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CAUSA CAMBIO CLIMÁTICO EXPULSIÓN DE INDÍGENAS

La sequía, los huracanes y la crecida de los mares son los principales factores que obligan a la población a salir de sus comunidades en busca de mejores condiciones de vida

CUERNAVACA, Mor; 6 diciembre 2007.- Úrsula Oswald Spring, directora de la Cátedra de Vulnerabilidad Social de la Organización de las Naciones Unidas, explicó que la desertificación, la falta de una verdadera política agropecuaria y la inactividad para combatir el calentamiento global provocan que en nuestro país aumente de manera acelerada la ola de “refugiados ambientales”.

“Yo creo que por lo menos 50 por ciento del millón de mexicanos que al año emigran hacia las grandes ciudades o Estados Unidos tiene, además de la pobreza, una causa adicional en el tema ambiental. La pérdida del suelo, la erosión, la salinización y los malos precios, no solamente nos hicieron vulnerables en términos alimentarios, sino que destruyeron lo que la gente tenía para subsistir”, comentó.

La también investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) detalló que no es casualidad que los estados del norte, y recientemente los del sureste del país, sean los grandes expulsores de migrantes debido a las sequías prolongadas o el impacto de fenómenos meteorológicos extremos.

“Yo creo que cada año van a ser más refugiados por causas ambientales, aunque la gente lo va a expresar en términos económicos; es que ya no me alcanza para comer, ya no tengo terreno para sembrar, lo que me pagan de jornal ya no me sirve; estas serían las expresiones más inmediatas, pero detrás de ellas hay un tema ambiental muy complejo y muy delicado”, resaltó.

La doctora en Antropología Social, con especialidad en Ecología, lamentó que los jóvenes sean los primeros que abandonen sus lugares de origen porque en principio quieren salir y conocer, pero también porque ya no hay tierra fértil y existe destrucción del ambiente.

“Desgraciadamente se manda la gente más apta, mejor preparada, más joven, más fuerte, mano de obra de mayor calidad a otro lado y se quedan los ancianos en el pueblo, muchas veces con las mujeres y los niños, entonces perdemos la fuerza de trabajo en la mejor edad productiva, la regalamos, porque nos costó criarla, la mandamos regularmente para el norte”, puntualizó.

La especialista, que colaboró en la elaboración de la Estrategia Nacional de Cambio Climático, recordó que según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), 39.6 millones de mexicanos viven en zonas de alto y muy alto riesgo, cercanas al mar, barrancas, laderas y cauces de ríos.

“México, desgraciadamente es un país de todos los desastres, yo creo que no hay un
solo desastre que no nos pegue; el año pasado más de 50 muertos por los fríos en Chihua-hua, también tenemos accidentes industriales, de carreteras, tenemos obviamente fenómenos que impactan en las costas, en las ciudades, en el campo, tenemos problemas naturales como huracanes o tornados; México es un país sumamente expuesto a los desastres”, subrayó.

La también autora de 23 libros sobre desarrollo sustentable comentó que en una reciente evaluación realizada en Chiapas, después del paso del huracán Stan, pudo constatar que por primera vez muchas poblaciones indígenas de la montaña se vieron enfrentadas a “un dilema de supervivencia”.

“El dilema era, nos vamos a buscar otro lugar donde vivir o nos quedamos aquí donde ya no hay tierra, comida, ni trabajo”, indicó.

Úrsula Oswald relató que durante un recorrido que hizo por un poblado de Motozintla, Chiapas, encontró el caso de una familia monolingüe en situación de pobreza, donde la hija de seis años se hace cargo de sus tres hermanos más pequeños, mientras la mamá trabaja en Tapachula y el papá trata de cruzar la frontera a Estados Unidos.

Detalló que los adultos se vieron obligados a tomar esta decisión debido a que las
lluvias torrenciales acabaron con su vivienda y con el terrenito que rentaban para sembrar café y un poco de maíz.

“Debido al huracán Stan se perdieron más de 32 por ciento de las tierras en Chiapas, por lo tanto, ya no hay tierras para rentar; el bosque está deteriorado como efecto de una masiva deforestación anterior; diez mil casas no se han reconstruido y ahí está el dilema, la gente tiene que sobrevivir aunque tenga que dejar atrás a una pequeña y sus hermanitos”, precisó.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) define a los “refugiados ambientales” como aquellos individuos que se vieron forzados a dejar su hábitat tradicional, de forma temporal o permanente, debido a un trastorno ambiental, ya sea a causa de peligros naturales, como sequías, inundaciones o huracanes, o provocados por la actividad humana, como proyectos industriales que suponen peligros a la salud o seguridad.

La pérdida del suelo, la erosión y la salinización, no sólo nos hicieron vulnerables en términos alimentarios, también destruyeron lo que la gente tenía para subsistir.”

Debido al huracán Stan se perdieron más de 32% de las tierras en Chiapas, por lo tanto, ya no hay tierras para rentar.” Úrsula oswald, funcionariade la ONU

(El Nuevo Excelsior)

 

Escrito por en Dec 6 2007. Archivado bajo Nacionales. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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