UNA DEMANDA INSACIABLE
01.31.08 - Leído 165 veces. Enviar esta notaKeith Bradsher
Los actuales precios elevados del aceite comestible obligan a los residentes de la barriada más grande de Asia, en Mumbai, India, a racionar cada gota
KUANTAN, Malasia, 31 enero 2008 - Las panaderías en Estados Unidos se preocupan por los crecientes costos de la manteca.
Y en Malasia, las fábricas nuevas construidas para convertir el aceite vegetal en diesel yacen inactivas, pues sus dueños no pueden costear la materia prima.
Auge del biodiesel soluciona algunos problemas, causa otros. Busca país convertirse en superpotencia económica para cuando falte petróleo. Precio del aceite lo convierte en ‘artículo de lujo’
Desde India hasta Indiana, la escasez y los precios al alza del aceite de palma, de soya y muchos otros tipos de aceites vegetales son el ejemplo más reciente e impactante de un problema global en desarrollo: los alimentos costosos.
El índice de precios de los alimentos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, que se basa en los precios de exportación de productos alimenticios que se cotizan internacionalmente, aumentó el 37 por ciento el año pasado. Eso se aunó a un incremento del 14 por ciento en el 2006, y la tendencia se ha acelerado este invierno.
De acuerdo con la organización, en los últimos meses han estallado disturbios por alimentos en Guinea, Mauritania, México, Marruecos, Senegal, Uzbequistán y Yemen. Ninguna categoría de precios de alimentos ha aumentado tan rápidamente este invierno como los llamados aceites comestibles, algunas veces con resultados trágicos. Cuando una tienda Carrefour, en Chongqing, China, anunció, en noviembre, una promoción por tiempo limitado de aceite de cocina, una estampida de consumidores dejó tres muertos y 31 heridos.
El aceite de cocina puede parecer un gasto insignificante en Occidente. Sin embargo, en los países en vías de desarrollo, es una fuente importante de calorías y representa uno de los desembolsos de efectivo más cuantiosos para las familias pobres, que cultivan gran parte de su propio alimento, pero tienen que comprar aceite para cocinarlo.
Pocos cultivos ilustran tan bien los problemas emergentes en la cadena alimenticia global como el aceite de palma, cuyo precio ha aumentado aproximadamente el 70 por ciento en el último año porque la oferta ha crecido lentamente, mientras que la demanda se ha disparado.
Los agricultores y las compañías de plantaciones responden a los precios más altos al incautarles a la población indígena sus tierras en lugares como Borneo y con la tala del bosque tropical para sembrar en su lugar hileras de palmas aceiteras. Sin embargo, a una de estas palmas le lleva ocho años llegar a su producción plena. El año pasado, una sequía en Indonesia e inundaciones en Malasia peninsular ayudaron a restringir el abasto. Al mismo tiempo, la demanda de aceite de palma a nivel mundial crece exageradamente por diversas razones. Entre ellas, las decisiones cambiantes entre los agricultores sobre qué plantar, la creciente demanda por los aceites combustibles de los consumidores en China e India, y los subsidios occidentales para la producción de biocombustible.
Los agricultores estadounidenses han sembrado más maíz y menos soya debido a que la demanda de etanol a base de maíz ha elevado los precios de ese grano. El año pasado, la cantidad de hectáreas dedicadas a la soya cayó 19 por ciento en Estados Unidos, lo que produjo un descenso en la producción y los inventarios de aceite de soya.
El año pasado, los agricultores chinos también redujeron la cantidad de hectáreas dedicadas a la soya, al tiempo que las manchas urbanas cubrían la tierra de cultivo de primera y el gobierno chino proporcionaba más incentivos para los granos. Sin embargo, los chinos también consumen más aceites. China fue el importador de aceite de palma más grande del mundo el año pasado y también duplicó sus importaciones de aceite de soya.
Las preocupaciones sobre la nutrición solían perjudicar las ventas de aceite de palma, pero ahora empiezan a serle de ayuda. Durante mucho tiempo en Occidente, ese aceite fue considerado poco saludable, pero se ha vuelto una opción atractiva para sustituir las grasas químicamente alteradas conocidas como grasas trans, que últimamente han sido consideradas como las menos saludable de todas las grasas.
En Estados Unidos, los fabricantes están en proceso de sustituir las grasas trans y las importaciones estadounidenses de aceite de palma casi se duplicaron en los primeros 11 meses del año pasado.
Aunque la conversión de aceite de palma a combustible fue una fuente de demanda de rápido crecimiento en el 2007, los precios en aumento han cimbrado al negocio en semanas recientes.
