EN LA TIERRA DEL AGUA
11.10.07 Enviar esta notaRedacción Planeta Azul
¿Estás planeando tu siguiente viaje? Qué te parecería conocer las entrañas de San Luis Potosí
XILITLA, San Luis Potosí; 10 noviembre 2007.- La Huasteca es una región única en México. Lo que hace la diferencia en el paisaje, en la vegetación, en las actividades de la gente, es la presencia abundante de agua durante todo el año. Aquí encontramos la mayor concentración de ríos y torrentes del País; cada rincón está cruzado por dos o tres ríos de montaña de aguas cristalinas, y esto se vive como un milagro de abundancia en este México sediento.
Después de informarnos un poco, nos decidimos por una expedición río arriba hacia la Cascada de Tamul, el salto más alto y espectacular de México. El Río Gallinas, de aguas verdes y caudalosas, se precipita desde una altura de 105 metros sobre el Río Santa María, que corre en el fondo de un cañón de paredes rojizas.
En su momento de mayor caudal, la caída puede alcanzar los 300 metros de ancho. El encuentro violento de los dos ríos da origen a un tercer río, el Tampaón, de aguas increíblemente turquesas, donde se practican las más bellas bajadas en balsa del País, según dicen los entendidos.
Entramos al estado de San Luis Potosí, en la ruta hacia Ciudad Valles. El plan es llegar al poblado La Morena, algunas horas sierra adentro tras un desvío por terrasería. En La Morena contactamos a Arturo y a su hijo Francisco, y negociamos un viaje en canoa, río arriba, hasta Tamul.
La canoa es longilínea, de madera, bien equilibrada. Remando suavemente, avanzamos por la parte ancha del río en dirección al cañón. La corriente en contra es lenta; más adelante, cuando se estreche el cauce, avanzar se hará más duro.
El paisaje es espectacular. Las orillas consisten en formaciones de piedra caliza de un tinte anaranjado con contornos retorcidos, que el río labró año tras año con la fuerza de su corriente. Sobre nosotros las paredes del cañón se extienden hasta el cielo. Inmersos en un paisaje surrealista nos movemos sobre aguas turquesas entre muros cóncavos, ahuecados suavemente en cavernas rosadas.
“El lecho del río cambia cada temporada”, dice Arturo y, en efecto, tenemos la impresión de movernos por las venas de un organismo gigantesco.
Cada tanto nos turnamos para remar. La corriente aumenta. El río avanza en ángulos cerrados, y cada curva es un nuevo paisaje. Aunque todavía estamos lejos, escuchamos un ruido lejano, un trueno constante que atraviesa la selva y el cañón.
Después de una pausa para visitar la Cueva del Agua, entramos en una etapa complicada: se presentan algunos rápidos que hay que remontar. Si la corriente se torna demasiado fuerte para remar, debemos arrastrar la canoa río arriba desde la orilla.

Después de una vuelta del río, finalmente, la cascada de Tamul. No podemos acercarnos demasiado, por la potencia del agua. Desde el borde superior del cañón se desploma una masa de agua blanca que llena todo el ancho del desfiladero. La caída cavó a través de siglos un anfiteatro redondeado, tan ancho como la cascada.
Apostados en una roca en medio de las aguas hacemos pic-nic. La vuelta será veloz.
RINCONES DE LA HUASTECA: CUEVA DE LAS MARAVILLAS QUE ESCONDE TESOROS NATURALES
Desde el paisaje desierto del altiplano central viajamos hacia el norte. Vamos en busca de los paraísos acuáticos de los que tanto oímos hablar. La Huasteca es como una cueva de las maravillas; esconde tantos tesoros naturales que se necesita tiempo y espíritu explorador para conocer sólo algunos de ellos. Esto la convierte en un terreno extraordinario para las actividades de turismo de aventura. Algunas compañías están comenzando a explorar las posibilidades de la región: rafting y kayak, rappel en cañones, espeleología, exploración de ríos subterráneos, cuevas y sótanos, algunos mundialmente famosos como el Sótano de las Golondrinas. Todo en un marco de selva de fábula, donde todavía vagan en libertad jaguares, panteras, jabalíes y tucanes.
TAMASOPO
A 50 kilómetros de Ciudad Valles se encuentra un ramillete de maravillas naturales cerca del pueblo de Tamasopo: las cascadas de Tamasopo y sus alrededores. Deslizándose sierra abajo por valles estrechos y abruptos, entre la selva, se precipitan varios ríos de montaña de aguas de color azul y esmeralda, creando saltos de diversas magnitudes. Más abajo de la zona serrana, los ríos se dulcifican y atraviesan remansos de vegetación anfibia y cultivos de caña de azúcar.
En su fluir por este relieve accidentado, las aguas azules y cristalinas modelaron rincones naturales como escenarios mitológicos, rincones que parecen salidos de El Señor de los Anillos.
