AMENAZAN A SELVA PROYECTOS DEL PPP
09.20.07 - Leído 101 veces. Enviar esta notaPrevén incremento de la tala ilegal y del contrabando de especies
MÉXICO, D,F; 20 septiembre 2007.- Más de 300 mil hectáreas de selva desaparecerán en la región fronteriza México-Guatemala-Belice de concluirse 10 proyectos carreteros previstos para la zona, en el marco del Plan Puebla-Panamá, advierte un estudio del Fondo de Conservación Estratégica (CSF, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Duke.
“El aumento en la fragmentación y accesibilidad a la Selva Maya incrementará la vulnerabilidad del ecosistema ante perturbaciones como incendios y huracanes. Aumentarán presiones antropogénicas como la toma de tierras dentro de áreas protegidas, la tala irregular de madera y el contrabando ilegal de especies de flora y fauna”, indica el reporte Análisis Ambiental y Económico de Proyectos Carreteros en la Selva Maya.
“Por otro lado, estos proyectos generarán una barrera para la movilidad de especies dentro y fuera de las áreas protegidas, lo que debilitará significativamente los corredores biológicos”.
El CSF estima que los proyectos, impulsados en el marco del Plan Puebla-Panamá, afectarían alrededor del 12 por ciento del hábitat del jaguar, una especie en peligro de extinción.
Entre los proyectos cuestionados se encuentran cuatro en territorio mexicano: la ampliación de la carretera Escárcega-Xpujil, en Campeche; la construcción de un camino paralelo a esa carretera para la instalación de torres de alta tensión; la ampliación de la carretera Caobas-Arroyo Negro, en Quintana Roo, y la carretera Mahahual-Bacalar, en el mismo estado.
La carretera Escárcega-Xpujil, de 152 kilómetros, cruza de lado a lado la Reserva de la Biosfera Calakmul, en donde se encuentra el área de bosque tropical más grande de México, y la reserva estatal Balam-kú.
Está siendo ampliada de 9 a 12 metros de ancho, con acotamiento, con lo cual, se estima, aumentará el tráfico promedio a más de 2 mil vehículos al día, con una velocidad de hasta 110 kilómetros por hora. La ampliación inició en 2006 y su conclusión está prevista para 2008, con una inversión de 800 millones de pesos, en el Programa Nacional de Infraestructura 2007-2012, presentado en julio pasado por el Presidente Felipe Calderón.
Las obras de esa vía y del tendido eléctrico paralelo implican la deforestación de 89 mil hectáreas, calcula el CSF.
“En el caso específico de la carretera Escárcega-Xpujil, resulta urgente que se establezcan medidas de mitigación que permitan la movilidad de especie en las áreas protegidas de Calakmul y Balam-kú”, señala.
En el caso de la carretera Caobas-Arroyo Negro, de 86 kilómetros, la ampliación es de 6 a 9 metros de ancho.
“La carretera Caobas-Arroyo Negro reducirá considerablemente los parches de selva, los cuales son importantes para mantener la funcionalidad ecológica de las reservas de Calakmul y Sian Ka’an”, advierte el CSF.
Cuestionan modelo
Para Dalia Amor, investigadora de la Universidad de Duke y coautora del estudio, las carreteras representan actualmente el principal riesgo para las zonas selváticas, pues alientan la ampliación de la frontera agrícola y la migración.
“Sin la evaluación y debida planeación, éstos proyectos carreteros pueden afectar el éxito de proyectos sustentables de conservación. Resulta esencial conocer los costos y beneficios económicos de estos proyectos, así como sus impactos ambientales”, indicó en entrevista.
Advirtió que las obras carreteras impulsadas en el marco del Plan Puebla-Panamá y el proyecto Mundo Maya -que plantea el desarrollo de un corredor turístico a lo largo de los sitios arqueológicos del sur de México, Guatemala y Honduras- podrían generar efectos contrarios a sus objetivos declarados de promover el desarrollo de la región y favorecer la protección del Corredor Biológico Mesoamericano.
Carlos Manterola, presidente de Unidos para la Conservación y también coautor del estudio, advirtió por su parte que la zona afectada por los proyectos es el último macizo selvático que queda en el norte del continente.
“Aquí está en juego el modelo de desarrollo que queremos para la región”, apuntó.
Los efectos de la realización de obras en la selva, señaló, pueden apreciarse en el caso del hábitat del jaguar, una especie que requiere de grandes extensiones para sobrevivir.
En el estudio, explicó, se recuperaron investigaciones de varios años sobre la movilidad del jaguar, y la forma en que se ve afectada por la actividad humana.
“Lo que pudimos identificar es que el jaguar utilizaba la selva no de manera uniforme, sino muy específicamente escogía algunas áreas y evitaba la presencia humana. En la mayor parte de su vida, el jaguar trata de evitar a las poblaciones humanas a una distancia, más de 6 kilómetros, y en el caso de las carreteras a una distancia mayor de 4 kilómetros. En algunos casos el jaguar puede llegar a cruzar la carretera, pero prefiere las partes mejor conservadas de la selva”, comentó.
(Reforma)
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