LLAMAN A HACER SUSTENTABLES LAS CIUDADES RURALES
01.26.08 - Leído 144 veces. Enviar esta notaSociólogo considera que tendrán que garantizar seguridad y adaptación
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis; 26 enero 2008.- Las ciudades rurales que el gobierno construye para reubicar a las comunidades evacuadas de manera preventiva por las inundaciones de la presa Malpaso tendrán que garantizar la adaptación, así como generar alternativas de trabajo y desarrollo integral, según la idiosincrasia de las familias. De no cumplirse estas condiciones, el programa podría ser repelido y abandonado por la población, advirtió el economista y sociólogo Horacio Zepeda Espinosa.
El experto en desarrollo comunitario explicó que una de las condiciones para que el Programa de Ciudades Rurales cumpla los objetivos de resguardar a las poblaciones que huyen de los territorios en riesgo es ofrecer oportunidades de trabajo y crecimiento para las familias. Éstas, además del impacto por el desarraigo, enfrentan severos problemas económicos, luego de las pérdidas de sus viviendas, tierras de cultivo, ganado y aves de corral, además de la falta de empleos remunerados, enumeró.
Desde el 4 de noviembre de 2007, las aguas de la presa Malpaso —en el alto Grijalva— empezaron a subir de nivel, tras el derrumbe de un cerro sobre el río Grijalva, frente a la comunidad Juan de Grijalva, en el municipio de Ostuacán, arrasada por la enorme ola que creó el alud.
Zepeda Espinosas eñaló que la meta de las ciudades rurales deberá, además de proporcionar garantías de seguridad, crear corredores productivos para que los reubicados tengan oportunidad de reiniciar su vida económica con infraestructuras e instrumentos de trabajo adecuados a sus necesidades.
“El reto es crear los espacios para que las familias campesinas se adapten a los nuevos entornos sociales, en medio del desconsuelo y la tristeza por haber dejado el terruño, tratándose de gente acostumbrada a madrugar, a la tranquilidad del campo y a crecer al margen de las tensiones de la vida citadina”, expuso el especialista.
La gente del campo está muy arraigada al suelo que los vio nacer, añadió. Por tanto, esperan espacios de convivencia de expresión, según su idiosincrasia, de no ser así podrían optar por abandonar estas ciudades para emigrar a otros lugares donde se sientan a gusto, o buscar salidas a otras regiones del país para conseguir mejores oportunidades”, indicó.
“Los evacuados son personas que no saben estar en ámbitos urbanos, su cultura es así. Si no hay condiciones materiales, económicas y de respeto a su cultura, el proyecto de ciudades rurales podría fracasar”, concluyó.
(El Universal)
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