SUBEN PRECIOS AGRÍCOLAS POR AUGE DE ETANOL
09.1.07 - Leído 82 veces. Enviar esta notaMientras gran parte de EU se preocupa por un mercado de bienes raíces deprimido, los habitantes de las zonas agrícolas del Medio Oeste actualmente experimentan precisamente lo contrario. Por ejemplo, una granja en Dekalb -unas 30 hectáreas de maíz y soya accesible por una carretera de grava- se vendió en 800 mil dólares en una subasta esta primavera, precio que asombró incluso al martillero
DEKALB, Illinois; 1 septiembre 2007.- “De haber podido verla, nunca lo habrían creído”, dijo Penny Layman, en referencia a su hermana y cuñado, quienes pagaron 32 mil dólares por la propiedad, en 1962, y cuyas muertes llevaron a la venta.
Los precios por las nubes de las tierras de cultivo, particularmente en estados como Illinois, Iowa y Nebraska, emocionados por la promesa del etanol derivado del maíz, han empezado a despertar un nuevo optimismo entre los agricultores establecidos.
Sin embargo, en el caso de los agricultores más jóvenes, de por sí raros en esta profesión envejeciente, y los pequeños granjeros con sueños de expandirse y agarrar una tajada de la moda del etanol, la noticia es extrañamente sombría. Los precios más altos ponen a las tierras de cultivo fuera de su alcance.
“Es extremadamente frustrante”, expresó Paul Burrs, que cultiva unas 160 hectáreas, cerca de Dixon, Illinois, y dice que regularmente presenta ofertas por nuevas tierras agrícolas con la esperanza de rentarlas. En la mayoría de los casos, señaló, pierde ante mayores postores.
Burrs, de 28 años, tuvo un abuelo y abuelastro que cultivaron la tierra. “Así que supongo que lo traigo en la sangre”, dijo, “ese sentimiento de que tengo que hacer esto, que mi destino es hacerlo”.
Aun así, mencionó, cree que para lograr que sea una carrera de tiempo completo viable, “no tan improductiva”, necesita cultivar más tierras.
En el centro de Illinois, la tierra de cultivo de primera actualmente se vende en alrededor de 12 mil 500 dólares por hectárea en promedio, comparado con un poco más de 7 mil 500 dólares por hectárea hace cinco años, reveló un estudio. En Nebraska, mientras tanto, los valores de los terrenos subieron 17 por ciento en el primer trimestre de este año, comparado con el mismo periodo el año pasado, el aumento más rápido de este tipo en más de un cuarto de siglo, indicó Jason R. Henderson, economista en el Banco de la Reserva Federal, en Kansas City.
Un análisis del Gobierno federal de bienes raíces agrícolas, publicado este mes, mostró valores promedio por hectárea récord en todo EU. El análisis señaló que los precios de propiedades promediaron 5 mil 400 dólares por hectárea a principios del 2007, un alza del 14 por ciento sobre un año antes.
“Para quienes somos propietarios de una hectárea de tierra, esto nos encanta”, expresó Dale E. Aupperle, administrador de granja profesional y consultor en bienes raíces, en Decatur, Illinois, quien comentó que los valores al alza de tierras son impulsados por precios al alza de materias básicas y las perspectivas de una creciente demanda de etanol.
“Para quien no posee una hectárea de tierra, estos precios significan que se vuelve un poco más difícil entrarle”, agregó Aupperle.
En Iowa, que produce más maíz y es el hogar de más plantas de etanol que cualquier otro estado, los precios de renta de las granjas imitan los precios de compra: habían subido el 10 por ciento esta primavera comparados con el año pasado, según un estudio por William Edwards, profesor en la Universidad Estatal de Iowa.
Y el etanol actualmente deja su huella en todas partes. Nuevos silos parecen estar en vías de aparecer de repente en todo el Medio Oeste, afirman agricultores desde Indiana hasta Dakota del Sur, y algunos de los precios de tierras de cultivo más altos han sido vistos alrededor de las casi 200 plantas de etanol existentes o propuestas, donde el costo de transportar el maíz sería más barato. Henderson mencionó que oyó que el precio de las tierras cerca de dichas instalaciones había aumentado hasta en un 30 por ciento comparado con hace un año.
(The New York Times)
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