COLOMBIA
12.13.07 - Leído 245 veces. Enviar esta notaPalabras de Juan Lozano-Ramírez, ministro de medio ambiente vivienda y desarrollo territorial de Colombia, al pleno de la reunión ministerial de la XIII Conferencia de las Partes en Bali
NUSA DUA, Indonesia; 12 diciembre 2007.- Señor Presidente, excelencias, distinguidos delegados, señoras y señores. Hoy tengo el honor de participar en representación de mi país y además de traer en condición de presidente porten por en la voz de la comunidad andina conformada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, donde habitan 100 millones de buenas y nobles personas, víctimas actuales y potenciales que no responsables del cambio climático.
Agradecemos al gobierno de Indonesia su hospitalidad y a la secretaria de la convención por la organización de la conferencia que se constituye en una cita de la humanidad con su propia supervivencia, una cita histórica, una oportunidad irrepetible que no tiene plan b, el mundo entero aguarda respuestas claras, consensos amplios, acuerdos reales, decisiones drásticas para contener este camino delirante que transita la especie humana hacia su propia destrucción, con todo, somos optimistas sobre los resultados que podríamos alcanza aquí, optimistas, pero realistas.
Vamos al punto. Los países industrializados que han contribuido en mayor grado al problema, tienen un mayor grado de responsabilidad para enfrentarlo y para asistir a los países en desarrollo, que tendrán que asumir las consecuencias más severas por su alta vulnerabilidad, con efectos particularmente devastadores sobre los más pobres.
Los países de la comunidad andina apoyamos la iniciativa y el liderazgo que han demostrado la Unión Europea, Japón y Canadá, al fijar como meta la reducción de gases de efecto invernadero en un 30 por ciento para el 2020 y en un 50 por ciento para el 2050 en relación con los niveles de 1950.
También, celebramos la decisión de Australia de ratificar el Protocolo de Kyoto, de manera complementaria los países en desarrollo deben involucrarse de acuerdo con su grado de contribución al problema y con sus capacidades nacionales.
Ahora bien, según pronósticos del cuarto informe del IPCC, aún con reducciones significativas de las actuales emisiones de gases efecto invernadero, los efectos del calentamiento global se continuarán produciendo por años e incluso siglos, por eso la adaptación al cambio climático es cuestión de supervivencia y de equidad, de justicia global y se convierte en un asunto de ética planetaria.
Los países de la región andina, no sólo somos altamente vulnerables a los efectos del cambio climático, sino que somos depositarios del 24 por ciento de la superficie de los bosques existentes en el continente suramericano, del 25 por ciento de la biodiversidad global y del 95 por ciento de los paramos y de los glaciares tropicales, glaciares donde nace el agua que riega la región amazónica, el pulmón del planeta.
La mayoría de los glaciares podrían desaparecen en apenas 25 años debido al calentamiento global con dramáticos efectos para toda la humanidad, ya estamos sufriendo los efectos del cambio climático, con graves consecuencias sociales, económicas y ambientales a pesar de que nuestra contribución a las emisiones de gases efecto invernadero es inferior al uno por ciento de las globales.
La ola invernal del 2007 en Colombia ha ocasionado más de 800 mil damnificados cuya solución requiere un aumento de inversiones del 47 por ciento en relación con el año 2006 y el 81 por ciento en relación con el 2005, y los que más sufren, los niños que más lloran, los hogares que más se destruyen son precisamente los de nuestros compatriotas de menores recursos.
En la comunidad andina se trabaja en la estrategia regional de cambio climático con esfuerzos de socialización y discusión del tema, como sucedió en el evento Clima Latino llevado a cabo en octubre de este año, con la participación de más de 1500 delegados de 40 países, gobiernos nacionales, locales, sociedad civil, universidades para proponer 21 propuestas para el siglo XXI, que hoy ponemos a consideración de la comunidad internacional.
En Colombia, el cambio climático fue priorizado dentro del Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno, que viene ejecutando en todos los sectores y regiones del país como una política transversal que comprende entre otros, el control de la contaminación del aires y la reducción del consumo de combustibles fósiles, a través de proyectos de reorganización del transporte masivo en ocho ciudades principales del país.
