CUBA
12.17.07 - Leído 188 veces. Enviar esta notaPalabras de José Antonio Díaz-Duque, Viceministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, al pleno de la reunión ministerial de la XIII Conferencia de las Partes en Bali
NUSA DUA, Indonesia; 13 diciembre 2007.- Gracias presidente, excelencias distinguidos delegados e invitados. Permítanme ante todo extender un saludo del estado del gobierno Cubano al gobierno de Indonesia y a su pueblo, que con tanta amabilidad nos han acogido en estos días; también queremos en este momento apoyar y hacer nuestros los discursos pronunciados en esta sesión de alto nivel, por la alianza de los pequeños estados insulares en desarrollo y el grupo de los 77 más China.
Cuba ha venido participando desde los primos instantes de esta conferencia mundial en Bali, con una mezcla de preocupación, optimismo y confianza, preocupación por el sombrío panorama, que se dibuja ante nosotros, ante las perspectivas de devastadores eventos climáticos, como consecuencia directas de estilos de vida insostenibles, optimismo y confianza, porque aún estamos a tiempo de actuar e indudablemente la mayoría de los países tiene una clara voluntad política de contribuir, conforme a sus reactivas responsabilidades y capacidades, en la implementación de un marco internacional adecuado a la magnitud de sus problemas que tenemos que enfrentar.
La sólida evidencia científica mostrada por el cuarto reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, nos llama a una reflexión profunda de las que deben derivar acciones concretas para contrarrestar los efectos de un cambio climático, que es fruto de los patrones de producción y consumo generados por el modo de vida capitalista.
Cuba ha recibido con gran satisfacción la decisión del gobierno de Australia de ratificar el Protocolo de Kyoto, es decepcionante, sin embargo, que cuando las acciones del hombre sobre el clima, esta más allá de toda duda científica seria, el país que con sólo el 4,7 por ciento de la población mundial y es responsable del 25 por ciento de las emisiones del planeta, contemple impasible, como más de 190 naciones, debaten y se esfuerzan en llegar a un acuerdo. Los efectos de este negativo actuar no pueden ser soslayados.
Existen también otros factores que están lastrando los ambiciosos propósitos que esta conferencia intenta proyectar hacia el futuro, todo análisis serio de lo ocurrido hacia el presente, nos enfrenta inevitablemente a dudas y reservas, sobre el real compromiso de los países industrializados, no sólo, no se avizora que estén en camino de cumplirse, las casi simbólicas metas trazadas para el llamada primer período del compromiso de Kyoto, sino que tampoco se alcanzan los objetivos que la convención y el protocolo se han trazado en materia de recursos financieros suficientes y seguros, la transferencia de tecnología y la creación de capacidades.
Es un hecho, señor presidente, que la falta de resultados tangibles por parte de los países desarrollados, dificulta y amenaza el proceso que queremos lograr en Bali y hacia adelante. Sin el efectivo cumplimiento de las metas acordadas bajo la Convención Marco y el Protocolo de Kyoto, resultará muy difícil avanzar hacia nuevos objetivos globales.
Señor presidente, en el plano nacional, Cuba ha venido realizando diferentes esfuerzos, para implementar programas y medidas de adaptación, sobre la base de la existencia de una sólida comunidad científica, eficientes sistemas de prevención de desastres y acciones coordinadas a nivel nacional y local, también Cuba contribuye a la mitigación del cambio climático a partir de un conjunto de programas nacionales hoy en curso, integrados en lo que identificamos como la revolución…
En los últimos tres años, Cuba ha sido capaz de reemplazar más de nueve millones de bombillos incandescentes y más de tres millones de efectos electrodomésticos, altos consumidores. Esto ha conllevado un decrecimiento de la demanda eléctrica pico y unos 360 megawats, lo cual equivale a casi 400 millones de dólares de ahorro y nos ha permitido dejar de quemar alrededor de 680 mil toneladas de petróleo por año, lo que representa una reducción aproximada de emisiones de 1,2 millones de toneladas de CO2 por año.
En similar dirección, intensos trabajos se acometen en el desarrollo y aplicación de las fuentes renovables de energía, estos esfuerzos, han tenido lugar, pese a que la contribución cubana a las emisiones globales de efecto invernadero es despreciable y sin prejuicio de nuestra firme convicción, corresponde a las países desarrollados asumir crecientes compromisos vinculantes de reducción de emisiones, como justa respuesta a su determinante huella ecológica sobre el planeta.
Al mismo tiempo, Cuba participa de las acciones regionales para enfrentar la vulnerabilidad ante un cambio climático y fortalecer la adaptación mediante la colaboración en el área del Caribe en materia de vigilancia, detección temprana y prevención de desastres naturales; el reciente creado corredor biológico entre Haití, la República Dominicana y Cuba constituye la muestra más reciente de estos esfuerzos.
En el logro de nuestros propósitos, hemos tenido que enfrentar los constantes efectos de un bloqueo criminal, que por casi medio siglo nos ha impuesto la principal potencia militar y económica del planeta, lo cual ha tenido severas implicaciones para nuestras metas de desarrollo, no obstante estas políticas hostiles, nuestros esfuerzos se han podido materializar sobre la base de la firme voluntad política de la Revolución cubana, empeñada en la materialización de un desarrollo económico y social sostenible para todos cubanos.
Señor presidente, para alcanzar los propósitos del programa de trabajo que debe resultar de Bali, es necesario que converjan un grupo de acciones cruciales, en este sentido, Cuba considera particularmente relevantes las siguientes, primero, la expresión de una clara voluntad y acciones concretas por parte de los países desarrollados, relativas al cumplimiento de los compromisos adquiriros bajos el Protocolo de Kyoto; segundo, firmes compromisos de reducción de emisiones por parte de los países desarrollados del orden de un 40 por ciento para el 2020 y no inferiores a un 60-70 por ciento para el 2050, todo ello respecto a los niveles de emisión de 1990, de modo que se garantice el objetivo de asegurar que el incremento de la temperatura media global sea inferior a los 2 grados Celsius respecto al período preindustrial; tercero, el desarrollo de la utilización de fuentes renovables de energía, como un incremento significativo de la participación de estas, en la matriz energética del mundo para el 2025; cuarto, la asignación de recursos financieros nuevos y adicionales y en la cuantía suficiente para satisfacer las necesidades de adaptación en los países en desarrollo, la pronta y plena operacionalización del fondo, deben tomar en cuenta las particulares necesidades de los países en desarrollo.
Señor presidente, los temas que nos traen hoy al debate en Bali, desbordan con creces, los aspectos científicos y tecnológicos, la reducción de gases de efectos invernaderos, en la cuantía suficiente y con la celeridad debida nos enfrenta a todo un cambio de paradigma de desarrollo económico y social, que bajo el modo de producción capitalista nos ha a este atolladero.
Si grande es el reto, grande también es la oportunidad que tenemos para legar a nuestros descendientes, un planeta no sólo mas limpio, sino también más justo y equitativo en la distribución de sus riquezas, una nueva ética también se impone y sin ella no habrá solución al problema climático, en lo que a Cuba respecta, pueden contar con firme compromiso para continuar avanzando en este complejo, pero impostergable proceso. Muchas gracias.


