MÁS VALE TARDE QUE NUNCA
09.5.07 - Leído 110 veces. Enviar esta notaViajar y contaminar van de la mano. Los desplazamientos del hombre por el planeta causan siempre un impacto en él, en mayor o menor medida
MÉXICO, D,F; 5 septiembre 2007.- De estos traslados, los realizados en avión son los que más contaminan, pues las emisiones de CO2 provocadas por las aeronaves son grandes y se inyectan directamente en las capas más sensibles del ambiente.
Algunas aerolíneas toman ya acciones para acallar la conciencia de los viajeros preocupados por el daño que producen al medio ambiente.
Por ejemplo, Air France cuenta con una calculadora de emisiones de CO2 en su página de internet (www.airfrance.fr). En ella, los pasajeros pueden saber la cantidad de este gas que se genera durante un vuelo de la compañía.
La calculadora toma en cuenta datos como distancia recorrida, tipo de aeronave, número de pasajeros y peso de maletas y mercancías a bordo. El resultado se obtiene en kilogramos de CO2 por pasajero, sobre recorrido. En su descargo, los viajeros pueden compensar ante una ONG la contaminación que generaron al viajar.
Lufthansa, de acuerdo con su Balance 2006, logró reducir durante el citado año el consumo de combustible promedio para toda la flota a 4.4 litros por pasajero por 100 kilómetros, esto representa 30 por ciento menos que a principios de los años 90.
La aerolínea implementó también 21 mil nuevos asientos más ligeros en sus aeronaves, con lo que se redujeron en 12 mil toneladas las emisiones de CO2.
No todo está en el aire
Es posible ser amigable con el medio ambiente aun antes de emprender el vuelo. Algunas aerolíneas han comenzado a tomar acciones de reciclaje que tienen un impacto muy positivo en el planeta.
En Aeroméxico, por ejemplo, se recicla el aluminio y el papel de las oficinas es utilizado por ambos lados. Además, los manuales para la tripulación se distribuyen en CD, lo que reduce el uso de hojas.
En Lufthansa, los antecedentes de vuelo son impresos en papel reciclado, lo que, de acuerdo con la aerolínea, significa el ahorro de 84 toneladas de madera, 1.4 millones de litros de agua y 300 mil kilowatts de energía primaria.
Ecológico de hechura
Más allá de las acciones que toman las aerolíneas e incluso los propios viajeros, está la tecnología utilizada para la fabricación de aviones. A este respecto, la firma Boeing lanza el modelo 787 Dreamliner, diseñado para consumir hasta 20 por ciento menos combustible que otros aviones de su capacidad.
Esto lo logra gracias a los materiales que se usan en su producción, como aluminio y titanio, comprimidos hasta un 15 por ciento. Así, el avión tiene alas más ligeras, más eficientes y gasta menos combustible.
También el ruido durante el despegue disminuye hasta un 60 por ciento, respecto a otros aviones de su misma capacidad (250 pasajeros), debido a su motor, diseñado con paletas más anchas.
El Boeing 787 volará en 2008 y ya forma parte de la flota de diversas aerolíneas alrededor del mundo, incluyendo la mexicana Aeroméxico.
Mejoran desde adentro
Aparte de los esfuerzos por fabricar mejores aeronaves está el tema del combustible. Actualmente los aviones utilizan turbosina, pues, de acuerdo con Michel Grutter del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, se trata de un combustible de alta densidad energética, justo lo que necesitan los aviones para poder volar.
“No tengo mucho que decir acerca del biodiesel para la industria aérea, mas que no creo que sea factible su uso de forma importante en el futuro. La turbosina es combustible de muy alta calidad que difícilmente será reemplazable, pero ya veremos”, afirma Grutter.
Ya hay quienes trabajan en el posible sustituto de la “sangre” de los aviones. De acuerdo con la Agencia Alemana de Energía, un combustible sintético hecho a partir de biomasa es una opción que puede funcionar.
Para obtener biomasa se pueden utilizar plantas energéticas como la caña de azúcar, la paja, las algas y algunos desechos de madera.
Las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por este compuesto son notablemente menores de las que se producen actualmente, sin embargo, todavía faltan algunos años para que dicho fluido pueda ser utilizado, pues no es rentable ni económica ni tecnológicamente.
A este respecto, Boeing, en conjunto con General Electric, realiza las pruebas de comburente para un bio jet, cuya fuente de energía son las plantas. Actualmente sólo se investiga su compatibilidad y potencia, para 2008 se tienen planeados los vuelos de demostración.
¿Y qué tiene de nuevo?
El Boeing 787 posee las siguientes características:
• Capacidad: 250 pasajeros.
• Materiales: aluminio y titanio comprimidos hasta un 15 por ciento.
• Motores: son provistos por Rolls Royce y General Electric, con paletas más anchas que producen menos ruido.
• Alas: son de modelo “blended”, es decir, se doblan después del despegue y se gasta menos combustible.
• Interior: hay más espacio entre los asientos y cuenta con sistemas eléctricos mejorados.
Sabías que…
Los aviones emiten gases como dióxido de carbono, metano y óxidos de nitrógeno, y los inyectan directamente a las capas más sensibles de la atmósfera. Éstos son peligrosos porque producen el llamado “efecto invernadero”, es decir, calientan el aire por atrapar radiación infrarroja. La Tierra durante el día captura radiación solar que en la noche se disipa en forma de radiación infrarroja. Pero si la capa de la atmósfera que rodea a la Tierra tiene muchos gases de efecto invernadero, éstos no dejan que la radiación infrarroja “se vaya” y, así, aumenta la temperatura del Planeta.
(Reforma)
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