Las Cascadas de Tamasopo consisten en varios saltos que se ramifican, se dividen y se precipitan formando enormes pozas de agua cristalina, buenas para refrescarnos en los días calurosos de la Huasteca.
A unos 10 minutos de allí se encuentran Los Trampolines: otro río que forma en su recorrido a lo largo de 1 kilómetro cientos de cascaditas, pozas y remansos.
Las aguas se abren como un delta en varios brazos; así se crean islotes en donde crecen árboles centenarios de raíces intrincadas, brotando casi del agua misma.
Este lugar emana una serenidad casi espiritual; el sonido de los pájaros, y el correr del agua en sus varios escalones y corredores de piedra, crean una canción de muchas voces sin palabras.
PUENTE DE DIOS
A tres de kilómetros de distancia de Tamasopo, podemos visitar un lugar en donde la naturaleza reunió todas sus artes para crear un fenómeno inusual: el Puente de Dios. Desde la estación de ferrocarril El Cafetal descendemos por un barranco tapizado de vegetación tropical. La niebla matinal se levanta en girones desde la selva; árboles gigantescos, lianas, helechos.
Finalmente llegamos a este paraje extraordinario, el Puente de Dios, una especie de cráter rodeado de paredes verticales de roca en donde se vierte una cascada de aguas cristalinas, formando una poza profunda y azul. Al parecer, la presión del agua erosionó la pared de piedra, creando una caverna.
Nos zambullimos en el agua azul y nos dejamos arrastrar por la corriente suave dentro de la cueva.
Nos deslizamos por una abertura, un arco de piedra que se abre a otro espacio. Adentro, en penumbras, distinguimos la bóveda de piedra con estalactitas y estalagmitas de color ocre, iluminada por los reflejos del agua. Los rayos de sol que entran por dos hoyos en el techo encienden el agua de un color esmeralda. La suave corriente nos lleva hacia la salida de la gruta, y pronto estamos en otro río a cielo abierto, o el mismo río en otro escenario, que continúa fluyendo valle abajo.
EL SÓTANO DE LAS GOLONDRINAS
Otro lugar extraordinario de la Huasteca es el Sótano de las Golondrinas.
Desde el pueblo de Aquismón subimos con el auto por la montaña durante casi una hora por un camino de tierra. Llegamos a un pueblito microscópico en la altura, entre selva y nubes. Allí un niño nos conduce entre unos ranchitos, y después de subir un poco por unas piedras llegamos a un lugar increíble: la boca inmensa de un pozo circular que se pierde en la negrura de sus profundidades.
El diámetro de la apertura que parece hundirse hasta el centro de la tierra es de 150 metros. Y hacia abajo continúa por 300 metros; es uno de los “sótanos” -un tipo de cueva vertical- más profundos del mundo, visitado por espelólogos de todas partes. Algunos bajan en rappel hasta el fondo.
¿Por qué de las golondrinas? Pronto lo sabremos. Este agujero es el hogar de millones de estas aves que anidan en las paredes de la zona más profunda.
Cuando amanece las golondrinas salen en masa como proyectiles, y el agujero parece un surtidor de aguas negras. Cuando se esconde el sol, comienzan a llegar de todas partes, se arremolinan sobre nosotros volando en círculos unos instantes como para tomar puntería, luego se lanzan a toda velocidad dentro del agujero.
Es un espectáculo alucinante; las golondrinas son tan veloces que no podemos ver de dónde vienen. Simplemente aparecen de la nada, con un ruido repentino como un chasquido; y luego, frente a nuestros ojos medio espantados y sorprendidos, cruzan estos “aviones caza” con un silbido y se precipitan de cabeza en la oscuridad.
BRÚJULA
Localización
A 265 Km al Este de la Capital del Estado de San Luis Potosí. Comprende Xilitla, Ciudad Valles, Tamazunchale, Axtla de Terrazas, Evano y Tamuín.
CÓMO LLEGAR
La entrada a la Zona Huasteca es Ciudad Valles. Se llega por la carretera No. 70 San Luis - Tampico. El recorrido es de cuatro horas de viaje en en automóvil.
DÓNDE COMER
Restaurante Santa Fe (Interior del Hotel Misión Ciudad Valles)
Bonanza (Boulevard No. 17-A zona Centro)
Rincón Huasteco (Carretera Valles-Río Verde s/n col. Loma Bonita)
DÓNDE DORMIR
Hotel Mission Ciudad Valles. (Blvd.. Mexico-Laredo No. 15)
Hotel Valles (Blvd. México-Laredo No. 36 Norte)
Hotel Quinta Mar (Carretera Valles-Río Verde s/n, Prolongación Allende)
Hotel Taninul (Carretera Valles-Tampico Km. 15)
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