En la costa este de Malasia, una nueva refinería tiene la capacidad de convertir anualmente 105 mil toneladas métricas de aceite de palma en 100 mil toneladas métricas de combustible llamado biodiesel, así como derivados valiosos como glicerina. Mission Biofuels, compañía australiana, terminó la refinería en diciembre.
Sin embargo, los precios se han disparado tanto que la compañía no puede cubrir todos sus costos y tiene inactiva la refinería mientras busca una nueva estrategia.
El año pasado, los biocombustibles representaron casi la mitad del incremento en la demanda a nivel mundial por los aceites vegetales, y representaron el 7 por ciento del consumo total de los aceites, de acuerdo con Oil World, servicio de pronóstico en Hamburgo, Alemania.
La Unión Europea ha tomado acciones para restringir las importaciones de aceite de palma cultivada de manera insostenible. La medida ha indignado a la industria malaya de aceite de palma, que se había lanzado a la producción de biocombustible, en parte para satisfacer la demanda europea.
Al tiempo que los conflictos y las presiones económicas relacionadas con el aceite de palma se desenvuelven en la economía global, el meollo parece ser que el mundo quiere más del aceite que el que puede tener.
DESARROLLO ECONÓMICO ENCARECE MATERIAS BÁSICAS
CLIFFORD KRAUSS
El precio del cobre se ha triplicado en cinco años, mientras el zinc se ha duplicado. El trigo y la soya aumentaron un 70 por ciento en el 2007. Los precios de futuros del crudo, el oro, la plata, el plomo, el uranio, el ganado, el cacao y el maíz están en, o casi en, niveles sin precedentes.
El auge mundial en el costo de los “commodities”, los ingredientes básicos de una economía moderna, entra en su sexto año sin divisarse un final. Las materias básicas siempre han estado sujetas a ciclos de auge y caída, pero muchos economistas ven un cambio fundamental que impulsa a los mercados de hoy.
Al tiempo que el desarrollo se extiende velozmente por países alguna vez necesitados y saca a miles de millones de personas de la pobreza, la demanda de alimentos, metales y combustible está al rojo vivo y los proveedores batallan para satisfacerla. Los precios se disparan y hay guerras de ofertas por productos tan diversos como la leche y la gasolina.
El aumento en los precios de las materias básicas está vinculado con la industrialización de China y, en menor grado, de India, así como en economías petroleras en auge como Arabia Saudita y Rusia.
“El mundo cobra vida y las luces se encienden por toda Asia”, dijo James Glassman, economista titular en JPMorgan Chase. “A lo que nos enfrentamos es a una tremenda demanda de recursos”.
Satisfacer esa demanda se vuelve más difícil. Ya no es fácil encontrar petróleo, y el costo de producirlo va en aumento. Sequías y, en algunos lugares, lluvia excesiva, han producido desabastos esporádicos de granos; algunos científicos vinculan dichos extremos climáticos al calentamiento global, así como al creciente consumo de combustibles fósiles.
El factor individual más importante que incrementa los precios de las materias básicas es la prisa de China por construir fábricas, otros edificios y carreteras para satisfacer a una población urbana en aumento y crecientemente de clase media, con un gusto por los autos y otros bienes de consumo.
China cuenta actualmente con 7 mil fábricas acereras, el doble de las que tenía en el 2002. Cada fábrica nueva necesita electricidad, lo que significa que deben construirse plantas eléctricas. Se requieren más trenes que funcionan con diesel para llevar el carbón a las plantas eléctricas y se necesitan más camiones y puertos ampliados para trasladar el acero al mercado.
La revolución industrial de China provocó un incremento en el consumo de crudo a 7 millones 500 mil barriles diarios, en comparación con los 5 mil 500 millones del 2003, de acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía (AIE), lo que representa el 31 por ciento del aumento total en la demanda mundial. Durante el mismo periodo, China fue responsable del 64 por ciento de la mayor demanda mundial por el cobre, del 70 por ciento de la del aluminio y el 82 por ciento de la del zinc.
El crecimiento de la economía china rebasó por mucho el 10 por ciento el año pasado, en comparación con una tasa de crecimiento estadounidense de, quizás, el 2.5 por ciento. China ha crecido con mucha energía desde 1982, cuando los líderes comunistas comenzaron a modernizar la economía. La economía de India crece casi con la misma rapidez, en gran parte por un repunte en el consumo doméstico.
La AIE proyecta que, juntas, China e India podrían incrementar su consumo petrolero a 23 millones 100 mil barriles en el 2030, de 9 millones 300 mil barriles diarios en el 2005. La demanda de petróleo también crece en los países en desarrollo de gran tamaño, como Rusia y México, donde el número de dueños de automóviles aumenta rápidamente.
