VERTEDERO DE PUERTO VALLARTA REPRESENTA PELIGRO PARA LOS HABITANTES
12.24.07 - Leído 121 veces. Enviar esta notaRodrigo Álvarez
Investigador del CUCosta señala el mal manejo de este basurero y la necesidad de uno nuevo
GUADALAJARA, Jal., 24 diciembre de 2007.- “En Puerto Vallarta, el vertedero municipal ha terminado su vida útil”, explicó Max Greig, director de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud, del Centro Universitario de la Costa (CUCosta), por lo que construir uno nuevo y adecuado es inminente.
“Puerto Vallarta ha ido creciendo de manera desproporcionada por falta de una adecuada planificación urbana. Este crecimiento ha llegado a tal punto, que una de las áreas que está afectando a la salud del medio ambiente y de la población es el actual vertedero municipal”.
De acuerdo con el especialista, “se ha convertido en un problema social, económico y de salud para las áreas que están a su alrededor”. Una escuela y un hospital están ubicados a escasos kilómetros del basurero, el cual tiene entre 16 y 17 años de uso.
Para Max Greig, “el vertedero municipal no cumple con lo establecido por la Ley estatal de equilibrio ecológico y la protección al ambiente”. Mediante el estudio que realizó, pretende crear conciencia en las autoridades respecto a la necesidad de contar con un nuevo vertedero que cumpla lo establecido en las leyes.
Por ejemplo, que el suelo sea impermeabilizado, para que los deshechos y sustancias no pasen a los mantos acuíferos, porque después llegan a los ríos y playas.
Explicó que un vertedero controlado debe tener un registro de los residuos que ingresan y una clasificación de los mismos, además de recolectar los líquidos que van arrojando los deshechos.
“Actualmente esos líquidos están escurriendo y contaminan los matos acuíferos. Los líquidos reciben el nombre de lixiviados. Son los escurrimientos que salen del vertedero. Deben ser tratados antes de que se viertan a cauces naturales, hecho que no está sucediendo aquí”.
Respecto a estos líquidos, lo lamentable es que quienes controlan el basurero, recolectan los lixiviados, pero de nuevo los arrojan al basurero, con el fin de que se disipen en la basura, algo que según Max Greig es posible que suceda, pero sólo en temporadas secas.
El investigador dijo que otro problema es que la mancha urbana ya alcanzó la zona del vertedero. Decenas de familias de escasos recursos viven a unos metros de este basurero, lo que implica una amenaza a la salud.
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