TIENEN CAPITALINOS MUY POBRE OLFATO
01.9.08 - Leído 115 veces. Enviar esta notaLa respiración cotidiana de contaminantes en el Valle de México afecta la capacidad olfativa de los habitantes de la metrópoli, concluyó un estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM
MÉXICO, D,F; 9 enero 2008.- “La contaminación atmosférica en la Ciudad de México parece tener un impacto sustancial sobre la función olfativa aún en residentes jóvenes y de mediana edad”, reportaron los especialistas Robyn Hudson, Aline Arriola, Margarita Martínez y Hans Distel.
Los autores del estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas subrayan que, por ahora, parece no haber daños mayores en la salud de los residentes de la metrópoli, más allá de una “pobre” sensibilidad olfativa, en comparación con otras poblaciones.
Pero hacen énfasis en que los residentes de la Ciudad de México más jóvenes, actualmente expuestos a elevadas concentraciones de ozono al aire libre pueden experimentar una severa disminución de la función olfativa en el futuro.
“Para una megaciudad con más de 20 millones de habitantes, esto podría constituir un importante problema de salud pública”, advierten.
Publicada en 2006, la investigación comparó la percepción de olores entre habitantes de la megaurbe con pobladores de Tlaxcala.
“Los residentes de Tlaxcala descubrieron los olores del café soluble y de una bebida de naranja en concentraciones considerablemente inferiores que los habitantes de la Ciudad de México”, anotaron las conclusiones.
La metodología consistió en evaluar el comportamiento olfativo de 168 voluntarios sanos de ambas ciudades, entre marzo y julio de 2003.
Los resultados “apoyan nuestra predicción de que la población de la Ciudad de México expuesta a altos niveles diarios de contaminación habrían perjudicado la función olfativa comparada con los residentes del estado de Tlaxcala, una región geográficamente similar con menores contaminantes”.
REFORMA publicó este domingo que la Ciudad de México huele mal y la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial ha recibido 240 denuncias ciudadanas al respecto.
El estudio “Efectos de la contaminación atmosférica en la función olfativa” confirma que los olores son un asunto de percepción determinada por una serie de factores comunes en una sociedad, expuso Walter Murguía, director de Odournet México.
“Los malos olores de los mexicanos son diferentes a los aromas desagradables que perciben los europeos”, comentó el único especialista en México dedicado a equipar industrias para neutralizar problemas olfativos.
Por esa razón, añadió, cuando se elabora un informe de olfatometría, la especialidad que comienza a desarrollarse para definir cuál es el umbral a partir del cual un aroma se considera desagradable, se emplean a seis personas comunes, para detectar cuál es el límite aceptable en una comunidad.
Escala del olor
La olfatometría establece valores subjetivos. La norma europea indica:
• 0 unidades de olor equivale a que no hay olores.
• 10 unidades de olor, cuando se percibe ligeramente el aroma a flores o drenaje.
• 50 a 100 unidades de olor: rango habitual de aromas existentes en las ciudades de México.
• 100 y más unidades de olor: indica aroma penetrante, como aguas negras.
Resta picante capacidades
La capacidad olfativa de los mexicanos es menor porque son consumidores habituales de chile, apuntó el especialista Walter Murguía.
“El chile es un irritante, así que tenemos una menor percepción ante los olores que en otros países son más perceptibles”, indicó el director de Odournet México.
Además, así como estamos habituados a un ruido ambiental, también hay olores habituales que por su presencia recurrente dejan de ser percibidos.
Del total de la población, se estima que sólo 30 por ciento tiene una sensibilidad fuera del promedio, y el resto registra un rango promedio.
En México aún no hay norma, pero ante las frecuentes quejas o aromas desagradables es previsible que pronto sea emitida por las autoridades ambientales.
Fuente: Odournet México
(Reforma)
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