ESTUDIAN NUBES POLARES
12.20.07 - Leído 72 veces. Enviar esta notaLos científicos han observado que durante los últimos 27 años, las nubes han aumentado en brillo y frecuencia
MÉXICO, D,F; 20 diciembre 2007.- Un aumento en la frecuencia y brillo de ciertas nubes localizadas en las partes altas de los polos puede indicar un aumento en el dióxido de carbono y metano presentes en la atmósfera.
Esta es la conclusión de un nuevo estudio realizado por investigadores y presentados en la reunión más reciente d ela Sociedad Americana de Geofísica, llevada a cabo la semana pasada en San Francisco, Estados Unidos.
El brillo nocturno provocado por las nubes en los polos se puede observar después del atardecer y antes del amanecer, donde su altura hace capaz a las nubes de reflejar la luz del sol, aún cuando la superficie terrestre permanece a oscuras.
Los científicos han observado que durante los últimos 27 años, las nubes han aumentado en brillo y frecuencia. Ahora, como parte de la misión de la NASA Aeronomy of Ice in the Mesosphere(AIM), un satélite está dedicado a observar estas nubes polares. Las observaciones preliminares han dejado ver a los científicos el mecanismo detrás de la formación de nubes.
Estas nubes se forman en las capas polares durante el verano, a un altura de 80 a 90 kilómetros. El AIM ha completado sus primera temporada de observación en el Polo Norte y ahora estudia el Polo Sur.
Los científicos del proyecto AIM afirman que podría haber una relación entre el aumento de la frecuencia y brillo de estas nubes debido al incremento en el contenido de dióxido de carbono y metano, ambos gases de efecto invernadero producidos en grandes cantidades por el hombre.
Para que los cristales de hielo se formen y acumulen en las nubes debajo de la mesósfera, bajo condiciones extremadamente secas y con baja presión, las temperaturas deben permanecer por debajo de los 150 grados centígrados.
El dióxido de carbono, contrario a su efecto de calentamiento en la parte baja de la atmósfera, experimenta aquí un efecto enfriador, y las bajas temperaturas propician la formación de cristales de hielo.
La oxidación del metano para formar agua, por otro lado, provee de material adicional para el nacimiento de los cristales.
Utilizando información del AIM, los investigadores identificaron cargas de partículas de hielo nunca antes observadas, que ahora están creciendo y que al alcanzar tamaños mayores pueden forman las nubes.
La nueva investigación también sugiere que la formación de nubes en la región polar varía conforme lo hace la temperatura; una variación de 3 grados centígrados puede causar un incremento dramático en la cantidad de nubes, según hace nota Scott Bailey, investigador involucrado en el estudio.
“Las nubes son un termómetro exquisito, por eso pensamos que son un indicador del cambio global en la mesósfera”.
(Reforma)
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