Conforme se elevan los costos del combustible, países como Estados Unidos y Brasil buscan alternativas, como los biocombustibles. El auge del etanol en la región del Medio Oeste de Estados Unidos ha incrementado el precio del maíz. Ya que el maíz es un producto vital para alimentar los animales, los precios de la carne y la leche también han aumentado, y los precios de otros granos empiezan a subir a medida que las hectáreas en los que son cultivados han sido suplantadas por maíz.
El aumento en el precio de las materias básicas acompaña a un crecimiento de la clase media en muchos países, pero protestas recientes en México, tras un pronunciado aumento en los precios de la tortilla, mostraron que no todo mundo se beneficia. Los pobres del mundo gastan un gran porcentaje de su ingreso en alimentos, así que los precios más altos de los granos suelen afectarlos con gran intensidad.
Los economistas y algunos otros dicen que el auge continuo en los precios de las materias básicas podría desacelerarse este año.
“Yo tranquilizaría a los alcistas desenfrenados que creen que China puede crecer más de un 10 por ciento sin un EU fuerte”, dijo Adam Robinson, analista de energía en Lehman Brothers. Afirmó que China, que todavía en el 2002 era importador de acero y aluminio, es ahora exportador importante de ambos para EU y Europa, y que algunas de las fábricas acereras nuevas podrían fracasar si hubiera una recesión mundial.
No obstante, Robinson dijo que los precios de las materias básicas probablemente permanecerían estables en el 2008 y posiblemente se desplomarían en el 2009. Los precios de muchas materias básicas importantes, si no es que de todas, han continuado su ascenso en lo que va del año. “La demanda será muy difícil de reducir a menos que se asuma una visión muy pesimista sobre la economía mundial a largo plazo”, añadió Robinson.
ARABIA SAUDITA EDIFICA SU FUTURO INDUSTRIAL
JAD MOUAWAD
RABIGH, Arabia Saudita - La sirena marcó el fin de la hora de la comida una tarde de noviembre en Rabigh y, de repente, miles de trabajadores aparentemente salidos de la nada a pie, en bicicleta y en autobús, entraron en tropel e inyectaron vida a la enorme obra en construcción.
En medio de las grúas, torres y vigas que se elevan en el desierto, más de 38 mil obreros procedentes de China, India, Turquía y más allá tienen dos años de trabajar en condiciones muy difíciles -a menudo con temperaturas de más de 37 grados- para poner el toque final a una de las plantas petroquímicas más grandes del mundo en tiempo récord.
Para finales del año, la masiva ciudad de acero ubicada al borde del Mar Rojo tomará su lugar como engrane en la maquinaria de la globalización: plásticos producidos en Rabigh se emplearán en la fabricación de televisores en Japón, teléfonos celulares en China y miles de otros productos vendidos en Estados Unidos y Europa. Debido a una escasez de materiales y mano de obra, los costos de construcción de la planta, que ocupa una superficie superior a los 20 kilómetros cuadrados, se han duplicado y ascienden ahora a 10 mil millones de dólares.
“He trabajado en muchas cosas grandes en mi vida, pero nunca en algo tan grande”, musitó un jefe de proyecto estadounidense durante un recorrido en autobús al proyecto conocido como Petro Rabigh, coinversión de la compañía petrolera paraestatal Saudi Aramco y la compañía japonesa Sumitomo Chemical.
El tamaño de la planta no es la única consideración. El proyecto constituye la apuesta sautita más audaz a la fecha de que el reino rico en crudo puede transformarse en una potencia industrial. La planta forma parte de un programa de inversiones de 500 mil millones de dólares destinados a la construcción de nuevas ciudades, la creación de millones de empleos y la diversificación en las próximas dos décadas de una economía actualmente enfocada en la exportación de crudo.
Las grandes metas económicas sauditas hubieran sido impensables sin el repunte en los precios energéticos que han llenado las arcas de los países productores petroleros.
Las naciones del Golfo Pérsico ganaron 1.5 billones de dólares en ingresos procedentes del crudo entre el 2002 y el 2006, dos veces más que en los cinco años anteriores, de acuerdo con el Instituto de Finanzas Internacionales, asociación global de bancos con sede en Washington. Arabia Saudita, el exportador número uno del mundo, ha sido el principal beneficiario.
Ese dinero financia el mayor auge económico registrado en una generación, que ayuda no sólo a construir los rascacielos de Dubai, donde actualmente se construye la torre más alta del mundo, sino también redes de telecomunicación, carreteras y universidades en todo el Medio Oriente.
Abu Dhabi planea destinar casi mil millones de dólares a un nuevo museo con la ayuda del Louvre parisino. La más reciente idea grandiosa de Dubai consiste en construir una reproducción de menor tamaño de la ciudad francesa de Lyon, con todo y barrios residenciales, un museo, una escuela de cocina y un club de futbol soccer.
