CUESTIONAN PRÁCTICA AMBIENTALISTAS
10.3.07 - Leído 108 veces. Enviar esta notaLa importación de residuos peligrosos es una práctica injustificable, pues no existe capacidad para vigilar su adecuado manejo y los materiales que se obtienen de su reciclamiento existen en abundancia en el país, señala Fernando Bejarano investigador del Centro de Análisis y Acción en Tóxicos y sus Alternativas (CAATA)
MÉXICO, D,F; 3 octubre 2007.- Para el especialista, debe modificarse la legislación ambiental para prohibir dicha importación, al tiempo que se adopta una política para reducir la generación de residuos peligros en el país y mejorar su control.
“Habiendo ya una generación enorme de residuos peligrosos en México, es un error andarle haciendo el favor a los generadores de otros países para que no los traten en su lugar de origen”, comentó.
El último reporte de la Secretaría de Medio Ambiente sobre el tema, elaborado con datos del 2004, estimó en 15.8 millones de toneladas el volumen de residuos peligros generados al año en el país Las instalaciones autorizadas para el reciclaje, tratamiento, incineración o confinamiento de dichos residuos tenían en 2006 una capacidad total de 8.1 millones de toneladas al año.
Para Bejarano, con una política que prohíba totalmente la importación de los residuos peligrosos se daría un paso muy importante en la protección ambiental de México.
Subrayó que es indispensable saber si la inspección realizada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), encargada de la vigilancia del cumplimiento de las disposiciones jurídicas en materia de residuos peligrosos, cumple con ese fin.
El problema de México, indicó, es estar al lado del máximo generador de residuos peligrosos en el mundo.
Las empresas que ahora se benefician de la importación de desechos peligrosos para fines de recuperación, sostuvo Bejarano, pueden abastecerse sin problemas en el mercado interno.
“Los generadores de residuos peligrosos deberían hacerse cargo de su procesamiento”,
señaló.
El ambientalista llamó a respetar los principios en el Convenio de Basilea, que plantea la necesidad de que todos los países reduzcan su generación de residuos peligrosos y evitan su traslado internacional, en particular a naciones que carecen de capacidad para su adecuado manejo
(Reforma)
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