ESPAÑA
12.13.07 - Leído 173 veces. Enviar esta notaPalabras de Cristina Carbona Ruiz, Ministro De Medio Ambiente De España, Al Pleno De La Reunión Ministerial De La XIII Conferencia De Las Partes En Bali
NUSA DUA; Indonesia 12 diciembre 2007.- Excelencias, señoras y señores. Quiero empezar mi intervención felicitando yo también a Australia por su reciente decisión de ratificar el protocolo de Kyoto. El cambio climático representa el mayor reto ambiental con efectos contrastados sobre la economía global, el medio ambiente, la salud y el bienestar social, promover respuestas al cambio climático ya no es un asunto de precaución sino una interiosa necesidad.
2007 marca un antes y un después, nunca se había producido un reconocimiento tan notable como ahora sobre la evidencia del cambio climático y sobre el alcance de las medidas que entre todos debemos poner en práctica, nunca este debate a estado tan documentado y nunca ha sido tan demandada una respuesta, gracias en especial al magnifico informe del IPCC.
En dicho informe resulta evidente la dimensión económica, social del cambio climático y es que las políticas de mitigación y adaptación son, en todo caso positivas, favorecen un modelo económico más equilibrado, un aprovechamiento más adecuado de las energías locales, acentuando el protagonismo de las energías renovables, mejoran la calidad de vida de los ciudadanos reduciendo la contaminación, favorecen el desarrollo tecnológico, la competitividad de las empresas y el empleo cualificado además, la valoración temprana de la vulnerabilidad permite orientar mejor las inversiones al considerar adecuadamente las condiciones climatológicas y las modificaciones previsibles en los ecosistemas y en la disponibilidad de recursos naturales.
El actual gobierno de España esta integrando cada vez más el cambio climático en todas las políticas sectoriales, a pesar de la aparente dificultad estamos convencidos de que invertimos en nuestro futuro y en la competitividad de nuestras empresas.
Nuestro compromiso es el de recuperar cuanto antes el tiempo perdido, para cumplir con nuestro objetivo dentro del Protocolo de Kyoto y seguir avanzando hacia la necesaria sustitución de combustibles fósiles dentro y fuera de nuestro país. Apostamos con fuerza por las energías renovables y así hoy un buen número de compañías españolas son ya, lideres a nivel mundial.
Hemos estimulado comportamientos eficientes mediante la asignación ajustada de derechos de emisión a las empresas aprovechando el incipiente mercado de carbono, estamos promoviendo en colaboración con las autoridades regionales y locales medidas para la reducción de emisiones y desde este año todas las viviendas se construyen incorporando energía solar y requisitos de máxima eficiencia energética.
Todo ello lo hacemos a través del diálogo social, implicando a empresarios y a sindicatos, para preservar la competitividad, la cohesión social y la creación de empleo, así hemos conseguido los primeros resultados, la demanda real de energía primaria disminuyo en 2006 un 1.3 por ciento con respecto al año anterior, en un contexto de intensa creación de empleo y de crecimiento económico próximo al 4 por ciento.
Y por primera vez desde 1997, se redujeron en España las emisiones de gases de efecto invernadero, por ello consideramos también oportuna una mención específica a la importancia de la creación de empleo y del diálogo social en la declaración final de esta cumbre.
Desde hace dos años trabajamos en el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, priorizando el enfoque transversal en materia de escenarios climáticos, gestión del agua, del litoral y de la biodiversidad, así como los efectos del cambio climático en la salud, los bosques, turismo y la agricultura; reconocemos el papel estratégico de la investigación. Cambio climático y energía limpia constituye uno de los cinco ámbitos del Plan Nacional de Investigación y Desarrollo para el periodo 2008-2011.
Pero lo que hoy nos reclaman nuestros ciudadanos, es que seamos capaces en Bali de orientar, con justicia y con eficacia un nuevo acuerdo mundial para evitar daños irreversibles en el sistema climático.
Aprovechando de manera inteligente las oportunidades que puede ofrecernos una respuesta y generalizada, sabemos la magnitud del desafío y también sabemos que tenemos poco tiempo. Las incógnitas que aun existen no deben convertirse en una disculpa para justificar retrasos en la acción.
El cambio climático genera impactos desiguales y profundamente injustos, el coste de la adaptación será menor si las políticas de desarrollo son coherentes desde un momento temprano con los escenarios climáticos, esto requiere un esfuerzo adicional en términos cuantitativos y cualitativos en la ayuda a los países en desarrollo.
España multiplicado por tres su importe durante los últimos cuatro años y ha incorporado la perspectiva del cambio climático en sus herramientas de cooperación, aportando 96 millones de euros a la ventanilla medio ambiente y cambio climático del fondo del PNUD para la consecución de los objetivos del desarrollo del milenio, aportando 3 millones de euros al Programa Salud y Cambio Climático de la Organización Mundial de la Salud, incrementando sus aportaciones destinadas a esta finalidad en otros países y programas de agencias multilaterales, en especial el programa de Nairobi del PNUD (PNUMA), así como sus relaciones bilaterales y reforzando las exigencias ambientales en su estrategia de cooperación.
Respecto a las políticas de mitigación defendemos una aproximación flexible y equitativa para combinar con inteligencia el potencial de enfoques sectoriales y programáticos de los mecanismos de mercado con la voluntad de aportar esfuerzos a las reducciones requeridas globalmente.
Respaldamos la consideración de elementos de equidad, como el nivel relativo de riqueza y la convergencia en el largo plazo de las emisiones per cápita en niveles compatibles con la protección del clima, así como el uso generalizado de las mejores tecnologías disponibles, así mismo España considera justo reconocer e incentivar el papel de los bosques en la mitigación del cambio climático, la prevención de la desertificación y la conservación de la biodiversidad.
La reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques es una de muestras mayores urgencias. El planeta no se puede permitir el ritmo de deforestación existente no solo por las emisiones que producen, también por el impacto que ello tiene en la biodiversidad, la desertificación y en las condiciones de vida de los pueblos indígenas dependientes de los bosques.
España quiere seguir contribuyendo a diseñar y establecer los causes para llevar a cabo acciones de reducción de la deforestación y de la degradación de las masas forestales, promoviendo una gestión forestal más sostenible, para frenar cuanto antes estas emisiones.
En fin, la generalización de una economía baja en carbono es necesaria y viable y la concertación de esfuerzos es urgente, un primer paso para lograrlo requiere que la contribución del conjunto de los países desarrollados al esfuerzo global de reducción debe oscilar entre el 25 y 40 por ciento para el año 2020.
El informe de síntesis del IPCC aprobado en Valencia nos recuerda que la humanidad dispone hoy de suficiente conocimiento científico y de suficientes recursos económicos si sabemos gestionarlos.
Existe cada vez más concienciación social y por lo tanto mayor exigencia hacia los lideres políticos, disponemos cada vez de menos tiempo, por lo que es imprescindible que en Bali acordemos la hoja de ruta que nos garantizara el futuro, aprovechemos al máximo esta cumbre. Esa es nuestra obligación.
Muchas gracias


