UN PASO, DOS, TRES: HABITAR AL JAGUAR
12.28.07 - Leído 92 veces. Enviar esta notaEl jaguar es parte de todos. Hay que hablar del jaguar, recordar al jaguar, vivir al jaguar, habitar al jaguar. ¿Cómo? Entendiendo que somos naturaleza
NACIONAL; 28 diciembre 2007.- Un paso, dos, tres. Avanza silencioso. Se detiene. Despierta sus sentidos. Tres pasos, cuatro. Olfatea su presa, se dilatan sus pupilas, prepara sus garras. Cinco. Avanza invisible. Observa. Descubre sus colmillos. Seis. Tensa sus músculos. Flexiona sus patas. Ataca. Ruge. Siete. Mastica al jabalí. Saborea. Un paso, dos, tres. Regresa invisible. Tres pasos, cuatro. A un sitio cerca del río. Con él, ni las ramas crujen. Su perfecto rito de cacería deja sin aliento a la selva.
Noche. Poder. Dios del sol. El jaguar ha sido desde hace siglos una especie venerada y temida. Sus cualidades como cazador y la belleza de su piel le hicieron ganar el respeto de muchas culturas indígenas, principalmente aztecas, olmecas y mayas. Estos últimos lo llamaban Balaam o Chac y creían que en la noche se paseaba por el inframundo para guiar a los muertos.
Hoy parece que la herencia del jaguar se pierde. Ya no es el océlotl soberano del reino animal de los aztecas. Ni la Madre Tierra, la fecundidad y el nacimiento de los olmecas. Hemos reducido su hábitat y le hemos perdido el respeto. Sí, se estudia en los códices, pero nos olvidamos de él en la selva. Sí, lo coleccionamos en los zoológicos, pero reducimos su hábitat indiscriminadamente. Que no forme parte solamente de una cosmovisión. Hoy es necesario vivirlo, protegerlo.
El jaguar es el felino más grande de América, y también uno de los más amenazados. Los terrenos para ganado han ocupado su sitio y se ve obligado a buscar alimento cerca de los ranchos. Al hacerlo, los ganaderos lo cazan, pues se sienten amenazados.
La ambientalista Joan Andrews informa que en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) existe un programa para atrapar con somníferos a los jaguares y reubicarlos en lugares alejados de los ranchos ganaderos y en un medio ambiente más propicio, como la Reserva de Calakmul, en Campeche, en un intento por salvar a esta especie de la cacería indiscriminada del ser humano.
El jaguar se encuentra en la Lista Roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), junto con 11 mil 167 especies de animales y vegetales más. Todos en peligro de extinción. Cuando desaparece una especie, se va con ella todo un proceso evolutivo y un elemento de la frágil red biológica. No las dejemos ir. Que las autoridades sepan que exigimos su protección, el respeto a las áreas protegidas.
El jaguar es parte de todos. Hay que hablar del jaguar, recordar al jaguar, vivir al jaguar, habitar al jaguar. ¿Cómo? Entendiendo que somos naturaleza. Que nuestras acciones cotidianas, nuestro consumo responsable repercute en el medio, en los bosques que nos quedan, en el aire, en el río. Despertemos nuestros sentidos como el jaguar. ¡Un paso! dos, tres, serán muchos en la lucha por salvarlo.
*Estudiante de Comunicación y miembro de la Asociación Estudiantil Helecho de la UDLA www.somoshelecho.org
(Milenio Puebla)
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