DESASTROSA DEVASTACIÓN DEL BOSQUE EN NAHUATERIQUE
01.30.08 - Leído 132 veces. Enviar esta notaFuentes de agua están a punto de secarse
NAHUATERIQUE, Honduras; 30 enero 2008.- En los últimos meses la tala ilegal de madera se ha incrementado en la zona del ex bolsón de Nahuaterique, ya que se calcula que diariamente salen de este territorio unos 6,000 pies de madera transportados en camiones salvadoreños y hondureños.
Esto sin que se den cuenta las autoridades de la aduana de Pasamonos “La Concordia”, que es considerada como uno de los “puntos ciegos” para el contrabando de los recursos forestales de Honduras y las autoridades salvadoreñas.
Los lugares identificados como “puntos ciegos” son El Carrizal, Las Trojas, El Zancudo, El Barrancón e incluso caminos cercanos a la aduana de Pasamonos.
El ex bolsón de Nahuaterique fue ratificado como hondureño por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el 11 de septiembre de 1992, por lo que algunos pobladores hondureños creen que desde que se emitió la sentencia se ha explotado más el bosque.
El rugir de las motosierras que se escucha bosque adentro, tiende a confundirse con el sonido de los parlantes de los vehículos que transitan por la zona. En las orillas de las carreteras yacen los árboles o pedazos de troncos de los bosques que han sido talados.
Santiago Benítez Flores, residente en la comunidad de Perquín, zona fronteriza con Honduras, aseguró a LA TRIBUNA que él ha visto “con estos ojos que se han de comer los gusanos”, que semanalmente son de 25 a 30 camiones los que transportan madera para El Salvador.
Flores comentó que en la Aduana de El Salvador y la de Honduras no impiden el paso de madera ilegal, “yo creo que pagan algún fondito… y ya pasan, pero los afectados somos los pobres”.
Y es que pese a que las Fuerzas Armadas de Honduras realizan esfuerzos para proteger el bosque hondureño, del otro lado en El Salvador, la fuerza militar contribuye a la muerte lenta del bosque hondureño, según denunciaron algunos pobladores de la misma nacionalidad.
MERCADO
No hay muchos datos respecto al tema, pero según información proporcionada por algunos pobladores de las zonas aledañas, el mercado destino es el otro lado de la frontera, en El Salvador.
De Nahuaterique hasta Rancho Quemado, la comunidad más cercana en El Salvador, hay unos 5.5 kilómetros por la carretera que conduce hasta la aduana de Pasamonos “La Concordia”.
Sin embargo, a conocimiento de las autoridades de la aduana hay entre cuatro y cinco puntos ciegos más, que tienen mayor distancia, pero por donde transita la mayoría de esta madera.
Se calcula que de este territorio salen unos cinco a seis camiones diarios que transportan, aproximadamente unos seis mil pies de madera aserrada. “Lo que sí es exacto es que desde que se emitió la sentencia se ha explotado este bosque”, apuntó un vecino de la aduana La Concordia, que pidió el anonimato.
Al hacer el cálculo de la cantidad de bosque que se ha depredado, resulta más de dos millones de pies anuales, ya que al multiplicar 6,000 pies diarios por los 365 días del año, suman dos millones 190 mil pies.
El hombre de nacionalidad salvadoreña comentó a LA TRIBUNA que la alcaldía de Perquín, El Salvador, cobra impuesto por la madera que entra ilegalmente de Honduras y posteriormente le dan el paso libre. Además “le tiran una mordidita a los agentes de la aduana de Honduras”.
NEGLIGENCIA
Uno de los soldados del Campamento, del Décimo Batallón de Infantería de Marcala y apostado en el desvío al ex bolsón de Nahuaterique, quien pidió no ser identificado, aseguró que hay muchos puntos ciegos por los cuales pasa la madera de forma ilegal, los cuales el ejército no puede controlar.
“Por acá, donde estamos nosotros, no pasa madera ilegal, sólo la que está con permiso, pero en los otros puntos nadie puede hacer nada porque no hay quién vigile, a pesar de que las autoridades tienen conocimiento de que por ahí hay tráfico de madera”, explicó el joven soldado.
Estos retenes son burlados, ya que los camiones viajan sólo en horas de la noche o la madrugada y utilizan esos puntos ciegos ya identificados por las autoridades de la aduana de Pasamonos.
A pesar de que las autoridades hondureñas tienen conocimiento de los cinco puntos ciegos, por donde transitan los camiones con madera ilegal, no hacen nada al respecto por detenerlos.
El clase encargado de los siete agentes policiales apostados en la aduana La Concordia, Víctor López, dijo que ellos no pueden resguardar esos lugares porque una vez que intentaron detener el paso de madera, los encerraron por tres días.
Todos estos sitios tienen caminos que conectan a Honduras con El Salvador, los que se convierten en rutas “más seguras” para transportar la “mercadería”. Sin embargo, lo más lamentable de todo es que son los propios pobladores, antes salvadoreños y ahora hondureños, de este ex bolsón los que participan en este negocio.
FUENTES DE AGUA
Cuando alguien pregunta en Marcala, departamento de La Paz, cómo llegar a Nahuaterique, los pobladores responden… “es fácil llegar cuando usted comience a ver árboles que están tirados por las calles, ya está cerca…”.
La tala ilegal de madera no es un problema nuevo, especialmente en esta zona, pero debido a los acontecimientos de los últimos meses los pobladores de la zona fronteriza temen que algunas fuentes de agua se sequen.
Por eso les pedimos nosotros que ya no haya más tala de madera del lado de Honduras, porque si siguen talando esos cerros, ¿De dónde vamos a tener agua más adelante?, porque lo que están haciendo es anunciándonos una muerte segura”, aseguró.
Asimismo, explicó que en algunas fuentes hídricas, como la quebrada El Hielo, ya es poca el agua que hay “por lo que la gente ya no batalla para pescar” y lo mismo ocurre en la quebrada de Tierra Colorada, que alimentan al río Negro.
“Si usted tuviera la posibilidad de cruzarse por un lugar que le llamamos Las Lomas Chinas, va observar que en los bordos ya hay árboles, entonces cómo no se va a secar el agua, ¡Hay que ponerle mano a este problema que nos va a afectar a todos!”.
En el caso de El Salvador, es un país con una degradación ambiental extrema. Sólo el dos por ciento de los bosques de cobertura original permanece bajo condiciones naturales y la mayoría de las tierras restantes está degradada o erosionada.
(La Tribuna)
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