DEFIENDEN LA NATURALEZA
01.31.08 - Leído 67 veces. Enviar esta notaCon un libro lúdico, Martha Sastrías intenta que los niños volteen a ver el mundo natural
MÉXICO, D.F., 31 enero 2008.- Los 3 mil dientes del tiburón blanco, el título que posee el murciélago de único mamífero de la Tierra que puede volar, los esqueletos completos que los búhos pueden vomitar después de tragarse a sus presas y los 140 kilos que puede llegar a pesar el jaguar son algunos de los datos que Martha Sastrías, promotora y creadora de literatura infantil, tejió lúdicamente para dar vida a Lecto-Juego-Acertijos para Motivar a los Niños a Leer el Mundo Natural (Editorial Pax).
“La frialdad de la tecnología está suplantando el calor y el color de la naturaleza, y los sentimientos que despiertan en el humano las cosas vivas; me preocupa ver a los niños con sus maquinitas en la mano, que en el coche ven una televisión y que si salen fuera no admiran el paisaje que los rodea”, comentó la autora, en entrevista vía telefónica desde Acapulco.
Esa fue la razón por la que, siempre dedicada a la promoción de la lectura, pensó que tenía la obligación de acercar a los niños al mundo natural a través de la literatura.
“Conocer el mundo natural es darnos cuenta del lugar que ocupamos en la trama de la vida y del papel tan importante que jugamos los humanos en protegerla o desgarrarla”, escribe Guillermo Castilleja, vicepresidente para América Latina del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), en el prólogo del libro.
POESÍA Y REALIDAD
Castilleja agrega que la autora logró una fórmula ingeniosa y divertida para presentar en el libro información científica, despojada de toda formalidad: cada uno de los 13 capítulos de la primera parte cuenta con una introducción para saber lo básico del tema, la propuesta de una dinámica de lecto-juego-acertijo, preguntas para investigar y un texto literario.
La segunda parte del libro contiene una serie de poemas, cuyo eje es un elemento de la naturaleza.
“Lo que yo quería era generarles fascinación con la lectura del mundo natural, para que volteen la mirada a la realidad”, indicó Sastrías, fundadora del Programa Internacional de Acercamiento a la Literatura Infantil (PIALI).
Así se puede descubrir que los poetas no sólo han dedicado palabras al mar, la luna o el viento, sino también a los sapos, a un árbol tropical, a la arena de una playa o a una mariposa nocturna.
La idea, agregó Sastrías, es que cuando los niños vayan al mar o a algún otro escenario natural, sepan qué pueden encontrar ahí.
“Leer libros sobre la naturaleza es hermoso, pero verla y vivirla es todavía más hermoso”.
(Reforma)


