DENUNCIAN AUMENTO DE TALA CLANDESTINA
09.25.07 - Leído 443 veces. Enviar esta notaEjidatarios libran guerra para proteger tierras
MORELIA, Mich; 25 septiembre 2007.- La tala clandestina en el estado aumenta todos los días, y los grupos responsables de la depredación de bosques actúan con impunidad y, en muchos casos, al amparo de las policías municipales, afirman habitantes de las comunidades perjudicadas.
Ziracuaretiro es un poblado ubicado a unos 120 kilómetros de Morelia, en la región de Uruapan, donde los microclimas hacen propicia la agricultura más diversa.
Sus habitantes siembran aguacate, maíz y plátano, y también viven de los aprovechamientos forestales. Sin embargo, de dos años a la fecha, sufren por la presencia de bandas de talamontes, que poco a poco acaban con los bosques de pino y encino.
“Son los talamontes de Capácuaro quienes tumban todos los árboles y se los llevan a su comunidad para hacer sillas y muebles”, dijo a Excélsior un ejidatario de San Andrés Corú, a quien en días recientes le devastaron un predio forestal de diez mil metros cuadrados.
Capácuaro es una comunidad del municipio de Uruapan reconocida en Michoacán porque una cantidad importante de sus habitantes se dedica a la venta de muebles de madera… pero también a la tala ilegal de bosques, sobre todo en la meseta purépecha.
En 12 meses, tan sólo el ejido de San Corú ha sufrido la pérdida de dos mil árboles, la mayoría pinos de hasta 100 años de edad.
“Llegan en la noche en grupos de hasta 15 hombres, en seis camionetas de tres toneladas, a través de las huertas de aguacate se meten a los bosques y talan hasta cinco o seis árboles grandes”, denunció otro de los afectados, quien prefirió el anonimato, porque recuerda que los ladrones de madera siempre andan armados y son peligrosos.
Pese al temor, los ejidatarios de San Andrés Corú se organizan para cuidar sus tierras durante las noches, y en los últimos tres meses han detenido en flagrancia a cuatro grupos de talamontes.
“No nos dejan en paz”
Pero la decepción llega cuando los presuntos delincuentes son puestos a disposición de la policía municipal y luego de la PGR, de donde salen libres porque la primera autoridad se queda con la madera y las motosierras, evidencia necesaria para mantenerlos presos, sostienen habitantes de la zona.
“El problema es que los de Capácuaro no nos dejan ni un ratito en paz, tenemos años y años y hacemos compromisos y papeles con los representantes, y todos los días se llevan la madera.
“Talan mucho, ahí se ven los troncos, de todos lados se llevan la madera”, comentó una autoridad ejidal, quien asegura haber sido amenazado de muerte.
“Todo el pueblo asegura que ellos (los policías) van detrás de las camionetas y después los dejan ir”, reveló la autoridad ejidal, quien además asegura ser testigo de la entrega de cuotas a los mandos de la Policía Municipal.
Ante la falta de apoyo, los ejidatarios de San Andrés Corú realizaron una manifestación frente a la presidencia municipal de Ziracuaretiro, para exigir al alcalde de extracción perredista la destitución de los principales mandos policiales.
El munícipe, Antonio Abad Martínez, firmó un compromiso para vigilar con mucha atención los aprovechamientos forestales.
Este Diario fue testigo de la devastación forestal en predio del ejido de san Andrés Corú; los talamontes se llevan los pinos más grandes, pero al momento de arrastrar troncos de hasta 20 metros de longitud, dañan árboles jóvenes y abustos.
“Lo peor viene después: porque con tanto árbol que nos han robado y las fuertes tormentas, lo cerros se deslavan y las huertas de aguacate son sepultadas con lodo”, comentó uno de los ejidatarios afectados por la depredación.
En Michoacán cada año se pierden 30 mil hectáreas de bosques, a consecuencia de la tala, los incendios y el cambio de uso de suelo, reconoció Salvador Moreno García, gerente regional de la Comisión Nacional Forestal.
Dijo, sin embargo, que este 2007 ha disminuido el derribo ilegal de árboles y que los trabajos de reforestación van por buen camino.
Fuentes de la Comisión Forestal de Michoacán aseguran que en la sierra de los municipios de Tzitzio, Villa Madero, Tacámbaro, Salvador Escalante y Acuitzio del Canje los predios deforestados son utilizados para sembrar mariguana y amapola.
(Excélsior)
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