La modernización de la legislación y la ejecución de programas que fomenten el uso racional y eficiente de la energía y el uso de fuentes no convencionales, la inversión de más de 2 mil millones de dólares para mejorar la calidad del combustible y su utilización en las grandes capitales, la incursión acelerada en la producción de etanol a base de caña de azúcar. Hoy el 71 por ciento de la demanda nacional consume una mezcla de gasolina con el 10 por ciento de etanol y esta previsto llegar al ciento por ciento del territorio nacional antes de finalizar el año 2010.
La estructuración estratégica de una política nacional de biocombustibles a partir de la reorientación de suelos mal utilizados en ganadería extensiva sin poner en peligro la seguridad alimentaría ni las selvas y bosques naturales. La articulación de un portafolio de más de 100 proyectos MDL de los cuales seis ya están registrados ante la junta ejecutiva del protocolo de Kyoto y 16 han obtenido aprobación nacional, la ejecución del primer proyecto financiado… son insuficientes.
Por eso, los países de la comunidad andina consideramos que es indispensable que el período post 2012 contemple un programa mundial de adaptación que cuente con recursos sustanciales de financiación que faciliten la transferencia de tecnologías y que fortalezcan las capacidades endógenas.
El régimen post 2012 debe ser más equitativo y justo que el actual, otro componente importante de ese régimen deben ser los incentivos financieros, preferiblemente a través de mecanismo de mercado para evitar la deforestación en los países en desarrollo para que se detenga la destrucción del bosque, es primordial el reconocimiento de los esfuerzos que hacen los países latinoamericanos y los países en desarrollo.
En Colombia reducir la taza de deforestación implica enfrentar la pobreza y el hambre, pero también implica, como lo estamos haciendo, enfrentar las mafias madereras y sobre todo las mafias de la guerrilla y el paramilitarismo que destruyen nuestras selvas y bosques para darle paso a cultivos ilícitos de los que nutren sus propósitos terroristas.
El gobierno del presidente Uribe con su política seguridad democrática, los enfrenta con firmeza y transparencia a través de un conjunto de instrumentos entre los que se destaca el programa de familias guardabosques, que paga un subsidio a familias que se comprometen a manejar sosteniblemente los bosques y a las que se les brinda una opción productiva y una alternativa de vida, ya llevamos 50 mil familias, pagadas con recursos nacionales, pero queremos llegar a 300 mil con el apoyo de la comunidad internacional.
Apoyamos un proceso temprano pero flexible para la deforestación evitada, que permite la participación de todos los países en desarrollo que incluye posibilidad de proyectos y actividades a escala nacional.
En conclusión, señor Presidente, quisiéramos hacer énfasis en los siguientes puntos: requerimos un régimen más ambicioso, justo y equitativo para el período post 2012 basado en el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y en la contribución histórica a la contaminación por gases efecto invernadero, en el que se fortalezca el régimen de adaptación con provisión de suficientes recursos financieros y la trasferencia de tecnologías adecuadas, en este sentido solicitamos que se acelere la marcha para implementar el programa de trabajo de Nairobi para adaptación, específicamente en temas de relevancia para la comunidad andina, referidos a las áreas de recursos hídricos, glaciares, paramos de desertificación, protección de la biodiversidad y a costas y áreas insulares.
Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que se reconozcan temas de importancia para los países en desarrollo que no han recibido un tratamiento adecuado en la convención y en el protocolo, tales como la transferencia de tecnología y el fortalecimiento de las capacidades para la investigación y la observación sistemática.
Alertamos a la comunidad internacional, sobre todo a los países desarrollados, sobre la necesidad de modificar patrones insostenibles de consumo, apoyamos un mecanismo de desarrollo limpio más equitativo, flexible, ambicioso y fortalecido que permita una aproximación programática nacional y posiblemente subregional.
Solicitamos que la conferencia de las partes apoye el cronograma de trabajo propuesto en el 2009 de manera que no se presenten vacíos entre el primer y segundo periodo de compromiso.
Por ultimo solicitamos que el diálogo sobre la cooperación a largo plazo para implementar la convención, evolucione hacia un proceso formal de negociación que provea insumos con el fin de definir la estructura y componentes del régimen post 2012 de manera integral.
Señor Presidente, nos comprometemos a trabajar constructivamente para alcanzar los objetivos definidos en la Convención Marco de Cambio Climático y para permitirle a nuestros hijos la oportunidad de seguir viviendo dignamente en nuestro planeta.
Muchas Gracias señor Presidente.


