FAGNANO EL LAGO QUE SE MUEVE

12.7.07 Enviar esta nota  

Tierra del Fuego, en el fin del mundo, es un territorio inhóspito, con secretos tan ocultos que la humanidad recién comienza a develar. Entre ellos, por ejemplo, que tiene un gigantesco lago en movimiento lateral cuya costa occidental es más alta que la oriental

LAGO FAGNANO, Argentina; 7 diciembre 2007.- Lo que en otro sitio del planeta puede resultar un sinsentido, en Tierra del Fuego es una realidad con justificaciones científicas y argumentos racionales comprobados una y mil veces por investigadores de todo el mundo.

Es un terreno increíble: tiene la única cadena montañosa, la Cordillera de los Andes, que luego de recorrer las tres Américas en sentido Norte-Sur, aquí dobla 90 grados y cambia de rumbo hacia el Este, antes de zambullirse de cabeza en las aguas heladas del Atlántico Sur.

Pero lo más singular del fin del mundo es el lago Fagnano, (o Khami, como lo llamaban las comunidades originarias), que tiene el mérito recientemente comprobado de moverse en sentido Oeste-Este a la velocidad de cinco milímetros por año.

Ese desplazamiento es obviamente despreciable en términos de vida humana, pero en tiempos geológicos esto es equiparable a la velocidad de un Fórmula Uno.

El Fagnano cuenta con la particularidad de tener un marcado desnivel entre sus márgenes: el occidental tiene 50 centímetros más de altura que el oriental, sin que eso haga que sus aguas se desborden como si estuvieran contenidas en un recipiente inclinado.

Estos y otros fenómenos del lago fueron descubiertos por un equipo de científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), de Argentina, y de la Estación Astronómica de Río Grande, liderados por el geógrafo Daniel del Cogliano.

“En realidad, no es exactamente el Lago lo que se mueve, sino que se mueve el piso sobre el que está asentado ese lago”, detalló con desmitificación científica Del Cogliano en diálogo con REFORMA.

El Fagnano es un inmenso y majestuoso espejo de agua dulce de 110 kilómetros de largo por un promedio de ocho de ancho, y con una profundidad que puede llegar hasta los 250 metros.

Del Cogliano explicó que el lecho está montado exactamente por encima de una gran falla geológica donde se juntan las placas tectónicas conocidas como Placa Sudamericana (al norte) y Placa Scotia (al sur).

“Es una falla muy importante que corre en igual dirección de Oeste a Este justo por el medio del lago. Si me paro en su costa norte, sobre la Placa Sudamericana, observo que la otra margen (que está sobre la Placa Scotia) se mueve a unos cinco milímetros por año”, precisó.

Hasta principios de la década pasada, ese movimiento era una estimación teórica a la que arribaban geólogos por observación del terreno y modelos de cálculo, pero sin mediciones concretas.

Pero el Grupo de Geodesia Sateliteria de la UNLP, integrado por Del Cogliano, Raúl Perdomo y José Luis Hormaechea, confirmó el movimiento luego de trabajar durante siete años en su medición con mecanismos satelitales enlazados con una red de puntos distribuidos por toda la isla.

“Ambas placas tienen un desplazamiento hacia el norte, pero además entre ellas existe este movimiento donde en particular la de Scotia se mueve hacia el Este respecto de la Sudamericana”, precisó el científico.

El movimiento resultante de ese desplazamiento equivaldrá a unos 30 centímetros en 60 años y, si no hay grandes cambios, a unos tres kilómetros en los próximos 600 mil años.

“La percepción del tiempo es necesariamente diferente y debe pensarse en escala geológica, aunque en términos de vida humana tienen un impacto muy notorio como por ejemplo el riesgo sísmico”, indicó.

Para los científicos, el estudio de las placas tectónicas es fundamental para las obras civiles de largo plazo, por ejemplo.

“Estos movimientos pequeños pueden destrozar obras sin que haya terremotos; a lo largo de 30 años, un movimiento acumulado de 2 centímetros puede derribar un puente, o demoler una represa”, apuntó.

Las investigaciones en el terreno no fueron sencillas para los científicos porque es una región imposible de acceder a excepción de pocos meses en el verano austral, y porque gran parte de las costas del lago están encajonadas por dos grandes cadenas montañosas de los Andes y en algunos segmentos forman acantilados.

El equipo permanecía entre 20 y 30 días al año en Tierra del Fuego, pero las tormentas y las nevadas muchas veces imposibilitaban aprovechar todo el tiempo de trabajo.

De todas maneras, siete años de trabajo les permitieron revelar al mundo que el Fagnano se mueve hacia el este a una velocidad de cinco milímetros anuales, pero también pudieron descubrir, más tarde, que el lago viola otras leyes de la física.

Una y otra vez, decenas de veces calcularon y recalcularon las diferentes altitudes del lago, y en cada ocasión llegaban al imposible resultado de que la margen occidental estaba 50 centímetros por encima de la oriental.

Si alguien toma un recipiente, lo llena de agua y lo inclina, el líquido permanecerá paralelo al fondo y desbordará al aumentar el ángulo de inclinación. Salvo que se trate del lago Fagnano.

Del Cogliano y su equipo llegaron a esa observación en 2003 por casualidad, mientras con colegas alemanes descubrían que el Fagnano era el único punto global de referencia perfecta para establecer altitudes en los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS).

La explicación recién llegó un año más tarde cuando al estudiar la topografía del lecho descubrieron que los sedimentos transportados por ríos afluentes en la margen oriental formaban un gigantesco dique subterráneo que lograba frenar y canalizar el agua hacia otros efluentes.

Sólo una parte del agua desborda ese dique, que funcionaba como un administrador de las cantidades que lo pasan hacia el margen oriental y mantiene esa singular forma inclinada, imposible bajo la leyes de la física en cualquier parte del mundo, pero no en el lago Fagnano.
 
Velocidad de bólido
 
Los científicos prevén que el lago se moverá unos 30 cm. en 60 años. Si no hay un imprevisto, se desplazará unos 3 km. dentro de 600 mil años. Sus aguas pueden llegar a tener hasta 250 metros de profundidad. Se desplaza porque está en medio de dos placas tectónicas: la de Scotia y la Sudamericana.
 
 
5 milímetros por año se mueve el lago, según los cálculos científicos.
50 centímetros de más tiene de altura el margen occidental respecto al oriental.
110 kilómetros de largo por 8 de ancho tiene el lago.

(Reforma)

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