‘APESTA A PETRÓLEO
09.12.07 - Leído 112 veces. Enviar esta notaLuego de más 48 horas de la explosión en los ductos de Pemex, en el cruce aéreo ‘La Algodonera’, en el cauce del Río Chiquito, yacen restos de combustible cuyo olor irrita la garganta de algunos pobladores
NOGALES, Ver; 12 septiembre 2007.- A lo largo de más de 500 metros, frente a la congregación Cecilio Terán, de la comunidad de Balastrera, se observan en el afluente, que luce por ahora casi seco, cientos de piedras impregnadas por el material derramado.
En algunas partes hay enormes charcos sin que hasta ahora la paraestatal o las autoridades veracruzanas inicien labores para retirar el producto.
Los campesinos que laboran en los cultivos de maíz, aledaños al afluente, advierten que no soportan el hedor.
Aunque también los habitantes de la pequeña localidad, localizada a 30 minutos de Orizaba, perciben en el ambiente el combustible.
Gloria Martínez, de 54 años de edad, refiere que aunque aún pueden soportar el “aroma”, creen que se trata de un problema grave.
“No es tan fuerte el olor, pero si molesta a la garganta y la gente que tiene sus cultivos junto a la barranca y al Río Chiquito, de plano no pueden permanecer más de dos horas porque marea.
“Es un problema grave que debe resolverse ya, porque ahora no hay agua en el río, pero esperen a que llueva y el petróleo o aceite, o lo que sea que esté ahí, se va a desbordar y nos va a afectar a nosotros”, afirma.
Mientras para Marisela Oaxaca, de 28 años de edad, cree que el material de Pemex estancado en la barranca podría filtrarse a mantos freáticos y contaminar el agua de la que se surten decenas de pueblos.
“Eso apesta a petróleo y aunque podemos soportarlo, exigimos que se limpie porque es un foco de enfermedad para nosotros que vivimos aquí.
“No sólo nos podemos intoxicar por oler esas cosas, sino también porque el agua del río se puede filtrar y contaminar pozos, otros ríos y los campos de cultivo”, refiere Marisela.
Elementos de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente realizan recorridos para evaluar los daños al ecosistema.
Pero la paraestatal aún no lleva a cabo trabajos de limpieza.
Sin embargo, la preocupación permanece entre los pobladores, debido a que, cuentan, la presa ‘El Infiernillo’ localizada a unos 4 kilómetros podría desbordarse y provocar una barrancada que saque a flote los residuos y lleguen a sus casas.
Lamentan olvido
Los habitantes de Cecilio Terán lamentan que el Gobierno de Veracruz los haya olvidado.
Autoridades estatales prometieron construir en 2003 una ruta de evacuación, para garantizar la seguridad de la gente en casos de emergencia.
El 5 de junio de 2003, recuerdan los vecinos, la crecida del Río Chiquito arrasó con las líneas de conducción de Pemex y propició una tragedia en la zona.
Al menos siete personas murieron y 25 más resultaron heridas, en una combinación de elementos, entre piedras, troncos y lodo, que arrastró la ‘barrancada’, más un par de explosiones en los ductos rotos.
Carmen Oaxaca, de 51 años de edad, recuerda que en aquella ocasión los agobió el pánico y pensaron nunca más volver a repetir una historia igual o parecida.
La promesa de una ruta de evacuación, relatan, la ofreció el entonces Gobernador Miguel Alemán, pero creen que su sucesor, Fidel Herrera, debió retomarla y cumplir con los ciudadanos.
(Reforma)
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