En Arabia Saudita, Ryadh luce en pleno auge: sus más de 100 kilómetros cuadrados de superficie están repletos de centros comerciales, tiendas de aparatos electrónicos y boutiques de lujo. Sin embargo, si bien el país pasa por un buen momento, numerosos sauditas se dan cuenta de que está en plena carrera contra el tiempo que lo obliga a crear industrias que produzcan algo más que crudo para mantener empleada a una sociedad joven y en crecimiento. El reino, de 24.5 millones de habitantes, entre ellos casi 7 millones de extranjeros, tiene lo que un analista calificó como una “bomba de tiempo humana”. Aproximadamente el 40 por ciento de los sauditas tiene menos de 15 años y, debido al hecho de que el país cuenta con uno de los índices de natalidad más altos del mundo, se espera que su población ascienda a casi 40 millones de personas para el 2025.
Las economías de la región son demasiado pequeñas para absorber solas todas las riquezas petroleras. Los analistas indican que demasiado dinero persigue muy pocos activos, lo que obliga a los países productores de crudo a invertir parte de sus ingresos en el extranjero y a diversificarse. En las últimas semanas, grandes bancos plagados por pérdidas resultantes de la crisis hipotecaria estadounidense, como Merrill Lynch y Morgan Stanley, han recaudado decenas de miles de millones de dólares de una variedad de fondos mediorientales y asiáticos, entre ellos unos de Kuwait y Arabia Saudita.
Sin embargo, si bien los Estados ricos en crudo compran bonos del Tesoro estadounidense o equipo militar occidental, los analistas indican que la tendencia actual más dominante es una creciente inyección de sus inversiones en proyectos locales.
“Tienen la visión de convertir al reino en una potencia industrial de primer nivel para el 2020″, expresó Jean-Francois Seznec, profesor de la Universidad de Georgetown, en Washington, y especialista en políticas industriales en el Golfo Pérsico.
Algo que ilustra más notablemente el impulso por la industrialización es el plan promovido por el Rey Abdullah, monarca saudita de 83 años, que prevé la construcción de seis ciudades nuevas en todo el país -entre ellas la Ciudad Económica Rey Abdullah, en la costa occidental, cerca de Rabigh; la Ciudad Económica del Conocimiento, cerca de Medina, así como la Ciudad Económica Príncipe Abdulaziz bin Mousaed, al norte.
El objetivo es crear centros industriales que funjan también como ejes residenciales y comerciales para la población joven y en crecimiento. La Autoridad General de Inversión de Arabia Saudita, agencia gubernamental, espera que estas ciudades agreguen 150 mil millones de dólares al PIB del país para el 2020, creen un millón de empleos nuevos y sean hogar de hasta 5 millones de personas.
El frenético crecimiento económico ha tenido algunas serias desventajas. La inflación ha sido desenfrenada en el último año, y los precios de los alimentos y las rentas han aumentado drásticamente. Los embotellamientos se han vuelto un problema constante en Riyadh y otras ciudades sauditas, al tiempo que el valor de los bienes raíces se ha disparado y el sector de la construcción sufre de una escasez de trabajadores.
Aún falta aproximadamente un año para que Petro Rabigh esté terminada. Una vez en actividad, la planta producirá millones de toneladas de plásticos al año. Junto con docenas de otros megaproyectos, la empresa colocará a Arabia Saudita como uno de los principales proveedores mundiales de productos químicos, además del crudo.
“Saudi Aramco se ve a sí misma como una Exxon Mobil”, indicó Seznec, “nada más que mucho más grande”.
CIUDADES DEL FUTUO
El rápido crecimiento poblacional saudita y los elevados precios del crudo han impulsado al país a invertir en nuevos centros industriales que proporcionarán empleos a miles de jóvenes sauditas.
Hail
Ciudad Económica Príncipe Abdulaziz bin Mousaed
Monto de la inversión $8 mil millones
Empleos creados 55,000
Población 300,000
Medina
Cd. Económica del Conocimiento
Monto de la inversión $7 mil millones
Empleos creados 20,000
Población 50,000
Rabigh
Ciudad Económica Rey Abdullah
Monto de la inversión $27 mil millones
Empleos creados 1 million
Población 2 million
Jazan
Ciudad Económica de Jazan
Monto de la inversión $27 mil millones
Empleos creados 500,000
Población 250,000
Otras dos ciudades económicas están planeadas, pero sus ubicaciones aún no han sido determinadas.
Fuente: Autoridad General de Inversión de Arabia Saudita
(The New York Times)
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