PEDRO ÁLVAREZ ICAZA “EL RETO, HACER EL CORREDOR BIOLÓGICO MESOAMERICANO UN INSTRUMENTO DE POLÍTICA PÚBLICA:
12.1.07 - Leído 176 veces. Enviar esta notaKarla María Sosa
El 10% de la biodiversidad mundial se encuentra en el Corredor Biológico Mesoamericano
MÉXICO, 1 diciembre 2007.- El Corredor integra a Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Yucatán y Centroamérica, en donde viven más de 40 millones de personas, que incluyen más de 100 etnias.
Implica el compromiso con el medio ambiente, la conservación de la biodiversidad y con la cultura de sus habitantes
El Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), es actualmente una de las áreas de mayor importancia ambiental y cultural en todo el mundo. Después del Amazonas, es el área forestal más destacada de la tierra. Tiene necesidades sociales y de conservación de la biodiversidad –diez por ciento de ella se ubica en dicha zona– y asume, sobre todo, el compromiso de lograr un desarrollo sustentable para las más de 100 etnias que lo habitan.
Inscrito en el marco de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), en sus orígenes, el CBM se manejaba más como un concepto biológico. Ahora, dice el director general del Corredor Biológico Mesoamericano México, CBM-M, Pedro Álvarez Icaza, transita más por un concepto cultural, y ambiental en donde están involucradas las sociedades, que viven en espacios de corredores y que implica el reconocimiento de una historia de vida.
Por ejemplo, subraya, los grandes desastres naturales que ha habido en estos días (inundación en Tabasco y el desgajamiento del cerro Chiapas, que arrasó 100 casas de la comunidad de San Juan del Grijalva), da cuenta de cómo la naturaleza y la sociedad comparten a diario, entre otras experiencias, estas tragedias.
Una de las prioridades, explica el director general del CBM-M es lograr que los programas públicos gubernamentales incluyan mecanismos de conservación y uso sustentable de la biodiversidad así como impulsar proyectos de bajo impacto ambiental como forestería comunitaria, apicultura, turismo de bajo impacto ambiental, cafeticultura sustentable y producción y comercialización de chicle, entre otros. Este es el reto, puntualiza.
Hasta la fecha, en México, existen cinco corredores biológicos: Selva Maya Zoque (Norte de Chiapas), Sierra Madre del Sur (Sur de Chiapas), Sian Ka’an –Calakmul (Campeche), Sian Ka’an- Calakmul (Quintana Roo) y Costa Norte de Yucatán (Yucatán), Así a partir del 2000, México se anexó al Corredor Biológico Mesoamericano a través de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, CONABIO.
Comenta que así como hay mucha riqueza natural, existe, también, un proceso acelerado de pérdida de biodiversidad. Se calcula que en los últimos 50 años ha desaparecido entre el 40 o 50 por ciento de la vegetación natural existente. Sumado a esto, subraya Álvarez Icaza, está la vulnerabilidad ambiental, ligada con la frecuencia e intensidad a los fenómenos naturales como lluvias, ciclones, y huracanes, por ejemplo.
Ante la gravedad de los problemas ambientales, no sólo el presente sino el futuro de la humanidad está amenazado. Por ello, reitera, existe la necesidad de incorporar los criterios ecológicos a todos los aspectos de la vida social para construir un nuevo modelo de desarrollo que considere los asuntos ambientales como uno de sus elementos fundamentales. Este nuevo modelo corresponde al desarrollo sustentable, que fue definido a fines de los años ochenta y acordado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992, agrega.
Para la conservación de estos corredores, ubicados en el sureste del país, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente y el gobierno de México, aportan, aproximadamente, 90 millones de dólares, recursos técnicos y humanos que monitorean el impacto de las actividades humanas sobre la biodiversidad, con la finalidad de actuar oportunamente sobre ella.
Este año, por ejemplo, el gobierno de Chiapas y representantes del CBM-M firmaron el Acuerdo de Coordinación mediante el cual se garantiza una inversión de cerca de 25 millones de pesos para incentivar el aprovechamiento de productos orgánicos, proyectos de desarrollo sustentable y conservación. Proyectos que apuestan al desarrollo del estado. Los trabajos del CBM-M en Chiapas serán hasta el 2009, aunque hay posibilidades de que se prolonguen hasta el 2014, informa Álvarez Icaza.
Por último, el responsable del CBM-M, anuncia que en fechas próximas se incorporará el estado de Tabasco al Corredor Biológico Mesoamericano México, porque, subraya, “es absurdo que no esté incluido en el Corredor, porque forma parte de una unidad territorial y de ecosistemas compartidos, por la afluencia del río Usumacinta y, los ríos que forman la Selva Lacandona, van a dar justamente a Tabasco”.
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