(Excélsior)
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