MANANTLÁN SE CIERRA A LA SOCIEDAD
12.29.07 - Leído 135 veces. Enviar esta notaLa Federación busca reducir participación social en reserva de la biosfera. La Conanp no quiere tantos campesinos ni acepta deliberar con ellos; es un golpe al proyecto, denuncia investigador de la UdeG
GUADALAJARA, Jal; 29 diciembre 2007.- La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) pretende reducir la participación social en los dos consejos asesores de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán, la más importante del occidente del país, aludiendo a que en su forma actual se encuentran fuera del marco legal.
Sin considerar que la operación de dichos consejos ha sido destacada como ejemplo en el ámbito nacional e internacional, debido a su apertura a la participación y deliberación con las comunidades campesinas, académicas y sociales; el organismo federal busca reducir de 38 a 21 los asientos en los consejos y que éstos se limiten a “apoyar”, pero no tengan facultades de consulta, coordinación y deliberación de los asuntos de la reserva.
La reserva tiene dos consejos asesores, uno en Jalisco y otro en Colima, que están integrados por los presidentes de los municipios en los que se encuentra la reserva, los representantes de los ejidos y comunidades indígenas dueñas de 70 por ciento de la superficie del área protegida, tres organizaciones indígenas, y las universidades de Guadalajara y Colima.
Según un documento de la Dirección Regional de la Conanp, fechado el 7 de noviembre pasado en Morelia, Michoacán, del que Público posee una copia, “se hace necesario la modificación total del reglamento interno del consejo asesor de la reserva […] o en su defecto, la reinstalación de dicho consejo asesor, debiendo ajustarse a la normatividad aplicable, en el sentido de que su conformación obedece exclusivamente en apoyo al área natural…”.
El texto está firmado por Edith Olivia Sánchez García, jefa de la Unidad Jurídica de la Región Occidente y Pacífico Centro de la dependencia, que encabeza Alberto Elton Benhumea.
Es un análisis del reglamento interno de los consejos asesores, realizado a petición del director de Manantlán, Marcelo Aranda Sánchez, donde se plantea prácticamente dar de baja el texto vigente para realizar uno que se ajuste a lo previsto en la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), en el Reglamento de la LGEEPA de Áreas Naturales Protegidas y en el Programa de trabajo de áreas naturales protegidas 2006-2012.
Para el efecto, hace siete “observaciones” al reglamento vigente, que data de 2005, y asegura, nunca fue aprobado por la Conanp.
Las impugnaciones son para los artículos 1, 2 y 14, así como para los capítulos III, IV, V y VII del reglamento interno citado.
Algunos de los planteamientos de la abogada son dar plena vigencia a los artículos 17 a 30 del Reglamento de la LGEEPA en materia de Áreas Naturales Protegidas, donde se establece que los consejos asesores “tendrán por objeto asesorar y apoyar a los directores de las áreas protegidas”, con funciones que se limitan a proponer, opinar y sugerir, y sólo de forma más activa, “coadyuvar” a conseguir recursos para la conservación y “participar en la elaboración de diagnósticos o de investigaciones vinculadas con las necesidad de conservación del área…”. Los consejos no pueden tener más de 21 miembros, añade.
Bajo este esquema argumentativo, descalifica los consejos sui generis de Manantlán y su reglamento: “No es procedente considerarse al mismo tiempo como órgano deliberativo, consultivo y de coordinación”; sus funciones actuales “se extralimitan” y sus miembros “no pueden estar por encima de la ley […] no se encuentran facultados para coordinar las reuniones anuales de revisión de las actividades en el marco del programa de manejo y los POAS [programas operativos anuales] correspondientes a la reserva…”.
La jefa jurídica concluye que no hay constancia de que el reglamento interno vigente para los consejeros esté en realidad aprobado, por lo que es necesario modificarlo y presentarlo para su aprobación.
Respecto al tema, el consejero Enrique Jardel Peláez, miembro además del Consejo Nacional de Áreas Protegidas y prominente investigador de la UdeG, ve un retroceso para Manantlán.
“Desde su creación en 1997, los consejos asesores han sido espacios de deliberación que permiten analizar los problemas del área, generar propuestas de solución y mantener la comunicación entre los actores involucrados; han dado voz y voto a las comunidades para intervenir activamente en la gestión del área, y para que ésta se lleve a cabo con un espíritu de rendición de cuentas y transparencia”, dijo a este diario.
Evaluaciones de la propia Conanp, o independientes a ésta, así como estudios académicos, “han considerado a los consejos asesores como un caso exitoso de construcción de mecanismos de gestión participativa en un área protegida. Ahora los representantes de la Conanp en la región y en la reserva pretenden dar marcha atrás con el trabajo de más de una década”.
En realidad, “la motivación de la propuesta tiene que ver con limitar la participación de las comunidades y organizaciones civiles, así como de algunos consejeros molestos [para la Conanp] que exigimos a la dependencia el cumplimiento de sus funciones de acuerdo con lo establecido en el programa de manejo y el respeto a los derechos de las comunidades y pobladores […] el mismo modelo de reservas de la biosfera de MAB-Unesco [al que pertenece Manantlán] plantea, como uno de sus atributos fundamentales, la integración de objetivos de conservación y desarrollo y la gestión basada en la participación de las comunidades locales”.
A su juicio, la Conanp incurre en legalismos, pues “el argumento de limitar a sólo 21 integrantes el consejo de Jalisco, dejando prácticamente apenas ocho espacios para la representación de las 28 comunidades agrarias de la sierra de Manantlán, con fundamento en un artículo de un reglamento que incluso contradice a leyes de mayor jerarquía [la misma LGEEPA], es un argumento muy pobre que esconde otras motivaciones”.
El consejo asesor de Jalisco, continúa, ha funcionado siempre con más de 21 consejeros y eso no ha estorbado los fines de la reserva. “Por el contrario, fortaleció la toma de decisiones participativas, haciendo que Manantlán fuera considerado como un caso exitoso en foros nacionales e internacionales. Aun en los momentos de inestabilidad de los últimos años, en los que han habido varios cambios de directores, el trabajo ha continuado gracias, en gran parte, al funcionamiento de los consejos asesores”.
Así, “parece que la lógica de “comando y control” y el autoritarismo de los funcionarios se contrapone con un ejercicio democrático de rendición de cuentas, transparencia y contrapesos”, concluye.
- Claves
Un experimento social y ambiental único
• La reserva de la biosfera sierra de Manantlán fue creada mediante decreto firmado por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado el 5 de marzo de 1987, y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de marzo siguiente
• Protege 139,577-12-50 hectáreas, ubicadas en los municipios de Autlán, Cuautitlán, Casimiro Castillo, Tolimán y Tuxcacuesco, en Jalisco, y Minatitlán y Comala, en Colima
• Además de proteger más de 3,500 formas de vida, es hogar de unas siete mil personas, y más de 40 mil en su zona inmediata, en su mayor parte campesinos indígenas, quienes fueron el eje de conservación al defenderse del saqueo de sus recursos por madereras y mineras
• Ahora, a esos campesinos que han garantizado preservar Manantlán, se les pretende impedir que accedan a las decisiones sobre sus recursos y destinos
(Milenio Guadalajara)
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