MILES DE VARIEDADES DE CULTIVOS DE LOS CUATRO RINCONES DEL MUNDO PARTEN PARA UNA BÓVEDA DE SEMILLAS EN EL ÁRTICO
01.23.08 - Leído 557 veces. Enviar esta notaKarla Rodríguez
Semillas aportadas por la Red Mundial de Centros de Investigación Agrícola son consideradas como “Joyas de la Corona” de la Diversidad de Cultivos
MÉXICO, D,F; 23 enero 2008.- A finales de enero, más de 200,000 variedades de cultivos de Asia, África, América Latina y el Oriente Medio —extraídas de vastas colecciones de semillas mantenidas por el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR)— serán despachadas a una remota isla cerca al Círculo Ártico, donde se almacenarán en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (SGSV, sus siglas en inglés), un sitio capaz de preservar su vitalidad durante miles de años.
La cornucopia de arroz, trigo, frijol, sorgo, batata, lenteja, garbanzo y un sinnúmero de otros alimentos, plantas forrajeras y agroforestales se protegerá en dicha bóveda, que se creó como un depósito de último recurso para salvaguardar el patrimonio agrícola de la humanidad. Las semillas serán despachadas a la aldea de Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard, Noruega, donde se ha construido la bóveda en una montaña muy adentro del permafrost ártico.
La bóveda fue construida por el gobierno de Noruega como un servicio a la comunidad mundial, y su operación será financiada por el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, una ONG internacional con sede en Roma. La facilidad va a abrir el 26 de febrero de 2008.
Este primer envío de las colecciones del CGIAR contendrá duplicados de los centros internacionales de investigación agrícola con sede en Benin, Colombia, Etiopía, Filipinas, India, Kenya, México, Nigeria, Perú y Siria. Juntos, los centros del CGIAR mantienen 600,000 variedades de plantas en bancos de germoplasma, consideradas como la base de las iniciativas mundiales para conservar la diversidad biológica agrícola.
“Nuestra capacidad para dotar estas instalaciones de un rango de diversidad tan importante es un potente legado del increíble trabajo que hacen los científicos en nuestros centros, quienes han sido tan dedicados para garantizar la supervivencia de las especies de los cultivos más importantes del mundo”, dijo Emile Frison, Director General de Bioversity International, con sede en Roma, quien coordina las iniciativas relacionadas con la diversidad de cultivos del CGIAR.
“Las colecciones del CGIAR son las ‘joyas de la corona’ de la agricultura internacional”, dijo Cary Fowler, Director Ejecutivo del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, entidad que cubrirá los costos de la preparación, empaque y transporte de las semillas del CGIAR al Ártico.
“Estos envíos incluyen las colecciones más grandes y más diversas del mundo de arroz, trigo, maíz y frijol. Muchas de las líneas locales tradicionales de estos cultivos se habrían perdido de no haber sido recolectadas y almacenadas en estos bancos de germoplasma”.
Por ejemplo, la colección de trigo mantenida fuera de la Ciudad de México por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), patrocinado por el CGIAR, contiene 150,000 muestras de semilla de trigo y especies relacionadas, únicas en su género, provenientes de más de 100 países.
Es la colección unificada más grande del mundo para un solo cultivo. En términos generales, la colección de maíz representa casi el 90 por ciento de la diversidad de maíz en las Américas, de donde es originario este cultivo. El CIMMYT continuará enviando remesas anuales de semilla regenerada hasta que toda la colección de maíz y trigo tenga su duplicado en Svalbard.
Se busca que el almacenamiento de éstas y todas las otras semillas en Svalbard asegure que estarán disponibles para reforzar la seguridad alimentaria en caso de que un desastre generado por el hombre o un desastre natural amenace los sistemas agrícolas, o hasta los mismos bancos de germoplasma.
“Necesitamos entender que los bancos de germoplasma no son museos de semilla sino repositorios de recursos biológicos vitales que se usan casi todos los días en la batalla sin fin contra las principales amenazas de la producción de alimentos”, dijo Frison. “Vamos a necesitar esta diversidad para desarrollar nuevas variedades que pueden adaptarse al cambio climático, a nuevas enfermedades y a otras amenazas rápidamente emergentes”.
¿Por qué son importantes los bancos de germoplasma?
Las colecciones del CGIAR son famosas en los círculos científicos como un conjunto de tesoros para los fitomejoradores que buscan rasgos que les ayuden a combatir las enfermedades y plagas que destruyen a los cultivos, como el hongo de la sigatoka negra que está devastando la producción de plátano en África oriental o el escarabajo barrenador de grano, que está destruyendo el maíz en Kenya.
Sólo entre enero y agosto del 2007, los centros del CGIAR distribuyeron casi 100,000 muestras. Los materiales van principalmente a investigadores y fitogenetistas que buscan rasgos genéticos para crear nuevas variedades que ofrecen beneficios tales como rendimientos más altos, un mejor valor nutritivo, resistencia a plagas y enfermedades, y capacidad para sobrevivir condiciones climáticas variables que pueden causar inundaciones y períodos de sequía más frecuentes.
Además, estas colecciones a menudo se han utilizado para ayudar a restaurar sistemas agrícolas después de conflictos y de desastres naturales.
Por ejemplo, entre las 135,000 semillas de cultivos alimenticios y forrajes mantenidas en el Centro Internacional para la Investigación Agrícola en las Zonas Áridas (ICARDA), patrocinado por el CGIAR, en Aleppo, Siria, 3,000 variedades son nativas a Afganistán y 1,000 son de Irak. Las semillas preservadas se han utilizado para ayudar a revitalizar la diversidad de cultivos en estas regiones desgarradas por la guerra.
“Svalbard podrá ayudar a renovar los bancos de germoplasma si éstos son objeto de algún ataque”, dijo Cary Fowler. El banco de germoplasma de Irak, localizado en la aldea de Abu Ghraib, fue saqueado en el 2003. Afortunadamente existía una colección de seguridad en el centro del CGIAR en Siria. El tifón Xangsane causó serios daños al banco nacional de germoplasma de arroz de Filipinas en el 2006.
“Lamentablemente, son bastante comunes estas historias de horror para bancos nacionales de germoplasma”, dijo Fowler. “La Bóveda Global de Semillas de Svalbard hace que las colecciones de los bancos de germoplasma del CGIAR estén más seguras que nunca”.
Después de que el desastre causado por el tsunami en Asia en el 2004, el Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Arroz (IRRI), patrocinado por el CGIAR, utilizó sus colecciones para proveer a los agricultores con variedades de arroz apropiadas para el cultivo en campos que habían sido inundados con agua salada.
El banco de germoplasma del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), también patrocinado por el CGIAR, con sede en Palmira, Colombia, fue fundamental en la provisión de variedades de frijol a agricultores en Honduras y Nicaragua después del huracán Mitch en el 1998.
Según Geoff Hawtin, Director General Interino del CIAT y antiguo director ejecutivo del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, “los envíos que van para Svalbard desde los bancos de germoplasma del CGIAR son una medida vital para proteger aún más las colecciones de cultivos del mundo. Pero queda mucho por hacer, mientras los expertos en cultivos siguen evaluando dichas colecciones en busca de rasgos valiosos”.
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