REPRUEBAN EDIFICIOS EN VIVEROS
11.29.07 - Leído 97 veces. Enviar esta notaAdvierten expertos invasión de oficinas; piden a los vecinos defender patrimonio
MÉXICO, D,F; 29 noviembre 2007.- Uno de los legados de Miguel Ángel de Quevedo, los Viveros de Coyoacán, está siendo afectado por la construcción de oficinas gubernamentales, coincidieron Carmen y Luz Emilia Aguilar Zinser, descendientes del ingeniero, así como el cronista de la Delegación, Luis Everaert.
“La construcción en espacios de los Viveros es absolutamente inadecuada, porque no está en el acta de donación, ni está en los principios que llevaron a Miguel Ángel de Quevedo a la creación de ese espacio, y se atenta contra el derecho del DF de tener un área verde”, expresó Luz Emilia Aguilar Zinser.
La investigadora manifestó que la Delegación Coyoacán también tiene responsabilidad en los daños a la producción de árboles y plantas, la cual, durante los últimos cinco años cayó en casi 70 por ciento.
“La producción sí ha bajado, porque se ha desestimado su valor como un espacio productor, antes se producían hasta un millón de árboles anuales y ahora esa cifra es un sueño.
“El problema también es que tiene muy poco presupuesto, y aunque esto depende de la Semarnat, las decisiones que se tomen respecto a los espacios que lo rodean sí dependen de la Delegación y sí afectan”, apuntó.
Aguilar Zinser hizo un llamado para que la ciudadanía y en especial los vecinos de Coyoacán defiendan el bienestar de los Viveros, el cual podrían iniciar con una protesta y continuar con un conflicto legal.
“El vivero tiene un estatus legal y se puede incluso proceder legalmente en contra de cualquier invasión”, afirmó.
Por su parte, Carmen Aguilar Zinser, quien es presidenta de la Asociación Amigos del Centro Histórico de Coyoacán, consideró que la invasión a los Viveros, aunque paulatina, es un hecho.
“Se lo están comiendo poco a poco, como en una operación hormiga, y se ha desvirtuado su función, porque han construido muchos edificios que no contribuyen al destino que tiene el vivero.
“La afectación recae en la polución y en que con las ampliaciones de oficinas aumenta el número de empleados, el número de automóviles y también el número de ambulantes”, sostuvo.
La historiadora concluyó que la solución está en las mismas dependencias que ocupan los Viveros.
“La lucha es porque se conserve el vivero como espacio de experimentación y de producción para reforestar la Ciudad de México; para eso se donó y ninguna dependencia tiene por qué extenderse”, manifestó.
Luis Everaert rememoró que la construcción de oficinas en los Viveros inició desde hace 30 años y continuó hasta la década de 1990, lo que generó la pérdida de unas cuatro hectáreas boscosas.
“La idea del parque era no sólo la generación de árboles para reforestación, sino también crear un bosque artificial hermoso, similar a los europeos, y con la instalación de esas oficinas robaron hectáreas.
“El legado de Miguel Ángel de Quevedo y sus colaboradores también fue que en la Constitución se incluyeran leyes de protección forestal”, explicó el cronista.
(Reforma)
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